Omar Carnevali: “O con la nueva tecnología haces estadios rentables o van a fracasar”

Luis Vilchez / @lvilchez8.- En sus planos nació el estadio Nacional Brígido Iriarte, en Caracas, y el Centro Nacional de Alto Rendimiento de la FVF, en Margarita. Nombrar a Omar Carnevali es hablar de arquitectura y deporte. En Balonazos contactamos con Carnevali para charlar sobre las infraestructuras del fútbol nacional.
Si bien la charla tuvo la limitación de ser por vía telefónica, lo que no permitió que se expresara como mejor sabe: con grafismo, ya sea en su laptop o trazando líneas sobre un papel. Quien fuese arquitecto del estadio de beisbol “La Ceiba” es un apasionado del deporte, por eso no tiene problema en hablar varios minutos del tema. La vida lo ha llevado a recorrer el mundo y tiene claros los tres sitios fijos que no pueden faltar en sus visitas a un destino: “el museo, el estadio y la iglesia”.
El larense comenzó su explicación remontándose a la historia. “Generalmente en el mundo los estadios son productos de eventos que se escenifican en países, cuando es fútbol, o ciudades, como lo son los Juegos Olímpicos, ya sea de verano o de invierno. Si nos remontamos más atrás viene de la política de Roma con el Coliseo, que eran instalaciones para la recreación y el ocio para el pueblo, que se tradujo después en lo que es deporte”, inició el arquitecto. En este caso puso como el ejemplo el estadio Olímpico de Berlín, que fue creado en los tiempos de Adolf Hitler para la Olimpiadas de 1936 y que fue el mismo estadio, pero “evidentemente remozado”, para el Mundial de la FIFA 2006.
“Los estadios tuvieron una relevancia tal que sustituyeron como íconos de las ciudades a las iglesias, que eran antes los puntos de reunión de la comunidad”, aseveró. Carnevali agregó que al fenómeno donde los recintos deportivos pasaron a ser los sitios de congregación de la comunidad y de la profesionalización del deporte, hubo otro factor relevante: “Se convirtió en un evento rentable para una masa que los promovía”.
En el caso de Venezuela habló que el mejor estadio que se tenía en un principio era el Cervecería Caracas, ubicado en San Agustín. El gran cambio llegó con los Juegos Bolivarianos de 1951, una fecha en la que al paralelo Carlos Raúl Villanueva construía la Ciudad Universitaria de la UCV. Carnevali explicó que esos dos estadios estuvieron inspirados en campus universitarios de los Estados Unidos, además que su uso debía ser netamente universitario. Pero el devenir de la historia los convirtió en los estadios de Caracas (Olímpico, en el fútbol, Universitario, para el béisbol).
El siguiente salto de 1951 se da en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983, que hubo otra renovación. El siguiente paso adelante fue en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo en 1998. Para luego llegar a la célebre Copa América de 2007, que tuvo varias sedes en el país. El resto de remodelaciones han sido motivadas por las Copas Conmebol Sudamericana y Libertadores. En los últimos años por la Licencia de Clubes de Conmebol.

Pero el mundo cambió y el deporte. “Surge la tecnología. Antes la gran renta venía de la asistencia del público y en esa época se enfocaban en los aforos. Pero la televisión empezó a introducirse dentro del espectáculo en sí, por ella misma era un espectáculo. Paso a sustituir el aforo de asistencia a ser el mayor fanático, por ende se convirtió en el mayor rentabilizador. El público paso a una segunda parte y la televisión asumió ese rol. Ahora asume el papel de ser dueña del espectáculo per se”, expuso.
También comentó que muchos estadios en los Estados Unidos oscilan las 35 o 40 mil personas, para no afectar al aficionado. Un mayor aforo pudiese distanciar al espectador más allá de eso 120 metros que dificultan ver bien una pelota y esto compromete al fanático. “Por eso tienes que darles otras bondades para que vayan al estadio. Porque la rentabilidad de ese estadio también depende que ese espectador vaya y consuma. Para eso le das las facilidades que lo motiven a ir al estadio. Estos elementos se conjugan para que los estadios tengan una nueva relación como activo”, redondeó el arquitecto.
En referencia a los espectadores habló del “entorno urbano”, que es lo que se crea alrededor de los estadios con la llegada y salida del público. “Esto amerita tener: un transporte de público, una recepción de ese público en momentos puntuales y el cómo tu cuidas que esa masa tenga un comportamiento disciplinado. Esto hace que los estadios tengan unas variantes muy grandes con respecto a los de antes”, comentó. Para él esto obliga a una reformulación del espectáculo y al uso de nuevas tecnologías para dar respuestas.
“Si tienes un población de un millón de habitantes en una localidad, no puedes poner un estadio de 50 mil personas, porque no te da para su propia alimentación. Ese estadio no puede mantenerse con un solo juego a la semana, porque no cubre los gastos para tener: los baños limpios, la grama cortada, chequeada la iluminación, lo empleados al día, etc. Si no le traes rentabilidad se te va a deteriorar. Un estadio debe garantizar dos o tres espectáculos a la semana para sostenerse”, reflexionó el barquisimetano.
Como ejemplo puso el viejo estadio de Wembley de Londres, donde Inglaterra se coronó campeón del mundo. Ese recinto lo “tumbaron y lo hicieron de nuevo con un centro comercial abajo y arriba el estadio, porque las cuentas no le daba”. Nombró otro caso similar que fue la casa del Young Boys en Suiza. Mismo caso: demolido, vuelto a construir con centro comercial abajo y estadio arriba”. Otro símil fue el estadio de los Alpes, en Turín, que no era rentable y su pista olímpica (aleja a 40 metros al espectador) afectaba la visión. También fue derribado y se construyó el actual Juventus Stadium. “O con la nueva tecnología haces estadios rentables o van a fracasar”, sentenció Carnevali.
El arquitecto prosiguió: “Una cosa es la estética y otra el servicio que preste el estadio. Puedes ir a un estadio muy bonito, pero si los asientos son incomodos, no encuentras qué hacer dentro del estadio, los baños son escasos y tienen mal mantenimiento. Tú empiezas a dejar de ir. Además de presentar el espectáculo, debes cumplir con una cantidad de servicios para que el espectador asistas al estadio”. El larense remató: “Un gran estadio sin un equipo que arrastre población, tampoco te sirve”.
¿Qué hacer en el fútbol criollo? “En Venezuela eso de tumbar los estadios y volverlos hacer no existe, no es nuestra idiosincrasia. Los estadios de la Copa América son remozables, pero solo con un buen criterio. A veces le dan los proyectos a profesionales que no van al estadio y nunca ha visto un balón, no saben las necesidades del fanático”, señaló el larense, que explicó que toda Latinoamérica también debe darle un cariño a sus estadios. Para cerrar aclaró que los proyectos deben ser venezolanos y no traer planos de otros lugares, para esto puso el caso del CTE Cachamay, Puerto Ordaz, que nació de un proyecto traído de México.







