Balance del ciclo Dudamel al frente de la Selección Vinotinto

 

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Rafael Dudamel retornó a la Federación Venezolana de Fútbol en 2015, para tomar las riendas de la selección nacional sub-20. Con la aprobación del tren directivo y con el apoyo de Noel Sanvicente, en ese momento DT de la absoluta. El ciclo de “Chita” murió antes de nacer y  el yaracuyano asumió el reto en abril de 2016, el cual compartió con la sub-20. Su proceso culminó en el alba de 2020 y en Balonazos repasamos qué logró en este periodo.

 

Se barajaron muchos nombres antes de que Noel Sanvicente tomara las riendas de la selección. El que más cerca estuvo fue Dunga, pero al final regresó al banquillo de Brasil. “Chita” llegó con el cartel de ser el entrenador más exitoso en el torneo local, pero nunca logró trasladar eso a la selección nacional. Con el pasar de los meses se notaban más fisuras en el camerino y las ruedas de prensa del estratega eran incendiarias. Una de las frases más recordadas fue: “Somos el rey de los regalitos”.

 

Todo en un contexto en el que el FIFA Gate había sacudido a la FVF con la salida de Rafael Esquivel, quien presidió el ente rector del fútbol venezolano por más de 20 años. Los jugadores hicieron una carta donde firmaron 15 jugadores, muchos referentes donde todos hablaban de cambio de dirigencia que no era negociable y la creación de una fundación. Todo quedó en el papel, pero no es que se olía el humo en el vestuario, sino que se veían las llamaradas.

 

En medio de incendio forestal llegó Dudamel con el rol del bombero. Una labor que logró de entrada pacificando en el camerino, para que luego esa tranquilidad se tradujera en resultados. El fantasma de la etiqueta de ser la “Cenicienta” del Premundial rondaba cerca y fue exorcizado. Primero al clasificar invictos a cuartos de final de la Copa América Centenario, en un grupo con Jamaica, Uruguay y México. En la siguiente fase la Argentina de Lionel Messi fue su verdugo.

 

 

El cambio de cara dio un respiro en una Eliminatoria hipotecada y casi imposible de levantar, a menos que realizaran una hazaña deportivo meritoria de una estatua. Los resultados en ese Premundial rumbo a Rusia no cambiaron mucho, pero Dudamel tuvo una bombona de oxígeno con la camada sub-20. Con 25 módulos de trabajo y varios amistosos internacionales de preparación quedó tercera en el Sudamericano sub-20 de Ecuador.

 

En Corea del Sur escribieron su nombre con letras doradas en el libro de la historia del deporte venezolano, luego de llegar a la final del Mundial sub-20. Poco a poco, el yaracuyano hizo un recambio generacional con aquellos mundialistas. Hoy en día se ven con frecuencia en las convocatorias los: Wuilker Faríñez, Ronald Hernández, Yangel Herrera, Yeferson Soteldo, Sergio Córdova, Jan Carlos Hurtado y Adalberto Peñaranda.

 

En su primeros ocho partidos con la selección nacional solo sumó cinco puntos: la goleada 5-0 ante Bolivia y dos empates contra Argentina (2-2) y Perú (2-2). Pero lo que generó ilusión fue ese cierre que sumó en los últimos cuatro partidos. Primero con tres igualdades: Colombia (0-0), Argentina (1-1) y Uruguay (0-0). Para culminar con un triunfo 1-0 versus Paraguay. En ese partido ante los guaraníes, en Asunción, se vio un esquema 4-4-2 con Tomás Rincón y Yangel Herrera como doble pivot y en el ataque la clásica -hasta el momento- dupla Salomón Rondón y Josef Martínez. Todo claro y confiable para trabajarlo en dos años, con la idea de potenciarlo.

 

Borrón y cuenta nueva

 

Calmar el camerino, conseguir resultados basados en el orden defensivo, liderar un recambio generacional y el subcampeonato del mundo le extendían la licencia a Rafael Dudamel. El hecho de tomar una Eliminatoria hipotecada suavizaba el análisis y era un atenuante. Las exigencias llegarían en la Copa América de Brasil 2019 donde se esperaba ver su huella de trabajo luego de dos años, en donde ya había disputado una Copa América.

 

Por razones extradeportivas la selección nacional estuvo medio año sin amistosos en 2018 y cuando volvió a competir se notaba que les costaba acoplarse. Pero el detalle fue que no hubo continuidad en la idea que trajo del Premundial pasado y apostó por el 4-3-3 (4-1-4-1 para muchos), a la hora de buscar equilibrio. Un solo delantero, mucho musculo, poco sostenimiento y demasiada verticalidad.

 

 

De lo más destacado de ese año está la apuesta por Darwin Machís, un jugador que Dudamel trajo a la órbita de selección y supo responderle. Hoy en día el oriundo de Tucupita debería entrar en los planes de cualquier entrenador que llegue a sustituir al yaracuyano. De resto el nuevo esquema generó ciertas reservas.

 

Inició un 2019 convulso donde se concentraron todos los males del ciclo Dudamel y que culminaron en su salida a Brasil. En el primer partido el 4-3-3 respondió con una goleada (3-1) ante Argentina. Triunfo que se empañó por un fallo de Givova al entregar la indumentaria y la decisión del ex portero en poner su cargo a la orden por razones políticas y la filtración de una foto.

 

Previo a la Copa América realizó una gira por los Estados Unidos, donde convocó a un Adalberto Peñaranda sin continuidad y excluyó Yefeson Soltedo, que ya era venerado en Santos (Brasil). La razón para no contar con el portugueseño fue la falta de visa. Al final lamentablemente Peñaranda se lesionó en los amistosos, donde era ostensible como sufrió por la falta de ritmo de juego. Entró Soltedo, que pasó de descartado a primer cambió en Brasil.

 

El esquema 4-3-3 tuvo otro punto alto, tras golear 3-0 a los Estados Unidos. Pero el tema es que no se vio una evolución porque en la Copa América la supuesta solidez defensiva no era tal, porque se jugó al límite y solo gracias a la inclusión de la tecnología (VAR) pudieron empatar a cero contra Perú y Brasil. A la hora de proponer contra Bolivia se vieron más las costuras en la zaga y a pesar de ganar 3-1, los automatismos en ataque no fueron tan claros.

 

En ataque se generaba pocas ocasiones y en defensa tampoco fueron una muralla. En cuartos de final el mensaje era dar un golpe en la mesa, una frase que repitieron los jugadores en varias ocasiones. Previo al duelo Dudamel se paseó por las cámaras de Win Sports y Directv Sports, para dar sendas entrevistas. Pudo ser un gran momento, pero Argentina fue inteligente. Cedió la pelota y el planteamiento reactivo se atoró. Generó menos ataque y siguió haciendo aguas en defensa. El resultado final fue una derrota 2-0 ante la Albiceleste.

 

Posterior al certamen continental llegó otro cimbronazo, un empate a cero ante Colombia pero con un volumen de juego espeluznante. Las alarmas se encendieron y el desplante a la prensa en Tampa no ayudó. En una doble fecha FIFA que solo pudieron conseguir un solo amistoso. Previamente Dudamel había dicho en rueda de prensa que la característica histórica del jugador venezolano era la verticalidad. Normalmente en su recurso siempre apelaba a la búsqueda de sostenimiento, pero nunca había dicho algo similar.

 

 

Se entendía que buscara más sostenimiento, aunque el planteamiento en campo no coincidiera con el discurso. Pero tildar al futbolista venezolano de vertical generó una catarata de críticas. El siguiente golpe fue la renuncia de Josef Martínez, que en una carta expresó que no volvería a la selección mientras siguiera Dudamel, ya que el yaracuyano tenía un “proyecto personalista”.

 

La Vinotinto se queda sin el hombre récord de la MLS. Todo parecía en contra de Dudamel, que logró zafar de aquel derrumbe. Los dos triunfos en Caracas y un trato excepcional a la prensa, le permitió declarar: “ganamos dentro y fuera de la cancha”. Los capitanes criticaron la postura de Josef Martínez y se vio un camerino unido. Se firmaba la paz en la capital de Venezuela.

 

La última jornada fue en Japón, solo un amistoso porque se cayó el duelo ante Paraguay en Bangladesh. Sin prensa de la selección y con pocas noticias todo fue muy tranquilo. Las declaraciones en donde Martínez decía no conocer a los capitanes no hicieron eco. Ante un Japón alternativo el 4-3-3 tuvo su mayor exhibición, tras golear 4-1 a los nipones con un Soteldo inspirado.

 

El 4-4-2 que había ilusionado en el final del Premundial se borró y la cuenta nueva era con el 4-3-3, además de una alternativa más ofensiva de 4-2-3-1 que se vio en Caracas con Rómulo Otero de enganche. Había una base trabajada, pero con poca profundidad. La apuesta del 4-3-3 se iba a medir en el Premundial, donde se determinaría si los últimos partidos eran un espejismo y lo visto en la Copa de Brasil iba a ser la constante. La duda quedará por siempre, porque Dudamel se irá a Atlético Mineiro y la Vinotinto tendrá otro entrenador a menos de tres meses para iniciar la ruta a Catar.