David McIntosh: “Tengo que comenzar a usar mi apodo y curtirme en esa área”

Luis Vilchez / @lvilchez8.- En Ciudad Bolívar inició la historia, dándole patadas a un balón contra una pared, de una carrera de 27 años que culminó, no de la mejor forma, en San Felipe. Su protagonista es David McIntosh, un defensor que marcó una época en el balompié criollo. Se terminaron las campañas en la que los periodistas le preguntaban al zaguero cuando iba a colgar las botas y las interrogantes serán ahora de sus aventuras en los banquillos.
Muchos partidos, unos cuantos goles, títulos y recuerdos imborrables en la Copa Conmebol Libertadores. Nunca pudo jugar fuera de Venezuela, pero fue por un tema de “respeto”. Tampoco tuvo una dilatada carrera con la selección nacional, pero sí vistió la casaca vinotinto. Una “Computadora” que actualizo su software constantemente para mantenerse en las canchas desde la época de los beepers a la de los teléfonos inteligentes y redes sociales.
Si se le tomara prestada la figura del salón de la fama al baseball o baloncesto, McInstosh estaría en el del fútbol venezolano. Su legado no solo será lo que haga en los banquillos o ser un sinónimo de profesionalismo, sino que le da al balompié otro jugador: Ronald, su hijo. Sus amigos le dijeron que le quedaba gasolina para un año más, pero su decisión es tan firme como cuando se plantaba en el césped a marcar.

¿Qué valoración le das a tu carrera? Le doy la valoración máxima a mi carrera y me retiro satisfecho. Trate de jugar todos los años posibles hasta que no me quedaran ganas de hacerlo a nivel profesional. Tenía pensado el retiro para este diciembre, me tocó hacerlo ahorita por cosas que escapan de mis manos.
El tiempo de Dios es perfecto. Durante mi carrera le pedí señales a papá Dios para que me guiara y creo que una señal más clara que esta no puede ser. Con Yaracuy, antes de lo que sucedió, jugué los ocho partidos y casi los 90 minutos de todos. Ahora me dedico a prepararme para mi próxima etapa de entrenador
Ahora me queda disfrutar el fútbol como cuando era niño, sin ningún tipo de presiones. Caimaneras entre amigos. También tendré más tiempo para compartir más con la familia.
“Hago constar por esta vía mi despido injustificado, antideportivo, irrespetuoso y excluyente por parte de la directiva del Yaracuy FC el pasado 30 de septiembre”, expuso McIntosh, en el comunicado por redes sociales donde anunció su retiro.
¿No queda nada ese gusanillo por seguir jugando? Los entrenamientos eran bastante fuertes para una persona de mi edad (46 años), me estaba costando seguir el paso de los más jóvenes. Siempre dije que cuando no pudiese seguir los pasos de los más jóvenes daría un paso al costado. Si bien los compañeros me decían que me veían bien. Amigos me preguntaban por qué no jugaba un año más, pero la decisión está tomada.
¿Cuáles fueron los mejores momentos a lo largo de tu carrera? Los mejores momentos fueron muchos. Mi debut con el grandioso Minerven, donde viví buenos momentos como las participaciones en Libertadores y esa primera l clasificación a cuartos de final. Mi paso por el Caracas y los dos campeonatos. Una temporada de ensueño con Trujillanos, en la que marqué 10 goles y clasificamos a Libertadores con un equipo modesto. Mi primer gol en Libertadores con el Deportivo Petare. La campaña en Deportivo Lara fue bastante buena, ganamos los dos torneos casi que invictos, porque solo perdimos un juego. También buenos recuerdos de Angostura, en segunda división. Me llevo un bonito recuerdo de todos los equipos.

Si tuvieses que escoger a tres compañeros para armar un zaga ¿a quiénes llamarías? Escoger tres compañeros sería faltarle el respeto a muchos de mis compañeros. De los que se me vienen a la cabeza te puedo nombra a José Manuel Rey, Leo González, (Jorge) “Zurdo” Rojas, William Pacheco, Luis “Makenko” Morales. De los extranjeros como Marcelo Maidana o Javi Lopez.
¿Cuál fue la clave para mantenerte tanto tiempo? La clave para mantenerme tanto tiempo, aparte de la genética de mi padre y mi madre, fue el ejemplo de mi papá. Él trabajó durante 27 años en una empresa privada y nunca faltaba a su trabajo, hasta enfermo iba. Trate de hacer lo mismo durante mi carrera, cada entrenamiento era muerte y era el primero en llegar. También debo agradecerle mucho a mi esposa, porque un matrimonio estable es parte del éxito profesional.
¿Queda la espinita de no jugar en el extranjero? Sí, porque todo el mundo piensa trascender fuera de su país. En ese momento me di a respetar y no me arrepiento. En ese tempo para tu ir a otro país tenías que ir aprobar, pero yo decía que si un argentino o un brasileño no tenían que ir a probar, por qué yo debía de hacerlo. Ahorita es más fácil de salir al exterior, luego de que se dieran cuenta del talento que hay en Venezuela.
¿Entrenadores que te influenciaron? De todos los entrenadores saque cosas buenas y agarré lo mejor. Destacó a: Nerio Hernández, el primero que me dio la oportunidad debutar; Herman “Cuca” Aceros, que fue quien me dejó entrenar con los profesionales; Rafa Santana, que me dio mucha confianza a lo largo de mi carrera y es como un papá para mí. Rodrigo Cosme, me marcó la carrera, porque me dio la oportunidad de conocer esa parte de defensa goleador.

Cumpliste el sueño de jugar con tu hijo, ¿sueñas dirigirlo? Siempre fue un sueño jugar con mi hijo y ahora en esta segunda etapa, como entrenador, a quién no le gustaría dirigir a su hijo, guiar su camino. Primero como persona y luego como futbolista.
¿Cómo evalúas el desarrollo de la selección? Luego de vivir dos épocas disímiles y si has visto estancamiento en estos últimos años… El crecimiento de la selección ha sido bastante satisfactorio. Estuve en dos procesos. El primero cuando íbamos a jugar a cualquier parte y nos ganaban, muchas veces por goleadas. También tuve la dicha de pertenecer a la selección en la época de Omar Pastroiza, que hizo el cambio y empezamos a ganar. En estos últimos año se ha estancado un poco, pero porque las otras selecciones se preparan mejor y todo es muy competitivo.
¿Sientes que el fútbol fue una excusa para recorrer Venezuela? No, el fútbol fue lo máximo para mí desde que lo practicaba cuando era niño y tenía que jugar contra la pared. En esa época todo se jugaba por fiebre, si era temporada baseball o baloncesto se jugaba eso. Solo se practicaba fútbol cuando había un Mundial. No podía esperar y jugaba contra la pared. Mi papá me veía pateando y me decía que usara las dos piernas, eso me permitió jugar gran parte de mi carrera como lateral izquierdo.
¿Cómo te llevas con la tecnología? Con la tecnología muy poco me llevo. Como jugador la herramienta de videos me ayudó muchísimo para tener más información del rival. A partir de ahora tengo que ponerle empeño y usarla. Comenzar a usar mi apodo, la computadora, y curtirme en esa área.







