Saúl Guarirapa, el héroe inesperado del Caracas FC en Libertadores

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Lo normal es que un joven de Venezuela, que está a menos de un mes de cumplir 18 años, en su mañanas batalle con el Internet para hacer sus clases online o se arme con un tapabocas y antibacterial para salir a una de sus primeras experiencia laborales. Pero así no fue la mañana de Saúl Guarirapa, que vio como su teléfono era receptor de decenas de llamadas y mensajes. Muchos personas desconocidas que lo llamaban para una entrevista o un fanático del Caracas para expresarle su gratitud por redes sociales. ¿Por qué a él? Sencillo, fue el héroe del triunfo 2-1 del Caracas sobre Libertad, en el estadio Olímpico.

 

Hasta para los más versados en el fútbol nacional, su nombre era una incógnita. Si bien había hecho ruido el año pasado al jugar varios partidos con el equipo de Reservas, que a la postre se coronó, y ser subcampeón, en penales, en la Serie Élite sub-19. Incluso en 2019 había hecho su debut en el primer equipo, al jugar la Copa Venezuela contra Yaracuy, en octavos de final. Aquel día entró al minuto 88 por Jorge Echeverria, casualmente el autor del primer gol de Caracas contra los paraguayos.

 

Pero en la Liga Futve aún no tiene su bautizo. El primer llamado de atención fue una semana antes de saltar a la fama, cuando se estrenó en la Copa Libertadores contra Deportivo Independiente Medellín y disputó 10 minutos. Ese gol ante Libertad, que tuvo como efecto colateral la salida de todo un campeón de América como los Ramón Ángel Díaz del banquillo guaraní, se labró hace muchos años. Cuando Guarirapa tenía ocho años y jugaba en campos de tierra en Puerto La Cruz. Sus inicios fueron en la Academia Anzoatiguense, para luego de dos años llegar al grande del estado: el Deportivo Anzoátegui.

 

El carrilero salió del cuadro aurirrojo antes de que “empezara a caer” (hoy en día es parte del cementerio de clubes) y en 2017 se estableció en la cantera del Rojo. “El primer día me tocó entrenar con el profe (Noel Sanvicente). Ahí estuve unos días y luego me bajaron, porque no estaba con el ritmo de los profesionales. Seguí trabajando, me adapte primero al ritmo de mi categoría y fue que logré acercarme al primer equipo, otra vez”, comentó Guarirapa, con la velocidad al hablar habitual de los orientales y con el desparpajo de un chamo que aún no puede votar.

 

De ahí labró su camino. Cuando lo convocaron contra Boca Juniors sabía que no iba a entrar, pero eso no lo detuvo. Para muchos el parón por la pandemia fue una tragedia, pero el anzoatiguense vio el vaso medio lleno y aprovechó la oportunidad. “En la cuarentena trabajé horas extras. A pesar de no haber debutado aún en la Liga Futve, llegué bien a los entrenamientos. Aproveché todos esos meses”, confesó el carrilero a Balonazos.

 

Pero, ¿qué herramientas le ofrecía al campeón de Venezuela? “Soy un jugador con mucha velocidad, buen cambio de ritmo, buena pegada, fuerte y me manejo bien tácticamente”, expuso. El ojo clínico de Sanvicente no dudó en darle su oportunidad y le anticipó que iba a ver minutos en Medellín. “Para él (Sanvicente) no somos chamos, somos profesionales”, soltó Gaurirapa. Pero por más bravo que sea el juvenil, el debut siempre genera un poco nerviosismo. “Entre un poco ahogado, era mi primer partido. No había jugado liga aún”, confesó el oriental.

 

En la previa del partido el gran dolor de cabeza para “Chita” fue armar un once con los problemas en las pruebas PCR. No se sabía quién iba a poder saltar al campo. “Fue complicado lo que se vivió. Hubo un momento en que iba a entrar de titular, pero al final aprobaron a mis compañeros y jugaron todos”, reveló el oriundo de Puerto La Cruz. Pero le tocará ir desde el vamos o desde el banco, estaba preparado psicológicamente para marcar diferencias.

 

“Antes de entrar le dije a mis compañeros que iba a hacer el gol para ganar. Se reían de mí, no me creían. Me quedó la oportunidad y la aproveché”, dijo el carrilero. Posterior al tanto llegaron las felicitaciones. “Mis compañeros me decían que valió la pena todo el esfuerzo. Ese gol fue una gran alegría. No es cualquier cosa, es un gol en la Copa Libertadores. Trabajé mucho para que me llegara este momento”, acotó.

 

Al igual que el resto de juveniles, conversa mucho con Sanvicente y los líderes del camerino (Robert Hernández, Ricardo Andreutti y Alexis Blanco). “Nos apoyan y nos ayudan a agarrar más confianza”, indicó Guarirapa. Luego de este triunfo se le abre la posibilidad al Caracas de volver a unos octavos de final de una Copa Libertadores, instancia que no vive desde 2009.

 

“Confío mucho en este grupo y estamos para clasificar. Hay mucha fuerza y compañerismo, este equipo se basa en la unión”, remató el oriental. La gran virtud de este Caracas plagado de jóvenes y sin figuras de selección nacional, como en gestas pasadas, se fundamenta en un valor intangible que no lo registran las estadísticas, ni tampoco es solo eso que las barras le piden a los jugadores pongan más , cuando van abajo en el marcador. Es la inercia de un grupo que desde el juvenil, que no suma 90 minutos en primera, hasta el guerrero de mil batallas son una familia y reman todos para el mismo lado. Esa química le permite soñar al Caracas con trascender de nuevo, cuando el país vive sus horas más aciagas.