David Centeno: “Quiero ayudar a que el fútbol venezolano siga creciendo”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El 22 de febrero de este año, en el estadio Hermanos Ghersi, el miedo recorrió el cuerpo del fútbol venezolano. David Centeno cayó al campo, en pleno partido entre Aragua y Deportivo Lara. El volante sufrió una muerte súbita y gracias a la acción rápida de los médicos, que tuvieron a la mano un desfibrilador, el jugador pudo sobrevivir. Un milagro que poco pueden contar, pero este episodio marcó el fin de una carrera de 10 años como futbolista.
En Balonazos conversamos con Centeno sobre su retiro y todo lo que pasó por su mente durante estos días de reflexión, en el cual el mundo está en pausa por la COVID-19. También repasamos el apoyo que recibió por parte del fútbol venezolano, que mostró el lado humano detrás del balón. Aparte, el caraqueño habló de sus nuevos retos ligados al balompié, pero desde un rol más como gerente, para buscar el crecimiento de la disciplina en el país desde las oficinas.
Si bien la decisión del retiro es debido a un tema de salud. ¿Cómo la asumes? ¿Cuánto tiempo reflexión te tomó asimilarla? Desde el momento que tuve la caída, en aquel partido en Maracay y me levanté en la clínica, lo primero que se me vino a la mente fue que difícilmente iba a volver a las canchas. Es lo primero que se te viene a la mente. Más allá de estar con tu familia y sano, lo primero que se te viene a la cabeza es: “Berro, no voy a volver a jugar”. Desde ese momento hasta que tomé la decisión de anunciarlo, fue muchísimo tiempo de reflexión y de pensar qué iba a hacer, de cómo anunciarlo, cómo decirlo. Más allá de que fuese un decisión obligatoria, porque un médico a los cuatro días me dijo que no podía volver a jugar y ya lo sabía.

Además con el tema de la cuarentena la gente también está abocada a otras cosas. Pero fue una decisión muy difícil, aunque la tomo con muchísimo optimismo, ya que si ese día me levanté es porque Dios me tiene preparadas grandes cosas y las voy a asumir con muchísimas ganas. Parte de la reflexión fue eso, ver la vida desde otra perspectiva, valorar cada cosa que tengo y cada minuto de vida, cada segundo de mi hijo y mi esposa. Ahora me toca prepararme para lo que viene, que sé que van a ser muchas cosas buenas.
¿Cuánto te ha ayudado ese trípode de: familia, Deportivo Lara y toda esa gente del fútbol que estuvo pendiente de tu evolución? Fue un apoyo que yo sentí, que todo el fútbol estaba pendiente de mí. Evidentemente tengo un cariño y un respeto de los colegas hacia a mí, que creo que es lo que más importa. Más allá de que no sea un grandísimo jugador con todo el talento, uno al final cuando se retira lo que queda es el respeto que uno se ganó durante la carrera, ya sea grandiosa o pequeña, pero que todos te conozcan, sepan quién eres, te tengan cariño y te deseen las mejores vibras. Para mí fue increíble. Me llamaban directivos de todos los clubes dándome todo su apoyo.
Obviamente mi familia, el núcleo más cercano, con todo el cariño y dándome apoyo para salir de esto que hoy gracias a Dios estoy bien. Ya me operaron y tengo toda una vida por delante, fuera del fútbol pero que estoy sano y vivo, que es lo importante. El apoyo ha sido incondicional de mis compañeros del equipo, del profe (Leo González) y de todos. Eso a uno lo llena de muchísima tranquilidad, porque sabes que estás respaldado por todos lados, que todo el mundo te quiere tender la mano. Que todo eso que uno sembró durante la carrera, ese cariño y respeto, porque siempre fui una persona muy honesta y que a todo el mundo le tendí la mano, hoy todo el mundo me quiere tender la mano. Eso para mí es de muchísimo orgullo. Me da tranquilidad y alegría saber que puedo contar con tantas personas en este medio, que durante tanto tiempo compartí y hoy se me ponen a la orden para lo que yo quiera emprender.

También mi representante, Daniel Yamin, que ha sido la persona que ha estada más pendiente de mí y se ha puesto a disposición en todo. Me ayudo durante toda mi carrera y en este momento tan difícil es que él me ha mostrado una persona con una calidad humana increíble. Él está poniendo a disposición todo su cariño. Estoy muy agradecido.
En tu carrera jugaste una Libertadores sub-20 con el Caracas, levantaste un título con el Deportivo Lara, disputaste Copas Conmebol Sudamericana y Libertadores adulta, estuviste en varios equipos y militaste en un equipo en el exterior. Hay muchos futbolistas que se retiran con 40 años y no ostentan un currículo. ¿Dimensionas lo que lograste en tu carrera? Sí, creo que los 10 años que jugué como profesional, desde que debuté en la segunda del Caracas FC que ya es profesional, fueron espectaculares, de muchísimo aprendizaje y crecimiento. Creo que fui un jugador que fue de menos a más, aprendiendo cada día, sabiendo cuáles eran mis limitantes y aprovechando el máximo mis virtudes. Desde la inteligencia emocional, desde aprender del que tenía al lado, ya sea jugadores de más experiencia o el juvenil, aprender de todos. Eso me hizo tener éxito en mi carrera. Gracias a Dios pude ganar un título con el Deportivo Lara y salir a jugar al exterior.
Como dije aquel día, cumplí muchos sueños, pero evidentemente quedaron varios por cumplir como ir a la selección. Nunca tuve la oportunidad de ir y es esa espinita que a uno le queda. Pero esto continúa. El fútbol no es solo ser jugador, porque sé puedo tener muchas cosas como directivo o gerente, que es a lo que me voy a abocar ahora. Estoy muy feliz y orgulloso de la carrera que tuve, no me arrepiento de nada y la disfrute al máximo. Cada partido, cada entrenamiento, cada minuto fue un espectáculo. Me voy muy contento de todo lo que viví y toda la experiencia que tuve.

¿Cuál compañero te impresionó a lo largo de tu carrera? Y ¿Cuál rival te sientes orgulloso de haber enfrentado? De esos jugadores que le puedes contar tu nietos que jugaste con/contra él… Creo que bastantes, rivales que uno veía más que todo en la Libertadores y en el semestre que estuve en Colombia. Que veías jugadores técnicamente increíbles. En el caso de compañeros y siempre lo dije, compartí en el Caracas, en la segunda y en la sub-20, con jugadores que casi todos están en la élite. Ahí estaban: Josef (Martínez), (Rómulo) Otero, (Fernando) Aristeguieta, el “Mono” (Carlos Suárez); teníamos realmente un equipazo. Siempre lo he dicho, Otero fue muy distinto desde pequeño. Uno lo veía diferente en la pegada y la técnica (…) Uno veía que podía llegar a donde quisiera.
En Deportivo Lara hay jugadores impresionantes, que apenas están saliendo, que uno dice: “Estos chamos van a llegar a donde sea”. Caso de: Jesús Bueno y Freddy Vargas, son jugadores que el que los mire dice que van a llegar a donde quieran, van a jugar en selección y en cualquier parte del mundo, porque el talento que tienen se pierde de vista. Con los años empiezas a ver todas esa cualidades de tus compañeros que hay que sacarle provecho, porque a la larga no es un deporte individual, sino grupal en donde todos ganamos.
En cuanto a los rivales, las Libertadores y Colombia. Caso Fred o cuando jugamos contra Corinthians, que realmente trabajan mejor que nosotros, que son técnicamente superiores y que llevan toda una vida en Brasil y nos marcan diferencias en cositas, como la mentalidad. Uno está un paso atrás y ahí es donde marcan diferencias.

Si bien la patologías cardiacas son enfermedades silentes. ¿Podrás mandar un mensaje de consciencia para que los clubes hagan los chequeos médicos y tenga equipos como el desfibrilador, que fue clave esa tarde en Maracay? Gracias a Dios, el club tenía todos los equipos para la reanimación, porque hace un par de años había tenido un desplome en la cancha y me levanté solo. En ese momento no estaban preparados, pero me levanté y me hicieron todos los exámenes para ver si yo podía continuar y evidentemente estaba todo en orden y totalmente sano. Luego me fui a Colombia y todo en orden, de nuevo, en los chequeos.
Pero es vital este tipo de exámenes médicos, porque el porcentaje aunque sea muy bajo el porcentaje de personas que pueden sufrir una muerte súbita. Muchas veces para los clubes no es rentable pagar todas las pruebas médicas si esto pasa en una de un millón, pero ese uno en un millón es una persona que tiene familia e hijos. Que cuando pasa, la probabilidad de salir con vida de este evento es muy baja. Gracias a Dios estoy con vida y puedo contarla, pero la probabilidad es mínima.
Por eso que la pruebas médicas tienen que ser un regla cada vez que vaya a arrancar una temporada y hacer las pruebas cardiacas, que los jugadores estén asegurados, son varias cosas que este tipo de casos tienen que hacer eco. Hay cositas que tienen que cambiar en nuestro fútbol para ser más profesional y que tanto como jugador como su familia estén más protegidos (…) El corazón que es nuestro motor y pocos clubes hacen los exámenes cardiacos. Cuando estuve en Colombia es obligatorio, te hacen todos los chequeos del corazón. Es algo implacable porque es la vida de nosotros.

Cuando alguien tiene una condición cardiaca es un riesgo hacer deporte. En mi caso fue una conglomeración de cosas que no se podían detectar, una arritmia, que por X o por Y, sucedió lo que sucedió. Gracias a Dios pude salir con vida. Los desfibriladores deberían tenerlos todos los clubes y estar en todos los estadios, con su persona capacitada para usarlo, que creo que así lo están haciendo y muchos lo tienen. Tenemos que crecer desde todos los puntos. También creo que es importante que se haga eco de este caso, que si con esto podemos aprender todo va a ser una ganancia.
¿Cómo te gustaría que se te recuerde en futuro como futbolista? Que pasen los años y se diga David Centeno era un jugador con estás características. ¿Cómo te definirías? Como un guerrero que daba todo en la cancha, por sus compañeros, por su equipo y que defendía los colores de los clubes en lo que estaba hasta la última gota de sudor.
¿Te ves más en el área de las oficinas que los banquillos? ¿Has hablado con gerentes sobre el tema? Quiero, desde la posición que decida estar, ayudar a que el fútbol en Venezuela siga creciendo. Quiero vivir acá, quiero desarrollar mi carrera acá, porque es el país que amo. Hice mi carrera futbolista acá y quiero ayudar que esto crezca. El tema de director técnico es lo que a uno primero le viene a la mente pero a mí nunca me llamó la atención. De chamo si decía: “cuando me retire no quiero ser director técnico”.

Creo que tengo la capacidad y he estudiado para estar preparado en el área de gerencia. Voy a ir a hacer un Master, para estudiar y prepararme un año afuera en Madrid. Es prepararme para tener las mejores herramientas y afrontar todos los retos que el fútbol venezolano va deparándonos. He hablado mucho con personas. Vicente Suanno, que se acaba de retirar, es hermano mío y un muy buen amigo. También viendo lo que hizo Miky (Miguel Mea Vitali) en una institución como el Caracas y con esa plantilla. Son retos que uno ve y que me gustaría hacerle frente.
Hay clubes que quieren hacer las cosas bien y con buena gerencia se puede lograr. Desde ahí es que yo lo quiero ver. Alcanzar posiciones importantes en la federación o la selección, pero desde la gerencia. Desde posiciones importantes donde uno pueda tomar decisiones para que esto crezca. Decisiones positivas, consensuadas y con una base que lo respalde.
¿Qué sientes que le puedes aportar al fútbol nacional con tu experiencia de jugador? ¿Por dónde deben ir esos cambios con tu bagaje como futbolista? Uno fue futbolista y sabe cuáles son las necesidades del jugador o cómo piensa. Siempre fui una persona muy detallista, que analizaba mucho a las personas, a los directivos, a los compañeros y a los profe. Eso durante toda mi carrera me ha servido para este momento, porque sé qué pueden sentir las personas, qué quieren y cómo se maneja el fútbol. Ahora me toca estudiarlo y saber cuál es la teoría.

Saber qué quieren los clubes y cuál es su manera de generar ingresos, además de buscar planes óptimos para que esto crezca. Creo que pudiese aportar muchísima sabiduría, más lo que voy a estudiar. No es lo mismo ser una persona que no es de fútbol y querer hablarle al jugador que una persona que jugó y tiene toda la experiencia, que además se prepara afuera para gerencia clubes. Eso es un plus a la hora de hablarle al jugador, a los técnicos o los otros gerentes. Que sepan que no somos ninguna persona que cayó acá, sino que somos personas que lo sufrimos y que nos comimos las verdes en el fútbol. Que ahora nos preparamos para que esto crezca.







