¿Cómo era Yangel Herrera en sus inicios con el Monagas SC?

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- “Cualquier persona que medio sepa de fútbol sabía que Yangel Herrera iba a llegar (a la élite) por su manera de ser, por su profesionalismo y su madurez. Tenía 18 años cuando salió campeón en Monagas y fue una pieza clave e importantísima”, explicó el entrenador Edwin Quilagury. En Balonazos charlamos con el DT que lo tuvo en el Adecuación 2015. La mayoría recuerda al guaireño por su etapa en Atlético Venezuela, antes de salir a la MLS. Hoy en día brilla en el Granada y se indagó cómo era en sus inicios este prometedor volante de marca.

 

La primera vez que Quilagury supo de Herrera fue en 2013, cuando llegó al equipo azulgrana como asistente de Miguel Acosta. “Tenía una buena estatura, entre 1.75 y 1.80 (metros), se le veía que tenía personalidad, era atrevido y valiente. Yo le dije a Miguel Acosta que era el juvenil de nosotros”, confesó el DT. El tema era que el mediocampista tenía solo 15 años y no pudieron contar con él. Debutó con otros estrategas, pero la regularidad absoluta llegó con el tachirense en el banquillo. “Néstor Sánchez lo consolida y yo le doy la confianza total. No fue fácil, le di muchas charlas, era un muchacho que no era de Maturín. Le decía: ‘¿Qué mejor que irse de Monagas subiéndolo a primera?’. Jugar lo ayudó a crecer”, dijo.

 

El entrenador profundizó: “No era fácil ser líder de un equipo con los problemas que acarreaba el club (…) Sabemos que ese Monagas no era como el de hoy en día, las condiciones eran bastantes limitadas porque dependía bastante de la gobernación. Sin importar la comodidad y lo económico, se fue por la puerta grande de Monagas, en el partido del ascenso hizo dos goles. En la temporada hizo muchos goles importantes”.

 

 

En ese año se pudo ver a Yangel Herrera en el Sudamericano sub-17 como central, bajo las órdenes de Ceferino Bencomo. Pero en Monagas jugó como volante por la derecha, en el 4-4-2 (diamante) que propuso Quilagury. “Era el más joven, pero el más maduro futbolísticamente. Jugábamos con un rombo en el mediocampo y lo utilizaba por la derecha, su recorrido por la derecha era de un sobrado de lote. Recuperaba muchas pelotas y llegaba en ataque”, indicó. El tachirense continuó: “Nuestro ascenso se debió a nuestra manera de jugar, para mí los medios de contención tienen que llegar al borde del área en fase ataque. Nuestra manera de jugar se adaptó a lo que era Yangel”. También resaltó su buen juego área, en las dos áreas.

 

¿Con respecto al jugador que se ve hoy en día en Granada? “Lo veo hoy igualito. No sé cuántas pelotas habrá recuperado en lo estadístico Yangel Herera, pero le puedo asegurar que es uno de los medios de contención en España que más recupera pelotas. Muy pocos medios de contención hacen ese recorrido con esa naturalidad”, aseveró Quilagury. Pero no todo fue color de rosa, porque el futbolista tenía que responder a los llamados de la selección, mientras buscaba el ascenso.

 

“Lo convocaban casi todas las semanas a los módulos y pocos jugadores vi como Yangel Herrera que te llamaban 10 veces al día y te suplicaba que no lo dejaras fuera de la convocatoria y del partido del domingo, que él llegaba como sea. A veces se complica porque el avión no llegaba y se presentaba mismo domingo del juego”, relató. El ganador de la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de 1998 resaltó: “Él se merecía ese privilegio de jugar todos los partidos. Apostamos mucho en la continuidad y confianza hacia él. Cuando llegó a Atlético (Venezuela) estaba bastante hecho, lo ayudaron muchos los profes en su formación”.

 

Luego del décimo partido “agarró una madurez impresionante” que lo llevó a ser uno de los líderes de la plantilla. “El grupo entendió que era una pieza importante. Se ganaba el respeto, a pesar de tener 18 años”, comentó el estratega, que los esperaba hasta las 2 de la tarde cuando tenía un juego a las 4, a pesar de tener otros juveniles que entrenaron toda la semana. “No era porque no quería venir o no quería llegar, simplemente la selección lo llamaba y eran distancias lejanas. Él se hizo líder (en el grupo)”. No fue casualidad que en las categorías inferiores portara la cinta de juvenil con la Vinotinto.

 

 

Hubo dos anécdotas que son las que marcaron Quilagury mientras dirigió a Herrera, la primera está relacionado con los penales. El volante era el encargado de cobrar las penas máximas y en un partido importante por el ascenso intentó picar uno ante Diamantes de Guayana. El portero no se comió el amague y lo atajó. “Inmediatamente, como chamo joven, se puso cabizbajo. Nosotros llenábamos la principal del Comanche Bottini y la gente lo aplaudió. Hable con él en el entretiempo le dije que había que asumir la responsabilidad de botar el penal de esa manera, pero que eso no le quitara la confianza de jugar. En el segundo tiempo salió hizo dos goles y puso una asistencia. Ganamos el partido 4-1”, recordó el tachirense.

 

La historia no llega hasta ahí, porque en el siguiente encuentro hubo un penal y Quilagury le dijo: “Usted lo patea”, lo cual agradeció Herrera, que le confesó que no iba a volver a ejecutar penales tras lo que había hecho. La otra anécdota tiene que ver con sus viajes luego de los módulos. Antes de un partido contra UCV lo dejó el avión y tuvo que agarrar un taxi desde La Guaira hasta Maturín. Pero el carro se quedó varado en Puerto La Cruz, ahí tuvo que llamar a otro taxi para poder llegar.

 

“Me repicaba y me repicaba, me decía que lo esperara, que no lo dejará por fuera, que llegaba como sea. Mi hijo pequeño, desesperado, me decía que no lo dejara por fuera, no sé si lo había llamado también. Lo esperamos hasta las 3:15 y el juego era a las 4 de la tarde. Llegó y fue la figura, hizo dos goles”, relató el tachirense. Quilagury concluyó: “Son cosas que nunca hace un entrenador, pero creo que a Yangel había que darle ese privilegio. Por ese interés que tenía por ganar, por Monagas, por ascender y crecer como jugador, daba para hacer eso”.