Deyna Castellanos puso la música en el debut de la Vinotinto en la Copa América 2022

Luis Vílchez @lvilchez8.- “Yo vi de una garza mora. Dándole combate a un río”, con ese ritmo de “Tonada de Luna Llena” del inolvidable Simón Díaz, inicia una cuña de Empresas Polar donde la protagonista es Deyna Castellanos en un rol de DJ. Así fue el inicio en la Copa América de Colombia 2022, en un cotejo crucial ante Uruguay, la aragüeña puso la música del triunfo con un tiro libre magistral. Un copia y pega de lo hecho en 2018 ante Ecuador, en el torneo continental ante Chile. La Vinotinto sorteó la primera alcabala rumbo a un cupo al Mundial, ya sea vía repechaje o directo.
La seleccionadora nacional Pamela Conti sacó el once de gala en función a los rendimientos en el último año de amistosos y las bajas por lesiones. En el arco, con mucha solvencia, Nayluisa Cáceres. Ante la falta de ritmo de Sonia O’neill se consolidó la dupla Yenifer Giménez con Verónica Herrera. En el lateral izquierdo Michelle Romero y por derecha Nairelis Gutiérrez. A diferencia del habitual 4-2-3-1, la italiana usó el 4-1-4-1 de los amistosos ante la Roja. La gran duda de la titularidad de Lourdes Moreno se despejó y hubo meritocracia con el ingreso de Dayana Rodríguez. En el carril central, por delante de la volante de Atlético Mineiro, Gabriela García y Deyna Castellanos. Por la banda izquierda Ysaura Viso, por la derecha Paola Villamizar. De “9” y goleadora del ciclo Conti, Oriana Altuve.
La “Celeste” no salió en un planteamiento reactivo ni a replegarse, sino que fue a presionar la salida de Venezuela desde el fondo. A lo largo de este proceso al equipo le han costado las posesiones largas y sostenimiento del balón, no es moneda de uso corriente. Por características de jugadoras y el chip de procesos anteriores, el juego directo y las transiciones son el huerto donde ha conseguido sus mejores cosechas. Uruguay dejaba espacios, pero también supieron raspar bastante, para luego organizarse.
Con el juego de pies de Cáceres a los laterales se pudo, por momentos, esquivar a los tiburones charrúas, que olían sangre en la salida. A los seis minutos un fallo en salida de Giménez les permitió generar un entrevero en el área, con bastante incertidumbre, pero al final la zaga logró evitar que el incendio se propagara y terminara dentro de las redes. La respuesta llegó, al 10’, con un pase en profundidad de Gaby García a Villamizar, que no terminó en nada. Un encuentro en que las dos quedaron a deber, la de la Real Sociedad no pudo filtrar ni dar ese pase que activaba a Deyna en campo rival, mientras que PV7 no pudo ser desequilibrante ni ensayar su buena pegada.

Ante la dificultad para generar volumen de juego, el pase largo efectivo se hizo presente en los pies de Giménez. A los 15 minutos mandó un bochazo para Viso, que controló excelente, pero la zaga uruguaya le tapó el remate. La goleadora de Colo Colo se vio ansiosa a lo largo del partido. La jugada se repitió, pero esta vez recibió el pase Deyna Castellanos, que se lo pensó mucho y Laura Felipe llegó de forma providencial para cortar.
Venezuela intentaba atacar y Uruguay acechaba. La Celeste hizo el partido que quería, porque con una que embocara le bastaba. En el 24 probó fuera del área la jugadora Cecilia Gómez, pero se fue desviado. En esa misma desesperación por generar jugada, Deyna, que fue de menos a más y que se recupera de una lesión en el tobillo, bajó a recoger un balón en campo propio y generó una pérdida que se tuvo que solventar con una falta. Pero el remate de Stephanie Lacoste fue cómodo para Cáceres. La pelota quieta y muchas jugadas preparadas al primer palo en los córners parecieron una fórmula para abrir la lata, pero no se concretaron.
A diferencia de ocasiones anteriores, Nairelis Gutiérrez se mostró llena de confianza y subió constantemente. Ya fue ese por las bandas, para dar la amplitud, por dentro para dar superioridad numérica. Un ejemplo claro fue al 19’, cuando llegó a tres cuartos para combinar con Villamizar, esta habilitó a Altuve, que dejó en posición de remate a Viso, pero la ex Estudiantes de Guárico mandó su chute a los cielos.
En un partido de brega, pierna dura y desgaste no brilló la artillería de la Vinotinto, pero sí se lució la única jugadora de corte defensivo de mediocampo hacia adelante, Dayana Rodríguez. Toda una gladiadora, que en un contexto de partido donde Venezuela cayó en el guion de Uruguay y la falta de contundencia no le permitió bailar otra partitura, la volante de Atlético Mineiro fue de lo más destacado. Una aspiradora que recuperó una gran cantidad de balones. También supo responder en conducción, como al 28’, cuando tomó la lanza y se fue al ataque, pero Villamizar no llegó a su pase de costado. De ñapa, sacó una falta frontal, al 39’, y una amarilla para Sofía Ramondegui. La portera le detuvo el tiro libre a Deyna.

Por contexto de partido estaba cantado el ingreso de Mariana Speckmaier, que de primera impactó en el campo y generó desequilibrio por la banda derecha. Viso tuvo el gol, al 48’, en otro pase a las espaldas de la defensa, pero Sofía Olivera estuvo sólida, aunque la mundialista sub-17 en 2010 le negó el pase tanto a Altuve como Speckmaier, que estaban solas. Cinco minutos después, Deyna falló un gol inusual en ella, a pase de la “Gringa”, que había sacado a bailar a la lateral rival.
La mayor virtud de esta selección es el poder de fuego, pero la pólvora estaba mojada. Solo una vez, al 63’, se vio ese signature move de Castellanos, de girarse y pegar al arco. En ese caso el remate se fue por encima. La puerta quedaba abierta para Uruguay, que al 66’ metió miedo en el cuerpo, con remate de Carolina Birizamberri, tras un rebote, que pegó en el travesaño. Los cambios de Maikerlin Astudillo, Gabriela Angulo y Lourdes Moreno no destrabaron el candado. La preocupación aumentó con la salida de Dayana, tocada, pero en el programa “Fuera de Lugar con Milena Gimon”, se apagaron las alarmas.
“Esta es la triste historia. De un dj que no tenía nada. No tenía música. No tenía nada. Y la gente no bailaba, no bailaba, no bailaba. No tenía música. No tenía nada. Y la gente no bailaba, no bailaba, no bailaba. Fue horrible, fue horrible”, la canción del actor y comediante Eugenio Derbez encajaba con el partido. La tarde pasaba a una noche oscura, hasta que la reina del gol trajo la luz. La falta la consiguió Altuve, que se cansó de pivotear balones y hacer de gran manera ese trabajo sucio que poco se valora. Una segunda oportunidad con tiro libre frontal y esta vez no perdonó Castellanos. Al ángulo, con toque en el travesaño y el balón adentro. Un calco de 2018.
La distancia pudo aumentar, en el agregado, lo que hubiese sido positivo para el diferencial de goles, con una corrida de Michelle Romero por la banda que dejó sola a Speckamaier e inexplicablemente la mandó a las nubes. Pero Uruguay también pudo empatar con una corrida de Belén Aquino, a la que respondió bien Cáceres. La última fue de Altuve en un mano a mano, pero no tuvo la eficacia del amistoso en Chile.

“Para mí más allá del gol, es sumar de a tres y apoyar a mis compañeras. Marcar el gol fue especial porque estaba mi pareja, mi madre y mi gente cercana, va con dedicatoria especial porque hoy cumple años mi pareja (…) Mañana seguro Pamela (Conti) nos va a ahorcar [risas]. Se fallaron muchos goles y a las delanteras nos va a poner a hacer definición todo el día [risas]”, declaró Deyna en rueda prensa, en declaraciones recogidas por Alfredo Coronis. La estratega italiana fue en la misma línea: “Tenemos que mejorar la definición. Creamos bastantes ocasiones y hay un trabajo detrás de eso. Tenemos que estar más tranquilas para mejorar la puntería”.
En un partido en donde a Venezuela le falló su mejor virtud, la pegada colectiva, apareció la más diferente de todas en una pelota quieta para allanar el camino. Difícil que un torneo corto se vuelva a cerrar el arco a tantas delanteras, otra vez. Con la siguiente fecha de descanso, Conti deberá recuperar a las tocadas para el partido del viernes 15, contra Perú. También administrar sabiamente la fiebre amarilla, ya que fueron amonestadas Yenifer Giménez, Gabriela García y Paola Villamizar.







