Brenzy Peña: “Me genera mucha alegría haber sido la primera legionaria”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- “Te cambias en el camerino, te dan una pelota y los fotógrafos te toman fotos dominando. Luego vas a la sala de conferencia, con el presidente de un lado y el entrenador de otro. Ahí los periodistas empiezan con las preguntas: ‘¿Cómo te sientes? ¿Qué expectativas tienes?’ Es una experiencia que nunca se me a olvidar”, así recordó Brenzy Soskibel Peña su llegada al Baracaldo FC de Bilbao, España, en el año 2008. Parece una rutina ya muy común en cualquier fichaje, pero en el caso de la merideña es un hecho histórico: fue la primera legionaria del balompié criollo femenino en el fútbol profesional.
“Me genera mucha alegría haber sido la primera legionaria, era uno de mis objetivos en ese momento. Me pone muy feliz que haya muchas futbolistas fuera del país jugando, que todas esas categorías que vinieron detrás de mí vieran que sí se podía (…) Las niñas que juegan ahorita ven como un modelo a Deyna Castellanos en Atlético de Madrid. Me imagino que muchas jugadoras jóvenes en su momento dijeron: ‘Quiero ser como ‘Sosky’ y jugar afuera’. Di ese ejemplo de poder fichar en el extranjero”, expuso la delantera.
El camino para cumplir esta meta comenzó en Mérida en el seno de una familia futbolera. El consejo de su padre para que fuera probar en try-out de los Juegos Nacionales junto a su hermana gemela (portera) a los 19 años fue el primer paso. Ambas quedaron y representaron a su estado en los Juegos Nacionales, de ahí fueron seleccionadas para la Vinotinto. La atacante también tuvo un paso por Estudiantes de Mérida, donde hizo sus primeros goles. Anotaciones que iban acompañadas de celebraciones acrobáticas a lo largo de su carrera, por un pasado en la gimnasia.

Otro hito para Peña fue ser una de las primeras jugadoras en firmar un contrato profesional en la Federación Venezolana de Fútbol cuando se unió a UCAB Spirit, bajo el mando de Rolando Bello. “Tenía casa, buenos viajes y alimentación, me daban todo en Caracas. Ahí empecé a sentirme como profesional”, confesó la andina, que compartió frente de ataque con Milena Gimón, ex jugadora de la Vinotinto y hoy en día comentarista de Directv Sports. “Milena era la capitana y le teníamos mucho respeto. Era una persona que te guiaba en el campo. Uno decía: ‘¡Woao! Quiero ser como ella’”, expuso la delantera que fue dos veces Mejor Jugadora del Año y varias veces goleadora del año.
Ese buen rendimiento le permitió ir con la selección nacional a la Copa América Femenina Argentina 2006. En el torneo continental se pudo enfrentar a Brasil y todas sus figuras. “Tu veías a Marta, Cristiane, Formiga, Daniela Alves y prácticamente te temblaban las piernas de los nervios, pero uno en ese momento mantenía la compostura al defender la camisa de Venezuela. Había momentos que querías hacer algo y te salía mal por los nervios. Ellas son jugadores enormes y robustas. A veces te quitaban la pelota con mucha facilidad y uno decía: ¿cómo? ¿por qué? Pero me siento muy feliz de haber tenido esa experiencia de enfrentarlas”, indicó Peña, que también se cruzó con estas figuras del fútbol femenino Mundial en la Copa Libertadores con Caracas.
¿Experiencia con la selección? “Hubo un buen trato, muy profesional y con convocatorias constantes. Aunque las canchas no eran las adecuadas, entrenamos en San Cristóbal en terrenos de tierra y piedra”, recordó. Eso fue lo que le abrió las puertas a España para jugar con el Baracaldo, donde tuvo “un año un poco difícil”, en un entorno que era cuatro veces más exigente de lo que acostumbraba en Venezuela, en un elenco que competía en una suerte de segunda división española, pero no a nivel nacional sino regional. Aún faltaba mucho en ese tiempo para ver una Liga Iberdrola como la de hoy en día.

Por su relación con el ex entrenador de la selección nacional, Ademar Fonseca, estuvo en suelo amazónico y entrenó con San Paulo, pero no logró fichar. Su otro paso internacional fue el Pauldarrak, de la misma división del Baracaldo. El rendimiento ahí fue diferente. “Pelota que agarraba, pelota que metía. Me fue muy bien en ese club”, soltó Peña. Luego estuvo por el Caracas, donde compartió con Oriana Altuve, con quien el ataque hacía “desastres”. En un rol de más veterana guiaba a jugadores jóvenes como Altuve, María Eugenia Rodríguez o Andrea Tovar. También le tocó medirse contra el Estudiantes de Guárico de Ysaura Viso. En una época donde el fútbol femenino contaba con afición en las gradas, tanto con la barra del Caracas en el Cocodrilos Sport Park como gente en las canchas de la Universidad Católica Andrés Bello.
Un bache en el camino
Su carrera en el fútbol la llevó a México con Dragonas de Oriente, donde tuvo la oportunidad de jugar unos amistosos con la Vinotinto, en aquel momento comandada por Kenneth Zseremeta, contra el elenco azteca. En dicho encuentro se lesionó la rodilla y todo se truncó. “Kenneth y la FVF se portaron muy mal. Vieron que me lesioné y no se preocuparon por mí, no me dejaron subir al bus para regresar al hotel. Gracias a Dios unas amigas fueron a verme, para poder trasladarme. Prácticamente me dijeron que dejara el uniforme en el hotel y que me fuera. Luego de eso, el entrenador mi club me sacó de su casa. No entendía nada”, reveló la goleadora, que fue a las cadenas televisivas ESPN y Fox Sports a denunciar lo sucedido en el momento.
El fútbol le dio otra oportunidad y el Orlando FC la invitó a jugar la Copa de las Flores, Medellín. A pesar de estar lesionada aceptó el reto porque faltaban muchos meses para la competición. Fue a Colombia e hizo la rehabilitación allá. En el torneo se reencontró con Zseremeta en un jugo contra la Vinotinto. “Perdimos 3-2, pero yo marqué el momentáneo 2-2, que no celebré. Cada vez que pasaba por la raya, Kenneth me decía mil cosas para desconcentrarme”, confesó. Luego de ese paso tuvo otra experiencia en el Caracas.

En la capital del país tomó la decisión de que tenía que estudiar, porque el sueldo como futbolista profesional no le iba a alcanzar para vivir y ayudar a sus padres. En un viaje de vacaciones visitó a unas excompañeras de UCAB Spirit y se convenció de estudiar Wellness and Sport Management en Graceland University. Pero al haber jugado semiprofesional no podía fichar por el equipo de fútbol, así que hizo unas pruebas para ser parte de las porristas, donde quedó y estuvo los cuatro años de carrera. En ese proceso luchó y metió peticiones a la liga, que le permitió jugar su último año de carrera, donde ganó a nivel regional y fueron a los juegos nacionales. Al graduarse se quedó como parte del cuerpo técnico del equipo de fútbol y asistente de acondicionamiento de las porristas. También complementó sus estudios con: sistemas computacionales, salud, ejercicios correctivos y liderazgo.
La siguiente escala fue Texas, donde hizo una maestría en Ciencias en el Liderazgo. Mientras estudiaba, entrenó un grupo de niños de 12 años. En esta última etapa consiguió a su esposo y se certificó como maestra para dar clases en las escuelas, su actual oficio. Juega fútbol de vez en cuando. No descarta en un futuro ser parte de un cuerpo técnico o de una selección nacional, aunque en Estados Unidos apuestan mucho por el personal experimentado y no por la gente joven.
“No me quejo de mi carrera, viajé y conocí a mucha gente por el fútbol. Tuve la oportunidad de vivir en otras culturas. El placer de jugar contra futbolistas como Marta. Hoy te puedes meter en Internet y decir: ‘¡Woao! Yo estuve allí’. Estoy muy feliz con lo que hice”, concluyó la ex seleccionada nacional, que hace pocos días cumplió 35 años y siempre será recordada con la primera legionaria del fútbol femenino venezolano.







