Balance de la actuación de la Vinotinto en el Preolímpico de Colombia

Luis Vilchez / @lvilchez8.- Los días han pasado y el Preolímpico sigue su rumbo, sin la presencia de Venezuela en los cuadrangulares que dan cupo a los Juegos Olímpicos. En Balonazos se esbozará un análisis de la actuación de la Vinotinto, el cual se segmentará en puntos para definir qué pasó en Colombia y qué se puede rescatar de un balance de una victoria y tres derrotas, con tres goles a favor y siete en contra.
La preparación
En ningún análisis puede quedar afuera el poco tiempo de preparación para la competición. Un torneo que en un principio estaría a cargo Rafael Dudamel, pero a menos de cinco meses agarró esa papa caliente Amleto Bonacorso. La selección tuvo cuarto amistosos: Brasil, Bolivia y Paraguay, por partida doble. Pero muy pocos módulos de trabajo. Solo en diciembre pudo hacer un plan de trabajo en Caracas, que luego continuó 15 días más en suelo cafetero previo a la competencia. Ahí disputó más amistosos con clubes, pero en el campo se vio que no fue suficiente.
Las bajas
Desde el principio era inverosímil que toda la generación que llegó a la final del Mundial sub-20 de Corea del Sur (2017) fuese parte del llamado. Todas las selecciones sufrieron bajas al no ser una fecha FIFA y los clubes no estar obligados a ceder sus jugadores. Sin embargo, las que más dolieron fueron las de Sergio Córdova, que estuvo en los amistosos, y la de Joel Gratero, que fue al último momento. “Hubo jugadores que yo personalmente los contacté y no se interesaron, miraron a otro lado. No me atendieron las llamadas y me dejaron en visto en los mensajes”, declaró Bonaccorso a TLT. Aunque en honor a la verdad, al final tuvo la alta de Yeferson Soteldo, el jugador con más cartel de todo el torneo.
“Soteldo siempre fue pretendido para estar en la sub-23, así como todos y cada uno de la generación dorada subcampeona del mundo, sin embargo, no todos mostraron el compromiso de Yeferson, que el mismo haya asumido la gestión con el Presidente de su equipo para conseguir el permiso dice mucho”, dijo el DT, en declaraciones recogidas de prensa FVF. El estratega añadió en otra conferencia: “Estoy orgulloso y agradecido de estos jugadores, hicieron un gran partido, vinieron a representar a su país de la mejor manera”
Quedará a la reflexión si hubo una falta de incentivos o cuáles razones alejaron a los jugadores, más allá de argumentos amparados en el chauvinismo. Lo prudente sería analizar cada caso en particular y no generalizar.

El DT
“Este es un reto personal, no solo como entrenador. Y es el reto más grande en mi carrera por todas las adversidades antes mencionada”, aseveró Bonaccorso en la entrevista a Humberto Turinese. Si bien había cierto desconocimiento alrededor de la figura del estratega, porque había estado fuera del radar del fútbol venezolano. Sus antecedentes laborales recientes fueron en República Dominicana. Sin embargo, fue asistente de Nelson Carrero en el Sudamericano sub-20 de 2005 y fue el entrenador de la Vinotinto en el Sudamericano sub-17 de 2007. En ambos torneos la selección pasó la fase de grupos.
El poco tiempo de trabajo y las bajas hacían que el reto fuese mayúsculo. “Hubo una mano invisible. Gente que perturbó este proceso. La verdad hay que ser muy mala persona. (…) En su momento se enterarán de cosas que pasaron”, confesó en la entrevista para la Teletuya. Pero desde la confección de la plantilla no se entendieron bajas como la Edanyilber Navas, elegido como el mejor juvenil por la Liga FUTVE en 2019, entre otros nombres del Futve. También un llamado con solo tres centrales naturales, un solo lateral derecho, muchos volantes de primera línea y escaso de extremos. Eso se notó en el último partido con Christian Larotonda de lateral derecho y Rommel Ibarra reconvertido a central –una posición no ajena a él, pero no natural.
El manejo de ciertos cambios dejaron las dudas, en especial el estreno ante Chile. Con la expulsión de Jholvis Acevedo, prefirió poner a Soteldo de “9” y meter otro volante. En ese momento la Roja terminó de inclinar el cambo, como era tendencia en ese segundo tiempo. Luego con el marcador abajo le dio ingreso Larotonda en vez de un volante de más llegada. Un partido que pudo terminar en empate por su desarrollo, pero que fue clave en la eliminación.

Idea de juego ¿4-4-2 o 4-3-3?
“Quiero un equipo ordenado, con y sin pelota. El rearmado y regreso del grupo sin pelota será fundamental para siempre tener superioridad numérica en defensa. Hemos trabajado mucho en eso, también en la recuperación rápida tras la pérdida. Cuando tengamos la pelota contamos con centrales de buen juego”, argumentó Bonaccorso en la entrevista para TLT. El oriundo de Turén nunca ocultó su idea de jugar un 4-4-2, desde el mes de diciembre y con todos los amistosos que jugó. Incluso la llegada de Soteldo no cambió eso.
Por razones de tiempo, al ser un esquema más fácil de asimilar y que da cierto equilibrio en todas las líneas, era razonable. En la práctica no lo fue tanto. La salida de Josua Mejías y Williams Velásquez no fue la más limpia. El equipo se partió mucho y tuvo líneas muy separadas. Los dos delanteros centro se sobreponían y no se complementaban. La mejor cara se vio con Jan Hurtado solo en punta y Yeferson Soteldo escorado a la banda izquierda. Con Daniel Saggiomo en la otra banda y con más responsabilidades defensivas. Ellos tres escoltado por un trivote interesantes: Cristian Cásseres Jr, Christian Rivas y Rommel Ibarra. Pero para eso se tuvo que esperar el tercer partido de los cuatro que disputaron.
El equipo tenía piezas para tener más sostenimiento, sin dejar de ser vertical. La salida por abajo pedía a gritos un volante que se incrustara entre los centrales, o que se aprovechara la capacidad de pivotear de Hurtado, de los mejores de América en la categoría. Pero para que el de Boca Juniors pivoteara debía tener alguien cerca.

Una cara en cada tiempo
“Estamos vivos, nos restan dos partidos muy difíciles, pero vamos a seguir luchando, la mayor preocupación es el aspecto físico por la exigencia de los partidos, sumado al muy corto tiempo de recuperación”, soltó Bonaccorso luego del partido ante Ecuador. Venezuela lo ganó 1-0, pero es de esos juegos que si se repiten en 10 ocasiones solo lo gana una vez. El aspecto físico pesó en los segundos tiempo.
No hubo partido en el cual Venezuela no sufriera en el complemento. El más claro fue el cierre ante Argentina, cuando se marchó a los camerinos con un 1-0 a favor, pero cuando el árbitro pitó tres veces el marcador era un 1-4 en contra. Hasta en la victoria contra Ecuador el equipo replegó mucho y Christopher Valera tuvo bastante trabajo. Si bien todos los primeros tiempos generaban ilusión, en los últimos 45 minutos eran de taquicardia.
Sin capacidad de reacción
“El gol del empate y la forma como llegó afectó mucho, era la última acción de la primera parte, de seguro el trámite hubiera cambiado, aún así no dejamos de luchar, buscamos el empate y al final no pudimos”, expuso el entrenador vinotinto luego de la caída ante Colombia. En esa frase hace referencia al error de Williams Velásquez que desembocó el empate de Colombia al 45+2’, cuando Venezuela había marcado al 45+1 por intermedio de Hurtado.
No hubo ningún partido que Venezuela le pudiera dar vuelta en este Preolímpico, ni siquiera empatarlo. Los goles en contra pesaban toneladas y en lo mental no había forma de reponerse de los errores. Desde el banquillo no hubo cambios que le dieran un corrientazo a los partidos, sino todo lo contrario. Fuera de la cancha algunos jugadores respondieron o bloquearon reacciones de periodistas o fanáticos en Twitter. Lo que queda es hacer una profunda autocritica y reflexionar. Son jugadores con muchísimo más futuro que pasado (aunque este esté lleno de Sudamericanos y Mundiales).
La falta de ritmo de juego
Hubo tres jugadores, que por más que el cuerpo técnico los intentará recuperar, no pudieron. Pablo Bonilla, Williams Velásquez y Jesús Vargas. Los dos primeros con inactividad muy pronunciada en sus clubes. El último retomó algo de protagonismo de la mano de Diego Armando Maradona en Gimnasia; sin embargo, no fue suficiente. La vara estaba alta porque se sabe la calidad de esos tres, pero no hay entrenamiento que supla el ritmo de juego.

Yeferson Soteldo
Con el “10” del Santos pasa lo mismo que con Wuilker Faríñez y que hacerle una crítica constructiva equivale a blasfemar en medio de una misa. El ex Zamora ha crecido mucho de la mano de Jorge Sampaoli en Brasil, pero aún no es jugador hecho. ¿Qué le falta? Mejorar la toma de decisiones. Su talento es tan grande, pero tan grande, que oculta muy bien esa falencia. Un tipo capaz de limpiar cuatro defensores para marcar o asistir. Pero abusa del regate y en más de una ocasión sus pérdidas terminaron en contragolpes muy claros de lo rivales.
El oriundo de Portuguesa suele acumular, fácilmente, la marca de dos o tres rivales. Por matemática, eso significa que hay dos compañeros libres. Cuando deje de enamorarse su jugada, ya sea llegar a línea de fondo o apilar contrarios en el carril central, para filtrar pases. Ese día, solo ese día. Los clubes grandes de Europa dejarán de preguntar por su estatura y lo harán por su situación contractual. En este Preolímpico lo hizo ante Colombia para habilitar Jesús Vargas, lo dejó solo. Otra cosa es que el merideño decidió enganchar y le taparon el remate, pero el pase demostró el genio que puede ser el ex Zamora.
Para el futuro
En llamado hubo solo tres jugadores que pueden estar al servicio de José Hernández en el próximo Sudamericano sub-20. Un torneo que no es nada lejano, porque se disputa el próximo año. Ellos fueron: Wilbert Hernández, Matías Lacava y Anderson Contreras. El primero no tuvo minutos en el arco vinotinto. El volante de la Academia Puerto Cabello ingresó de cambio en los últimos dos encuentros y acumuló 69 minutos. Mientras que Anderson Contreras fue titular ante Argentina y salió al minuto 64. La experiencia y el roce de vivir este tipo de competencias será un plus para ellos y para la selección sub-20.
Una mención especial para guardameta Valera, que no tuvo minutos en el Sudamericano sub-20 de Chile, en el cual fue tercer portero detrás de Carlos Olses y Miguel Silva, que tuvo un desempeño interesante. Muy pocos goles fueron su culpa y la victoria ante Ecuador se concretó en gran parte por sus atajadas. En las salidas no brindó seguridad, en una selección que en el fondo no la tenía de por sí. Deportivo Táchira puede estar contento con su activo y Venezuela sacar pecho por su fábrica de porteros.

Tocan la puerta de la mayor
En la Vinotinto adulta la presencia de Yeferson Soteldo es tácita. Si bien Jan Carlos Hurtado no tuvo su mejor torneo, demostró ser un digno sucesor de Salomón Rondón. El atacante de Boca Juniors también es un gladiador y se le debe dar paso en las convocatorias. Otro que levantó la mano fue Cristian Cásseres. El volante de primera línea ha demostrado en la MLS y ahora en el Preolímpico que puede ser una opción en el futuro cercano a los Tomás Rincón y Yangel Herrera.
Por el afán de buscar un lateral izquierdo, no es descabellado probar a Miguel Navarro. El zuliano se unió al Chicago Fire y tendrá roce internacional. Si bien no tuvo una buena actuación y los espacios a su espalda fueron un dolor de cabeza, dejó muestras que debe entrar en la noria de nombres. Otro que debe ser considerado es Josua Mejías, quien con Rafael Dudamel no tuvo muchas oportunidades. Su salida de balón tiene aspectos que corregir, pero su capacidad física es notable. El zaguero del filial del Atlético de Madrid tiene buena velocidad y capacidad de corte. En una posición donde abundan jugadores, el carabobeño tiene con qué colarse.
Reflexión
No fue un fracaso, pero sí desilusionante la actuación de la selección. El título más trillado del periodismo encaja una vez más: “Crónicas de una muerte anunciada”. Poca preparación y muchas bajas. A eso se le sumaba un grupo complicado, todo era cuesta arriba. Pero las sensaciones del juego no fueron positivas y eso es lo criticable. Ante la ausencia de la presencia de un entrenador en la selección absoluta, no hubo parámetros para manejar una línea de trabajo. Lo ideal es que para el Preolímpico de 2024 haya una mejor planificación y unas ideas claras. Solo eso permitirá soñar que Moscú 1980 no sea la única actuación Olímpico y capaz se le pueda unir París.







