Es un trabajo, no un pasatiempo

“En lo personal estoy convencido, que los diferentes medios de comunicación, periodistas, locutores, narradores y todos los que integran y escriben del fútbol le hacen un gran beneficio al mismo, pero además contribuyen a embellecer el espectáculo”, escribió Eduardo Borrero (@eduar_bo), exseleccionador nacional, en su cuenta de la red social Twitter. Un tuit con unas verdades del tamaño de una catedral y que pocos del entorno del balompié se detienen a reflexionar.
El primero que bajan de los viajes es al de prensa. Se habla de las deudas a los jugadores, pero poco del personal administrativo y de oficinas, donde están los colegas de prensa. Poco se les escucha y muchos se les exige. Una vez me enteré de un directivo de los equipos capitalinos que pedía que no se pusieran en las redes sociales los resultados adversos, una práctica comunicacionalmente sin fundamento, pero para el empresario el silencio era mejor. No se les deja trabajar, se le dan pocas herramientas y los saturan de funciones. En Venezuela son jefes de prensa, fotógrafos, diseñadores gráficos y en algunos clubes hasta delegados. Solo falta que les den unos guantes y los manden para el arco.
A la prensa que no está bajo el paraguas de los clubes profesionales se ha visto afectado por la crisis económica. Periódicos sin papel que tuvieron que migrar de forma forzosa a los medios web, pero en un país con un Internet más lento que el de Haití. Las radios sin publicidad caer como fichas y las televisoras regionales son un bonito recuerdo del pasado. Esto sin contar que se trastocó la transición entre generaciones de periodistas donde el más veterano iba guiando al pasante. La emigración ha roto esa cadena de conocimiento, además de generar una rotación constante en los medios de comunicación, fenómeno que también afecta a los departamentos de prensa.
El periodismo inicio como un oficio y con el tiempo pasó a ser una profesión, por la cual tienes que pasar cinco años en una universidad. Esto no es un pasatiempo, los que lo ejercemos llevamos el pan a la mesa en nuestras casas. Entendemos que el que estudia comunicación social, como el que estudia docencia, es consciente de que en el mercado laboral venezolano los sueldos no son para hacerse millonarios y tener una casa en Lechería. Pero sí para tener una vida digna. Normalmente los ingresos se complementan con los famosos “tigritos”, en los cuales el manejo de redes sociales, fotografías de eventos o la creación de diseños son mucho más lucrativos.
Pero ¿cómo es posible que un trabajo que genera un “gran beneficio” y “embellece” el espectáculo sea tan vapuleado? No es solo que la situación económica obliga a todos a apretarse el cinturón, sino que vemos como el Deportivo Táchira impuso el cobro de los derechos de radio y generó un quiebre con el gremio de las radios en San Cristóbal. Cabe destacar que capaz en muchos sitios del país las radios no tienen mucho peso, pero allá es una institución de mucho peso.
En Twitter muchas veces se ven fotos de sillas vacías donde va el sector de prensa, pero si no es rentable para los medios, ¿cómo exigimos que vayan los periodistas si sus jefes no los mandan? Creo que es un poco atrevido y desconsiderado juzgar que un colega prefiera tomar su día libre para hacer otra actividad como: fundirse en el sofá de su sala, ir a broncearse o ver una película; ya sea con su familia o amigos. Si siguen estás condiciones solo los Caracas-Táchira o ciertos partidos de Libertadores tendrán colas para entrar y a los departamentos de prensa le lloverán correos con solicitudes de acreditaciones. Sorprenderse por esa situación no tiene sentido y demuestra un desconocimiento de la realidad que se vive.
La solución no es penalizar a los que no van y premiar a los que vamos a todos los juegos, sin importar los equipos involucrados. La Liga Futve debería tener un plan con los clubes para acercarse a los pocos medios de comunicación que sobreviven a la tormenta perfecta de la economía más surreal del siglo XXI. En especial a los medios regionales con los clubes que hagan vida en esos estados. ¿No van los medios? Acérquense y pregúntenles por qué no asisten ni le dan cobertura. Parafraseando a John F. Kennedy: “No preguntes que pueden hacer los medios por ti, pregúntate qué puedes hacer tú como club por los medios”.
En una entrevista para Balonazos hablaba con Yuri Cortez, periodista de AFP con amplia experiencia en eventos deportivos y que está como corresponsal en Venezuela. El salvadoreño reseñó varios lunares de las logísticas para los fotógrafos en los partidos del fútbol nacional. ¿Está de más consultarle a este personaje de amplio recorrido y solicitarles consejos fundamentados en su trayectoria que incluyes Copas del Mundo de la FIFA? Es un tema de voluntad.
Tengo entendido que en la Liga FutVe hay un manual de estilo para la prensa, pero que es un saludo a la bandera. Que muchos solo prestan atención a estos detalles cuando los obligan. Increíble, como si fuesen niños que hay que obligarlos a cepillarse los dientes. En pleno 2020 varios no comprenden que un club de fútbol no es solo ingresar a una competición internacional o alzar un título. ¡Ojo! No son solo los directivos, también los entrenadores, quienes no colaboran con departamentos de prensa, que a veces con las uñas, hace trabajos más destacados que el resto de los países de CONMEBOL (sacando a Brasil).
Los finalistas de la Libertadores dan sus onces iniciales un día antes, pero aquí se regala el oro si se da dos horas antes del partido, se da un reporte de los lesionados o se pone la edad de los juveniles. Revelar un once pasa a ser un pecado capital, se llevan esa creencia al exterior y el choque con la realidad es fuerte. La prensa no gana ni pierde partidos, las decisiones la toman los que entran a la cancha. Tampoco los medios están para apoyar, no somos hinchas con credenciales. No cambiamos las cámaras ni los bolígrafos por bombos y papelitos. Nos pagan para informar, para alentar se compra entrada. No inflamos jugadores por su pasaporte, si es bueno se dice así haya nacido en El Vigía o Buenos Aires. Otra cosa sería faltarle el respeto a la verdad y los consumidores del contenido.
Eso sin entrar en la cancha del mercadeo, que en la misma Federación Venezolana de Fútbol aún nadie ha sustituido a Elvia Mijares. No basta conseguir patrocinantes que sean de la misma empresa del dueño, eso es como bailar con tu hermana. Tampoco que el Estado sea tu único patrocinador. La idea es conseguir marcas privadas como ha hecho Caracas FC o Monagas SC, ambos con gerentes de mercadeo diferentes, pero efectivos. En el caso de los avileños con Diego Salas, que es un perfil más académico, mientras que en los azulgranas Oswaldo Vívenes es más empírico y emigró de la prensa al mercadeo. Los dos cumplen con su labor, atraer marca, ergo, generar ingresos a las arcas del club.
Si bien existe el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y el CPD (Círculo de Periodistas Deportivos), no estaría demás una asociación de todos los que hacemos vida en el fútbol nacional. Un ente al que la FVF y la Liga FutVe pueda consultar, donde se debate y surjan ideas que mejoren la difusión de este deporte. Los entrenadores hablaban de un gremio de estrategas del balompié criollo. ¿Por qué no tomarle la idea y aplicarla nosotros, los que trabajamos por un fútbol mejor y no vemos esto como un pasatiempo? Claro, con sus respectivos matices y trayendo experiencias del extranjero. Porque como decía Pablo Picasso: “Los grandes artistas copian, los genios roban”.







