César Farías y el recuerdo del “Vasco” Azkargorta en la selección boliviana

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El inicio de César Farías y de la selección de Bolivia en las eliminatorias para Catar no podían ser más cuesta arriba: visitar a Brasil (9/10) y luego recibir a Argentina (13/10). En medio de la pandemia de la COVID-19 y la cuarentena que generó, por la cual se suspendió el fútbol boliviano, el cumanés transformó los problemas en oportunidades. Con una concentración que supera los 50 días con jugadores del torneo local, el ex DT de la Vinotinto espera dar la campanada. Una estrategia que ha recordado la aplicada por Francisco Xabier Azkargorta, al aprovechar una huelga de jugadores para concentración en España, que desembocó en la última clasificación mundialista de la Verde: Estados Unidos 1994.

 

En Balonazos nos comunicamos con Alfonso “Toto” Arévalo, periodista deportivo de Bolivia de dilatada trayectoria y que ha estado en 11 citas mundialistas. Por sus micrófonos han pasado Pelé, Maradona, Baggio, Zidane, Ronaldo, entre otros. El conductor del programa de televisivo Deporte Total, referencia en altiplano, vivió de cerca el proceso del “Vasco” al frente de la Verde, ya que fue secretario de Deporte entre 1989-1993, en el gobierno de Jaime Paz Zamora.

 

Pero hay que contextualizar un poco la historia de Bolivia, que estuvo en la primera Copa del Mundo, organizada en Uruguay 1930. En la década de 1950 quedó en el cuarto lugar del Campeonato Sudamericano (como se le conocía a la Copa América) y aprovechó la ausencia de Argentina, para ir a la cita en suelo amazónico. En la clasificación para el certamen en Suecia 1958 sumaron cuatro unidades con un DT boliviano y jugadores locales, lo que mostró condiciones para volver a asistir a una Copa del Mundo. Pero luego el balompié del altiplano “fue sufriendo tropiezos constantes” hasta 1969, en el que le ganaron a Perú y Argentina en La Paz, pero un penal injusto en La Bombonera los sacó de camino.

 

En 1977 estuvieron cercas de nuevo, luego de superar a Uruguay y Venezuela, pero en el triangular final, disputado en Colombia, cayó 8-0 contra Brasil, con cuatro goles de Zico y 5-0 ante Perú. Si quería ir a la cita en Argentina 78 debía vencer a Hungría, pero el global fue 9-2 a favor de los europeos. La espera culminó con Azkargota, pero el proceso inició unos cuantos años del camino a Estados Unidos.

 

“La selección que se armó en 1989 para jugar la clasificatoria del Mundial de Italia 1990 obtuvo el mismo puntaje del primero del grupo que fue Uruguay, pero la diferencia de gol hizo que el equipo se quedara al margen. El gobierno que presidía el licenciado Jaime Paz Zamora le dio toda la atención a la selección boliviana, desde ir a las prácticas y jugar con él, además de estimular el grupo bajo la frase: “Bolivia un país de ganadores”. Se construyó un proyecto que a lo largo del tiempo (cuatro años) culminó con la clasificación”, explicó el comunicador. Arévalo añadió: “El trabajo tuvo todos los ingredientes que hacen que un equipo llegue en condiciones físicas, anímicas y técnicas para competir por una plaza en un Mundial”.

 

En cuanto a la clasificación a Estados Unidos expuso: “En 1993 el fenómeno Azkargota tuvo varias cosas en particular, como una huelga general de futbolistas que paró el campeonato en Bolivia y permitió que la selección se pudiera preparar en España. Azkargota tuvo el tiempo suficiente para armar una selección con las condiciones de poder de ganar en La Paz y de visitante, sacar tres puntos para clasificar. La llave era complicada y estaban: Venezuela, Ecuador, Uruguay y Brasil”. La Verde ganó todos sus juegos de local, le empató a Ecuador en Quito y goleó (1-7) a Venezuela en Puerto Ordaz. De esta forma clasificaron junto a Brasil en el grupo B.

 

“Bolivia había reclamado falta de trabajo y de atención a la selección. En mi condición de secretario de Estado propuse al técnico Azkargota que la fórmula era muy simple: había que darle a la selección tiempo, trabajo y paciencia. Tiempo tuvo, porque la huelga ayudó. Trabajo tuvo, pero fue fuera de Bolivia, para evitar cualquier influencia de equipos, dirigentes o empresarios y conseguimos que Bolivia fuera a entrenar al Centro del Alto Rendimiento San Cugat (Barcelona, España)”, reveló “Toto” sobre ese proceso. El periodista completó: “Lejos de cualquier presión o pretensión Bolivia encaró su preparación para buscar, más que una clasificación, una buena actuación. Lo último que siempre pedía era paciencia con la selección en los partidos de las Eliminatorias. Esa fórmula dio resultados porque al final Bolivia tuvo un equipo compacto, bien entrenado y lograron merecidamente la clasificación al Mundial de los Estados Unidos”.

 

Un éxito que no se ha repetido y que es parte del reto que tiene Farías al frente de la escuadra del altiplano. “Es la referencia histórica de Bolivia todo este tiempo. Han pasado 27 años y la selección boliviana de fútbol no ha encontrado el camino. Hasta ahora, en circunstancias muy parecidas a las de 1993, han hecho que el técnico venezolano tenga el tiempo de poder concentrar un equipo por más de 50 días y trabajar en procura de llegar a las clasificatorias con un equipo compacto. Al extremo que se ha dado el lujo de prescindir de los jugadores Bolívar y Wilstermann, que están actualmente en la Copa Libertadores de América”, aseveró “Toto”.

 

 

El equipo que se medirá a Brasil en Sao Paulo es una incógnita para el fútbol boliviano, que “solo está en la cabeza de Farías”, donde solo se sabe que no hay jugadores de renombre o de Europa. “Es un equipo compacto sobre la base de la selección sub-23, que ya produjo una actuación sorpresiva en el último campeonato (Preolímpico) y que intentará, a partir de una juventud (23-24 años promedio), sorprender a Brasil sobre la base de un equipo bien trabajado físicamente y dotado técnicamente, pero con una sola contra que es haber jugado uno solo partido preparatorio en ese proceso de la cuarentena”, argumentó el periodista.

 

En aquella Bolivia de 1993 destacaban figuras como Julio César Baldivieso, Erwin Sánchez y Marco Etcheverry. “En aquel momento Bolivia contó con una generación de futbolistas que hoy pueden estar en el fútbol nacional, esa generación tuvo la oportunidad de jugar partidos y ensamblar líneas. Hoy Farías puede ser la gran revelación con jugadores jóvenes, así como lo fueron Baldivieso, Echeverry o Sánchez. Pero con un agregado, una preparación física distinta y una preparación táctico-técnica que pone a prueba toda la experiencia de Farías. Le toca demostrar que no fueron días perdidos de trabajo y que trabajo absolutamente de todo. Que aún sin jugadores de Bolívar y Wilstermann puede encarar los partidos de Brasil y Argentina”, comentó Arévalo.

 

¿Puntos de encuentro entre Azkargota y Farías? “Hay muchas diferencias. Azkargota era un técnico que trabajaba mucho más la parte psicológica, lograba que el grupo se una, mandaba un buen mensaje y los jugadores le tenían mucha fe. La diferencia es abismal, porque Farías es mucho más técnico. Habla de conceptos tácticos, de desplazamiento en la cancha, de la formación del atleta, de sacarle el máximo provecho al rendimiento a un jugador. Es un técnico muy estudioso, debe ser de los entrenadores sudamericanos que trabaja muchísimo la parte de investigación y saca provecho de los jugadores al máximo”, opinó el locutor boliviano.

 

A su análisis le anexó: “Farías tiene la capacidad de descubrir talentos, de perfeccionar jugadores desplazados y convertirlos en figura. Hay que ver si con Bolivia alcanza el éxito que él espera, ha hecho un trabajo de 50 días fundamentalmente en la parte táctica y formativa, para sacarle el mayor rendimiento. Si me preguntaran cuál de los dos es mejor técnico, naturalmente Farías le saca una diferencia grande en ese orden. Planifica bien los partidos, tiene una correcta lectura de juego, pero además trabaja la parte motivacional”. También añadió que el estilo directo y frontal de Farías despierta posiciones “muy controversiales” en Bolivia, unos lo aceptan y otros lo critican.

 

La expectativa de la hinchada boliviana es que la Verde juegue bien y gane, lo que le daría un respaldo pleno. Un triunfo sin buen juego, le permitiría un crédito abierto. Pero la duda sobre el equipo es la constante y se despejará ante Brasil y Argentina. “Personalmente, más allá de los resultados, hay que ver si el proyecto Farías en cuanto a la formación y a la estructura del plantel boliviano ha funcionado. Si estar más de 50 días con el grupo ha justificado ese tiempo con el cambio de actitud, mentalidad y de juego. El resultado es aleatorio, puede ser bueno regular o malo. Pero lo que queda en la retina es cómo juega Bolivia, si se ha desarrollado y si ha progresado. Ese es el mayor y verdadero examen que va a rendir Farías al frente de la selección boliviana”, concluyó Arévalo.