El crecimiento del fútbol femenino bajo la óptica de Milena Gimón

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El nombre de Milena Gimón no es ajeno para los seguidores del fútbol en Sudamérica, la mayoría de los fanáticos están habituados a la presencia de la venezolana delante las cámaras de DIRECTV. Lo que pocos saben es que esta periodista jugó una Eliminatoria Conmebol con la Vinotinto femenina, aparte de ser una de las referentes de un equipo que cambió la historia del balompié de mujeres en el país, como lo fue UCAB Spirit.
En el reciente Mundial de Francia, Gimón tuvo la oportunidad de cubrir el evento de la mano de DIRECTV, pero no era su primera Copa del Mundo femenina, puesto que asistió a la cita en Estados Unidos 2003. En Balonazos contactamos a la comunicadora social para hablar del crecimiento del fútbol femenino en Venezuela, el desarrollo de los Mundiales FIFA de mujeres y recordar lo que significó UCAB Spirit.
¿Cómo has vito la evolución en la organización y la atención mediática de los Mundiales de fútbol femenino desde Estados Unidos 2003 hasta Francia 2019? Si tienes alguna anécdota para ejemplificar las diferencias… Mi primera cobertura mediática fue en esa Copa de 2003, que debía ser en China pero por el Virus SARS, pasó a Estados Unidos. Al ser país campeón del mundo y, además, con una estructura fuerte en el fútbol femenino, no me sorprendió la organización, pero sí la cantidad de personas que asistían a los estadios. No estaba acostumbrada a ver fútbol femenino con ese aforo. Pero en Francia pude ver más medios, de distintos países que sí era difícil ver en 2003, donde la mayoría era norteamericana y, quizás, veías asiáticos y algunos europeos. Francia 2019 logró la mayor cantidad de porcentaje de cobertura mediática en la historia de los mundiales.
¿Qué sientes que ha pasado en el fútbol femenino que un medio grande como Directv cada vez le da más espacio? ¿Qué debe suceder para que sea más común la difusión de contenido de fútbol femenino? Es el deporte más popular del mundo, así que las oportunidades se abrieron para las mujeres que empiezan a jugar y disfrutar del mismo. Directv tiene todos los eventos FIFA, pero a raíz del mundial de Francia vio la necesidad de apostar a la respuesta del público, que se enganchó con las transmisiones y por eso cada vez más está apuntando a ese mercado. Falta recorrido, faltan sponsors y empresas que decidan apostar por el producto. Pero, sin dudas, que los medios estén dándole espacio ya es un gran paso.

Sabemos que en lo que respecta difusión las distancias son muy amplias. Pero ¿qué tan lejos está un Mundial de fútbol femenino en el aspecto logístico y de organización con respecto a un Mundial masculino? En el aspecto logístico no mucho, ya que generalmente FIFA elige las sedes con capacidades similares en: hotelería, canchas de entrenamiento, estadios, aeropuertos capacitados, etc. Estuve en Rusia 2018 que fue la última copa de hombres y el año siguiente en el de mujeres, no tienen nada que envidiarle. El público fue un factor determinante para que pudiera elevarse esta Copa Femenina a un nivel tan alto, y destacar el rendimiento de las Selecciones, que trabajaron y se prepararon para dar un lindo espectáculo. La brecha está en la base, donde los países tienen ligas sólidas se ve la diferencia, pero en todo lo demás es bastante similar un Mundial. Por ejemplo, Suecia o Noruega, de hombres y de mujeres: son competitivos, la gente va a la cancha y pagan por entrar a los partidos, los fans encienden el televisor y se les paga lo mismo a los jugadores en premios.
Disputaste la eliminatoria con Venezuela para clasificar a ese Mundial de 2003. ¿Cómo era esa Vinotinto? ¿Dónde entrenaban? ¿Cuáles eran las herramientas que tenía el DT Nelson Sánchez? ¿Cómo fue el viaje y la concentración en Ecuador? Esa eliminatoria terminó armándose un mes antes de la competición. Era diferente en esa época, ya que se hacía por zonas. A nosotros nos tocó competir contra Ecuador y Colombia en Loja. La preparación parecía buena a priori, nos concentraron en San Cristóbal y jugábamos dos partidos al día. Uno en Cúcuta al mediodía, que nos mataba por el horario. Fue un mes duro de entrenamientos, el grupo en su mayoría pudo viajar, pero recuerdo que hubo jugadoras que desistieron de la convocatoria, porque eran profesionales y no podían dejar sus trabajos, y como no les pagaban ni viáticos, decidieron no ir. Yo trabajaba también, pero me dieron un permiso.
Después nos encontramos con otra realidad, resulta que en Loja hay altura y era frío. Cuando nos prepararon en zona caliente. Así nos fue, perdimos los dos partidos. En Ecuador nos trataron como estrellas, nadie nos conocía, pero la gente esperaba en el hotel para sacarse fotos y pedirnos autógrafos. El público siempre estuvo apoyando el evento. Fue una muy linda experiencia, tanto que decidí ir al mundial de igual forma, para vivirlo como periodista. Estaba estudiando Comunicación Social y trabajaba, pero armé 15 días de vacaciones y los tomé para acreditarme y viajar a USA unos meses después.

En 2003 era el auge del Boom Vinotinto y cambiaba la percepción sobre el fútbol en Venezuela, pero ¿cómo era ser una jugadora de selección en esa época? ¿Había muchos prejuicios hacia las mujeres que jugaban fútbol? Nosotros sabíamos el rol que teníamos. Somos amantes del fútbol e intentamos jugarlo y entrenar como profesionales, aunque ninguna viviera de ello y la FVF en ese momento tenía que cubrir las demandas de FIFA, pero Laureano González hizo lo posible por que tuviéramos comodidades. Eso se lo tengo que reconocer. No había prejuicios porque no es un deporte popular ni exitoso. En Venezuela nunca sentí prejuicio por jugar al fútbol. Creo que más bien, el que nosotros hiciéramos todo lo que hicimos por el deporte permitió que fuera aceptado por las familias y que motivara a muchas chicas a jugar.
Compañeras tuyas terminaron siendo entrenadoras como Milagro Infante, de la Vinotinto absoluta, o Yllenis Pérez, Zamora en la Superliga. ¿Cuál era el futuro en el mundo del fútbol para una jugadora de tu generación? ¿Sientes que a veces los medios olvidamos a tu generación y contamos las historias a partir de 2010 con el Oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y el Mundial femenino sub-17 de Trinidad y Tobago? Todas esas jugadoras que mencionas eran mujeres dedicadas y apasionadas por el fútbol. Más allá de jugarlo, entrenar casi todos los días, tenían sus trabajos y familias, y con eso y todo, nada les impedía ir a los entrenamientos y jugar como profesionales. Ellas y puedo decir que en parte mi generación fue la que abrió el camino para que la mujer entrara en el mundo deportivo. Fui parte del equipo de marketing en Polar y me vinculaban con la Vinotinto por todas las actividades que hacíamos en conjunto, así que el hecho de que tuvieran una mujer cargo de la gerencia, fue importante también.
Me gusta decir que UCAB Spirits son las pioneras del fútbol femenino en Venezuela, porque lo somos como estructura semiprofesional. Después podemos hablar del Central Madeirense, Estudiantes de Mérida o la Universidad Santa María, que daba becas a sus jugadoras, pero nosotras fuimos las primeras que les pagamos un sueldo a una jugadora venezolana por ser parte del equipo y las primeras en traer jugadoras extranjeras para participar del equipo.
Está bien que se recuerde esa generación del 2010, porque esas chicas nos pusieron en el mapa futbolero y eso hay que reconocerlo. Los resultados siempre son lo que permiten que un hecho sea histórico.
¿Qué diferencias ves entre las condiciones que tenían ustedes en 2003 y la situación actual de la Vinotinto, que entrenan en Europa y tienen una DT italiana? ¡Muchas! Nuestras concentraciones eran en hoteles con chiripas, por ejemplo. Pocas veces teníamos dos uniformes. Ni hablar de equipo de entrenamiento, y menos pelotas para cada una. Pero nuestra generación permitió que no solo hablemos de jugadoras, sino de preparadores y entrenadores: Rolando Bello, Thelmo, Oscar, Ignacio, José Catoya y todos los que arrancaron en Ucab Spirits. El mismo Enzo del Caracas FC y muchos entrenadores que amaban entrenar a chicas, fueron los pioneros del fútbol femenino en Venezuela. Sin su perseverancia, su trabajo y dedicación, nada de esto hubiera sido posible. Ellos y las chicas que jugábamos abrieron una puerta que las generaciones siguientes supieron aprovechar. El talento y las ganas están. Y esta generación vinotinto con los resultados, avalaron toda la historia que venía queriendo ser. Me siento orgullosa de ver el avance y ojalá podamos seguir disfrutando del crecimiento del fútbol femenino.

En tu época tener una liga profesional como lo es desde 2017 la Superliga Femenina era un sueño. En ese momento el gran torneo era la Liga Nacional y hubo un equipo que marcó pauta: UCAB Spirit. ¿Qué recuerdos te trae ese equipo? Y ¿Por qué crees que tuvo una etapa tan positiva? La Liga Nacional se armó aprovechando toda la publicidad que tenía el fútbol femenino en la época. Vieron que podía ser una oportunidad para que arrancara la Liga Nacional. Era muy interesante, porque había mucho talento en el interior y la UCAB se había reforzado para competir. Lo hicimos y fuimos campeonas el primer año. Tuvimos mucho apoyo y por eso se hizo tan masivo, muchas de nosotras estudiábamos Comunicación y teníamos llegada a amigos periodistas.
Balonazos.com, La vinotinto.com, Meridiano en algunos complementos, y fotógrafos que hoy cubren a la Vinotinto masculina, iban todos los fines de semana a vernos jugar. Eso ayudaba a que la gente supiera que había liga. Ucab Spirits comenzó siendo el equipo universitario y terminó siendo un club. Todo se hizo a base de amor por el fútbol. Recuerdo que el Caracas FC entrenaba antes que nosotras, y algunos jugadores se quedaban y nos decían a veces: “Muy bien”. Así llegó un día Andreina Llamozas, esposa de José Manuel Rey, que le dijo que fuera a jugar con nosotras. Pero ese equipo era mi vida, mis mejores recuerdos son esos 7 años que jugué en la católica y que vivimos tantas cosas lindas.
Con tu experiencia y recorrido en los medios internacionales ¿Qué percepción se tiene en el extranjero sobre la selección femenina de Venezuela? ¿Afuera tienen a la Vinotinto como una candidata de ir al Mundial 2023? Venezuela se convirtió en una amenaza para los países de Conmebol, tanto la masculina como la femenina. Me sorprendió la poca pelea que dimos para el Mundial de Francia y creo que le sorprendió a toda la gente involucrada con el fútbol femenino, pero hoy tenemos una Selección muy sólida, con mucho talento adentro y en ligas profesionales. Si hacemos bien las cosas, creo que Venezuela es candidata para clasificarse. Pero si nos descuidamos, nos pasan por encima, porque veo la fuerza que mueve, por ejemplo, a las argentinas y son chicas que, si les das espacio, te comen.
Hoy Chile demostró que puede competir, después de la gran labor en Francia. Falta mucho apoyo, pero hay disposición y talento. Está en cada una también vivir sus vidas como profesionales. Es algo en deuda en muchas jugadoras de Sudamérica, que no saben alimentarse bien (a veces tampoco pueden), no descansan lo suficiente y no tienen la cantidad de horas necesarias con la pelota, considerando que muchas de ellas no nacieron con pelota en los pies como los varones. Eso va a cambiar, pero, por ahora, lo más importante es intentar vivir la vida como un deportista profesional. Y el grupo de venezolanas parece bien encaminado.







