El arte de rectificar

 

En la primera columna que escribí sobre este Sudamericano sub-20 expuse que pasar al hexagonal era la meta, el resto ganancia. De no hacerlo, la etiqueta fracaso calzará en esta actuación. Mientras que, en la segunda columna perdí la fe. Vi el abismo y sentí que era inevitable caer. Una oportunidad pérdida en toda regla. Pero hubo un cambio de timón contra Ecuador y se sostuvo ante Chile.

Podemos ser mezquinos. Decir que desde 2013 la Roja no da pie con bola en la categoría sub-20. Comentar que Ecuador llegó con la chapa de campeón, pero que Jimmy Bran no ha estado a la altura de un equipo diezmado por bajas de jugadores no prestados del fútbol belga. Caso icónico de Joel Ordóñez, con el Brujas de Bélgica. Pero más allá de ver la acera de enfrente, que el rival también juega, hay un gran mérito en arreglar el entuerto generado ante Bolivia y Uruguay.

Sostengo que Samuel Rodríguez puede ser el tercer portero de Venezuela en el Premundial, pero la actitud y los reflejos por Frankarlos Benítez le han valido el puesto. No descarto que el jugador del Caracas si sigue esa proyección sea el portero titular de la Vinotinto del Preolímpico 2024. Un torneo, que en teoría, sería en la tierra de Simón Bolívar, o así lo dejó entender Alejandro Dominguez en su visita al país. Más allá del valor simbólico, ante Ecuador literal, de dejar la cara por el equipo, ha transmitido calma. No ha debutado con Caracas en primera, pero estuvo con Frank Tamanaco Piedrahita en el Sudamericano sub-15 de 2019. Aparte de la pasada Libertadores sub-20, donde llegaron a semifinales con los avileños.

Pero lo que más cambió fue la defensa, lo que se supone un fuerte de Fabricio Coloccini, al desempeñarse en su carrera como central. La entrada de Carlos Rojas, otro que estuvo en el Sudamericano sub-15 anterior y que demuestra Piedrahita siguió el consejo de Lino Alonso, «no equivocarse en la elección». El central zurdo permitió que se corriera a la izquierda a Renne Rivas, a su posición natural de lateral izquierdo. Jorge “Patrón” Bermúdez siempre habla que los centrales hay que evaluarlos en pareja. La presencia del jugador del Deportivo La Guaira le dio calma y potenció a Rafael Uzcátegui, que subió sus prestaciones. Se potenció lo mejor del zaguero de Mineros y se escondieron sus falencias.

La desesperación me llevó a pedir por Bryant Ortega como lateral derecha, tal cual Caracas de Francesco Stifano. No veía otra solución. Pero siempre estuvo y se me olvidó la figura de Alejandro Cova, canterano del Atlético de Madrid y ficha del CF Motril. Su presencia también dio calma a la última línea. Santiago Gómez es un excelente central, pero sufrió los partidos como lateral. El fondo parece definido: Frankarlos Benítez, en el arco; Rojas y Uzcategui, de centrales; laterales; Rivas y Cova, el primero por izquierda y el segundo por derecha. Como todo buen equipo se construye desde atrás hacia adelante. Dos arcos en cero lo ratifican.

Doble cinco, ahora sí con Ortega. Ese enganche polifuncional que pone su fútbol al servicio del equipo. Acompañado de Telasco Segovia, que con el pasar de los partidos ha tomado ritmo de juego. Ante Chile se vio una versión que traían flashback del Maurice Revello. Esto sin Andrés “Miki” Romero de titular, quien había mostrado jerarquía mientras la selección naufragaba. Algo vio Coloccini que lo sentó y el equipo funcionó. ¿Qué observó? Me declaro ignorante de este deporte, porque no entiendo qué pudo ser. Pero le funcionó. El ex central de Newcastle tampoco lo responderá en zona mixta, porque sus declaraciones aún suenan a la de un jugador más que un DT, con una alta dosis de cassette. Pero le sirvió.

Asimismo sentó a dos hijos del Maurice Revello: Emerson Ruiz y Yerson Ronaldo Chacón, ambos desde hace rato no estaban en su peak. David Martínez le tumbó la puerta, cada vez que entraba desde el banco cambiaba la cara. Coloccini no le tembló el pulso y cuando estuvo entre la espada y la pared, se la jugó por el chamo de 16 años. Otro punto para reconocerle. Tampoco había mucha ilusión con Lewuis Peña y Néstor Jiménez, pero ayudan mucho al equipo con su trabajo sucio. Esto no es FIFA en un PlayStation 5, esa capacidad de repetir esfuerzos del jugador de Rayo Zuliano y del Caracas, ayudó a ser solventes por las bandas y tener desborde. La Vinotinto por fin fue ancha, y por consecuencia profunda.

La idea inicial de las dos torres con Kevin Kelsy y José Riasco quedó en el pasado. No se fue más por el biotipo Salomón Rondón. Se fue al delantero escurridizo de toda la vida. Ruberth Morán, Alexander Rondón, Giancarlo Maldonado, Josef Martínez, entre otros. Ese perfil fue Brayan Alcócer, que en los amistosos contra Bolivia había marcado tres tantos. El goleador histórico de la cantera de Mineros dio otro aire con su movilidad. Además tuvo la sangre helada de cobrar dos penales al medio. En nuestra historia es más recurrente la “venezolanada” donde esa pena máxima es atajada o en un córner nos empatan.

Pero este grupo de chamos demostró que tiene ese “saber sufrir” que todo equipo de fútbol debe tener. Los cambios de Coloccini no descompensaron al equipo. Ante Bolivia se atrevió a cerrar con una línea de tres, mientras que ante Chile puso una de cinco en el fondo. Detalles que se notan en una pequeña muestra de cuatro partidos. Como al principio, y con argumentos, se criticó al DT de la sub-20. Ahora hay que reconocerle. Me calló la boca. Feliz de que la selección vaya a su sexto hexagonal: 1997, 2005, 2009, 2017 y 2019; los anteriores.

¿Esto es porque llegó Fernando “Bocha” Batista? Bueno por algo es un equipo de trabajo y un proyecto integral. Es un equipo de trabajo. Bastante arriesgado sería soltar a los leones a un DT sin experiencia y no arroparlo. ¿Lo lógico? Que esta selección la tomara un venezolano y uno de los mejores posicionados era José María Morr. Pero cuando se compra el combo Pekerman, ese paquete viene con estas situaciones como las de Coloccini. El ex central de pelo ensortijado inscribe su nombre al lado de: Lino Alonso, Nelson Carrero, César Farías y Rafael Dudamel. ¿Repetirá los hitos de Farías y Dudamel? Lo veo bastante complicado. Hay que tener más fe que un fanático de Tiburones de La Guaira. Pero tras el partido de Uruguay lucía imposible. Ahora hay unos cuantos argumentos de donde asirse para no caer en fatalismos.

Toca “disfrutar” este hexagonal, porque con la Vinotinto hay una pasión masoquista que gozar de esta pasión irracional por el camino del sufrimiento. Pero una final del Maurice Revello y un pase al hexagonal sub-20, a la espera del sub-17, da un poco de tranquilidad al proceso Pekerman. Si se clasifica al Mundial tendrá un buen colchón de cara al arranque del Premundial. Ojalá siga esta línea ascendente, mientras practica el arte de rectificar. Desde esta esquina recogemos cable. Los más agrios tendrán que recoger la lengua, o los dedos, luego de tocar la lira como Nerón cuando todo eran llamas. Ojalá se pueda escribir una columna que titule: “El camino a Indonesia”. Insisto lo veo complicadísimo. Pero Coloccini ya me hizo rectificar una vez.