¿Cómo era Darwin Machis en sus inicios con Mineros de Guayana?

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Orgullo de Delta Amacuro, que se sonó con fuerza en las redes sociales, luego de que le marcara su segundo gol de la temporada al Real Madrid. Darwin Machis es uno de los mejores legionarios que tienen la Vinotinto. Pero desde joven sabía que estaba para grandes cosas. “Profe, voy a jugar profesional”, le decía el extremo al estratega Antonio Franco, que lo dirigió en la sub-18 de Mineros de Guayana.
El entrenador le respondía: “No me cabe la menor duda, pero para eso se necesita disciplina, constancia y convicción”. El actual DT de Carabobo FC fue el encargado de recibirlo en el equipo negriazul y fungió como un padre. Lo buscaba en la posada que se quedaba y lo orientaba, a un joven que salía de Tucupita para Puerto Ordaz. Franco lo ayudó a entrar en esa dinámica del fútbol estructurado. La historia de Machis se maneja desde aquel doblete a Minasoro, en Copa Venezuela, hasta los goles que hace ahora con Granada.
En Balonazos hablamos con Franco para indagar los inicios de un joven que con unas condiciones enormes y que dio un salto muy rápido en las inferiores de negriazules y de ahí a Europa. Una historia que comenzó en 2010, gracias a una eliminatoria de Juegos Nacionales, donde Machis representaba a Delta Amacuro y entre los muchos goles que hizo, le endosó dos a Bolívar para eliminarlos.
¿Cómo fue su primer contacto con Darwin Machis? ¿Qué pensó cuándo lo vio entrenar? Lo de Darwin fue muy especial y bonito. Yo digo que no es que uno lo formó, sino que en parte de su formación uno pasó por allí. Lo de Darwin surge porque él jugaba con Delta Amacuro y había unas eliminatorias para los Juegos Nacionales. Fíjate que ni siquiera había estado en las eliminatorias. A través de Andoni Quintana, que fue directivo de Mineros, me comentó: “Mira, Tony, hay un jugador con estas características, creo que puede ser interesante para traerlo aquí a Mineros”. Le digo que sí, vamos a hacer los contactos y los enlaces.
Él lo contacta, lo hacemos venir y ahí fue donde yo tengo mi primer contacto con Darwin. Empiezo a hablar con él y le pregunto: ¿Cómo está? ¿Cómo se siente? Sin todavía tener la posibilidad de verlo en el campo. Ahí empieza a entrenar con nosotros en Mineros de Guayana. Empiezo a ver que tenía unas cualidades enormes. Un chico muy rápido, potente, con buen tiro de media y larga distancia. Parecía ser un chamo de mucha proyección. Ahí comienza ese camino de Darwin conmigo en la categoría sub-18. Luego estuvo en la sub-20, después alternando en el filial, hasta que da ese paso al primer equipo, donde debuta en Copa Venezuela. Ahí sabemos cuál es su historia, cuando empieza a hacer goles en Copa y en el torneo.

Tengo entendido que Machis se especializaba más en futbol sala que fútbol campo. En lo futbolístico ¿Cómo lo encajó en el fútbol campo y como aprovecho esas virtudes que trajo del futsal en esa sub-18? Es mucho más fácil adaptarte del fútbol sala hacia el fútbol (campo), que tú del fútbol hacia el futbol sala. Porque son espacios cortos, las distancias para que te pueda llegar un jugador son más cortas, eso te desarrolla una mejor habilidad. Eso lo tenía muy bien trabajado, de sus dones naturales. Siempre lo habíamos visualizado y él jugaba en esa posición, siempre fue un delantero. Entendíamos que tenía un buen remate al arco y es uno de esos jugadores que muy pocas veces la pelota se le va fuera de los tres postes, siempre ha tenido el arco en la frente.
Situaciones que sacábamos mucho provecho, porque siempre le decíamos que intentara recibir en espacio, que pudiera encarar, porque era muy bueno en los uno contra uno, siempre que podía desequilibrar que generaba demasiado peligro. Hay muchos jugadores del futbol nacional que en sus inicios jugaron futbol sala. Para mí es mucho más fácil el futbol sala al futbol, porque conviven en espacios cortos y hace que tengan una buena técnica.
Lo que sí, y él lo dijo en una entrevista no hace mucho, que lo estaban corriendo mucho, porque el jugador de futbol sala utiliza mucho la planta del pie y en el futbol hay momentos que tienes que hacer controles orientados. Es mucho más práctico poder controlar con borde interno. En ese nivel los pequeños detalles terminan haciendo diferencia.
Por la velocidad que tiene la tentación capaz era ponerlo de extremo por la raya, por su buen uno contra uno. ¿Lo vio usted como extremo? Jugó varios partidos de extremo, pero a mí me parecía que era un jugador mucho más interesante cuando iba por dentro. No como un “9”, porque no es un nueve nato, pero sí que pudiese venir un poco más atrás, como un mediapunta, que tuviera la posibilidad de recibir, de tener un mano a mano u opciones de tiro. Fíjate que ahora en esta nueva función en el Granada es un jugador que va de extremo, pero ahora tiene mucho más porcentaje de asistencias.
Eso dice mucho, por lo cual puede jugar de extremo o por dentro. El jugador por naturaleza tiene unas condiciones, después esas condiciones tú se la vas desarrollando y lo vas ubicando en las posiciones dónde crees que puedes sacarle más provecho. Hoy por hoy, esa posición le ha sentado bien. Esperemos que se pueda seguir aplomando y nos pueda seguir dando alegrías.
Hay una jugada que tiene patentada Darwin, que es enganchar de afuera hacia dentro desde la banda izquierda y buscar el remate. En Granada no ha podido hacer goles fuera del área, pero sí hizo varios en Cádiz. ¿Ya lo traía desde Mineros ese movimiento en su sub-18? Sí, sí, infinidades de goles. Eso es algo natural del jugador. ¿Cuál es la diferencia ahora en Granada que otros equipos? Eso antes lo hacía más por dentro, tenía el arco más cerca, más ángulo de tiro. Ahora cuando va por banda, cuando vas a piernas cambiada, tus recorridos son muchos más largos y por eso a lo mejor no hemos visto goles a media distancia. Por eso me gustaba que estuviera más como un mediapunta, porque tenía la posibilidad de tiro con mucho más ángulo de disparo. Pero es algo innato de Darwin. Es característico de los jugadores futbol sala, porque tiene espacios cortos y el rival está muy cerca, siempre buscan ir de afuera hacia adentro y tener tiro. Lo tiene muy bien mecanizado.

Hablar de ese lado humano de Machis, que usted fue como padre para él que llegaba de Tucupita a una estructura grande como la de Mineros de Guayana. ¿Cómo era ese Darwin Machis joven? Un chico noble, humilde, extrovertido, hablador. Muy hablador [risas]. Muy optimista, muy convencido. Lo escuchaba hablar y me emocionaba como entrenador, porque lo tenía claro. Siempre me lo decía: “Profe, tranquilo, después nos comemos una pizza y yo se la pago. Yo voy a jugar fútbol profesional y esa es mi meta”. Eran sus sueños y metas, mira hoy donde está. Para uno como entrenador, formador y, como siempre digo, con ese sentido humano de padre, porque tienes esa relación con los jugadores. Siempre fue un chico con esas características y con esa fe que podía lograrlo. Lo describo así, muy noble, con ganas, hablador, echador de broma. Un chico alegre, pudiéramos decir en líneas generales.
¿Cuánto ha cambiado el Darwin Machis que ve hoy por TV en Granada al que tuvo con Mineros? O ¿Es muy parecido a la proyección que le veía? ¿Lo ha sorprendió? Obviamente, ha sido producto de un trabajo y un esfuerzo que ha tenido él, una adaptación al fútbol europeo. Yo sabía que iba a ser muy duro desde que se va, porque era aún diamante en bruto, que todavía necesitaba mucho periodo de adaptación, mucho aprendizaje del juego. Hoy por hoy es mucho más maduro, entiende mucho más el juego y eso lo que le da la posibilidad de ser un mucho mejor jugador. La capacidad de entender el juego te hace ser un mejor jugador.
Cuando tú esas cualidades y los aspectos cognitivos lo tienes más claro, obviamente, tu nivel de juego va a seguir creciendo. Tuve la oportunidad de verlo en España cuando jugaron con la selección de Argentina. Sigue siendo el mismo chico humilde, noble, buena gente. Ojalá pueda seguir creciendo como futbolista, porque sé que es una gran persona y nos puede dar más alegrías.
Usted que estuvo en el CD Izarra allá en España y vivió el fútbol español desde adentro. Teniendo como antecedente de la experiencia de Machis en Udinese, Italia. ¿Siente que la Liga española es la liga donde se tiene que asentar? ¿España es su lugar en el mundo? Uno termina asentándose donde realmente te puedan brindar confianza, donde realmente tú puedas sentirte cómodo. Pasa muchas veces, que hay muy buenos jugadores, y hay muchos casos, que terminan yendo a un equipo y no terminan engranando. No pasa porque sea un buen jugador o un mal jugador, pasa porque no terminas engranando, no eres del agrado del míster, no caíste bien en el grupo.
A veces son muchos los aspectos que influyen para que un jugador pueda tener un buen rendimiento. Hoy por hoy estando con Yangel (Herrera), que también es venezolano, puede ser un plus. Pero para mí decir una liga indicada, por sus cualidades, pudiese ser la liga inglesa, que es un torneo de muchas transiciones. Pero el jugador se adapta a donde pueda ir. Pasa mucho por la confianza que le puedan brindar y saber claramente los roles que te toca cumplir, para rendirle al entrenador.

Hablaba de un paso fugaz de Darwin Machis en Mineros y que llegó muy joven a Europa. Le ha tocado luchar mucho y terminar de pulirse en Europa ¿Cómo evalúa todo su sacrificio y ese proceso? Era algo natural, algo dentro del proceso que tenía que cumplir para poder entender otro mundo. Europa es otro mundo a nivel de: fútbol, de estructura, de cultura y de ideas. Seguro para él fue muy duro. A esa edad, estando muy joven y lejos de la familia, son muchos aspectos, no solo del juego, sino en lo familiar, como el afecto. Son cosas que a veces no tomamos en cuenta, que el jugador también tiene sentimientos.
Pero es un proceso natural de adaptación, por el cual iba a pasar él. Adaptarse a ligas más exigente, adaptarse a cómo entender más el juego y creo que le costó muchísimo. Tuvo una inestabilidad en su paso por los equipos, pero era algo normal. Producto de ese proceso de adaptación que tiene cada jugador. Para mí hizo un grandísimo esfuerzo y hoy por hoy se ven los resultados. Un Darwin mucho más aplomado, con mucha más confianza. Para mí creo que es importante el entendimiento de juego. Hoy por hoy es un tipo que entiende mejor el juego, mejor en su toma de decisiones. Eso ha hecho la gran diferencia.
La anécdota o anécdotas que más lo haya marcado, ya sea de un partido, un entrenamiento o fuera del campo. La que nunca olvida y se le viene de primero? La que dentro de muchas situaciones que vivimos, yo me quedó con la de la pizza. No me quedo con ningún gol ni nada, normalmente con los goles está la efusividad de la celebración y uno que otra vez lo celebraba con uno. Pero yo me quedo con su nobleza de lo que me dijo una vez que fuimos a comer. Me comentó: “No, no, profe, tranquilo. Yo cuando llegue a jugar profesional, le voy a brindar una pizza, nos la vamos a comer juntos y la vamos a disfrutar”. Eso es lo que me quedó de su nobleza y para uno eso es gratificante. Lo que uno espera es verlos crecer, verlos triunfar y eso lo que está haciendo. Para mí es una gran satisfacción.







