El asistente arbitral Tulio Moreno: De San Félix al Mundial de Qatar 2022 por pura pasión

 

Especial Carlos Dickson Pérez.- El arbitraje venezolano acaba de ofrecer una demostración elocuente de su gran categoría. Cuando se habla de la postulación de Jesús Valenzuela entre los mejores referees en el Mundial Qatar 2022, se acredita igualmente la eficiente labor de sus asistentes, Jorge Urrego y Tulio Moreno, a la que se suma el trabajo en el VAR de Juan Soto.

 

Los partidos de USA vs Inglaterra, en la fase de grupos, y el Francia vs Polonia en octavos de final, dejaron muy en el alto al fútbol venezolano y, más que eso, a un gentilicio que ha soportado estoicamente el prejuicio de un continente que siempre nos vio de reojo, por ser excepción en presencias en la máxima cita orbital, y por todo lo que lleva implícito el nombre de Venezuela sin conquistas trascendente en el ámbito de Conmebol.

 

Esa percepción también afectó a los colegiados criollos, que alguna vez tuvieron figuración con un español asimilado venezolano, Vicente Llobregat, quien era hasta la reciente celebración ecuménica, el único que había dirigido un partido mundialista. Ocurrió en el Italia vs Haití en el Mundial Alemania 1972.

 

Coronar esta figuración en el evento deportivo más importante del orbe es tocar el cielo con las manos, no sin antes haber acumulado un montón de experiencias regionales como en el ámbito del futbol profesional venezolano para dar el salto a las responsabilidades en Suramérica, donde dirigir un partido de fútbol es más que una proeza, por el contexto, la pasión desenfrenada y el ambiente de casi una guerra que se vive en cada contienda.

 

 

Y Tulio Moreno, un profesional de la ingeniería industrial, nacido en el populoso San Félix hace 36 años, tuvo el privilegio de ser parte de esa camada que le ha dado un viraje de 180 grados a la percepción sobre nuestros pitos, no solamente continental sino estratosférica.

 

Perteneciente a la Comisión de Árbitros del Estado Bolívar, se inició en el 2006, desafiando la economía hogareña y alentado por quienes vieron en aquel futbolista frustrado que pasó por la Escuela de Mineritos, un talento con futuro para administrar el reglamento en una cancha de fútbol.

 

“¿Y usted cómo piensa que va a mantener a mi hija como árbitro? A ver si puede buscarse un trabajo serio”. Escuchó Tulio, sentado en el banquillo de los acusados a su intrépida suegra, esa que desde entonces lo tiene en todas sus oraciones y que es pilar del núcleo familiar en el que junto a su esposa crían a una hermosa niña.

 

“El fútbol ha sido mi pasión. Empezó como un hobbie y vas creciendo y estableciéndote objetivos”, refiere Tulio, quien de la mano del árbitro Galvis y el profesor Nelson Rodríguez -fallecido-, referentes regionales, así como Adrián Gómez, Bernardo Corujo, Rafael Yánez y Luis Sánchez, tuvo sus motivadores y fuentes de inspiración.

 

Pero en particular, tuvo siempre positivas impresiones, por su manera de conducir los partidos, de Giovanny Perlusso, hijo, en quien vio un espejo, en especial cuando lo observaba dirigiendo los clásicos Caracas vs Táchira. “Tenía mucha personalidad y un estilo que en particular se parecía a lo que yo quería ser”, indicó.

 

Donde más afincó su proyecto personal fue en convertirse en asistente o auxiliar, un oficio que requiere de otras habilidades en la raya, porque asiste y complemente al árbitro principal en sentencias claves del juego como el fuera de lugar, balón en juego y, en especial, todo lo contemplado en la Regla 12 de la normativa, respecto a Faltas e Incorrecciones.

 

“Debuté internacionalmente en el 2012 con un amistoso entre Venezuela y Moldavia en el CTE Cachamay, y en el 2013 comencé a tener participaciones con José Argote en Conmebol Sudamericana y un Sudamericano Sub-15”, recordó.

 

Próximamente, Tulio deberá reportarse a Asunción, Paraguay, a la pretemporada de los árbitros de primer nivel de Conmebol para las pruebas físicas, evaluaciones que cotejarán seguramente su buen momento, con el resto de colegas venezolanos y de todo el segmento continental.

 

Llegar al Mundial Qatar 2022 fue la recompensa a tanto esfuerzo, dedicación, cursos, inducciones, participación en programas especiales de preparación, todo un compendio de enseñanzas, por las que debe pasar un árbitro.

 

“Es un trabajo de hormiga que poca gente tiene idea lo que significa llegar a llenar el perfil de árbitro internacional”, indicó. “Se impone ser un atleta de alta competencia y mantener un control emocional y una vida personal sana, es lo que esperan nuestros supervisores. Y en esto hay que dar mucho valor al proyecto que siempre tuvieron en mente el profesor Corujo, Adrián Gómez, y Wilson Seneme, presidente de la Comisión de Árbitros de Conmebol”, precisó.

 

 

Verse estrechando la mano del millonario delantero inglés Harry Kane, en el Inglaterra vs USA parece un sueño, un montaje para sacar pecho y enrostrárselo, de por vida, a toda la gente, en especial a su incrédula suegra, a la que desde siempre compra el primer regalo en cualquier parte del mundo.

 

Nada más lejos de la realidad de un muchacho de San Félix con un carácter sencillo, humilde, dispuesto a multiplicar sus experiencias, que sólo aspira a que haya muchos más como él, que puedan gozar de una oportunidad tan grande en sus carreras, una profesión tan vilipendiada, criticada por quienes ven detrás de un pito, a un ser casi abominable.

 

“Hay que hacer un trabajo con la familia para que no convirtamos el fútbol en un ambiente de insultos. Cuando un padre o una madre no respeta a la autoridad, qué se puede esperar de sus hijos futbolistas. El fútbol es para divertirse y no caerle encima a una persona que, como estamos hoy, tiene problemas de transporte, de alimentación, y que sacrifica mucho a la familia para estar en una cancha”, profundizó.

 

“Epa muchachos, son 11 contra 11, un balón y las reglas son las mismas, nos dijo el líder Valenzuela antes de nuestro debut en Qatar 2022”, resume Tulio Moreno la sencillez y la personalidad de quién hoy está catalogado como una de los mejores del mundo, para encaminar la responsabilidad del grupo en una jornada tan trascendente. “Hacer lo que sabemos hacer y disfrutarlo”, les dijo como colofón el nativo de Acarigua.

 

Y ha sido desde hace más de 15 años, la vida de Tulio Moreno, un disfrute de su pasión, que lo ha apartado de su profesión universitaria para estar a la orden de Conmebol para las grandes citas del balompié Mundial.

 

Para no dejar de atender los sabios consejos de la mamá de su querida esposa, tiene dos emprendimientos de negocios en Puerto Ordaz, un Salón de Fisioterapia y un local de reparación y venta de celulares. “Hay que tener un plan “B”, un colchón, porque este es un ciclo que no dura toda la vida”, meditó.

 

Dale, Tulio.