El camino de la sensatez

El año pasado Caracas FC ganó su duodécima estrella sin realizar ni un solo fichaje para el segundo semestre. Las críticas de su hinchada llovieron a cántaros y los compararon con conos. Los trapos señalaban que la ecuación del éxito necesitaba refuerzos de experiencia. Los avileños apostaron por su cantera y una base de jugadores de recorrido. En 2020, el año más difícil de la historia del balompié nacional, Deportivo La Guaira consiguió su primera estrella con solo dos incorporaciones: Williams Lugo y Aquiles Ocanto. Los juveniles marcaron la pauta. Más que hechos aislados los títulos absolutos de rojos y naranjas, son señales del camino a seguir en la Liga Futve.
“Pudimos darle continuidad a todos nuestros juveniles que venían desde hace rato pidiendo pista”, explicó Vicente Suanno, gerente general de los litoralenses, a Balonazos. Pero para tener un plantel donde la lozanía sea su sello de identidad (según @SoccerDataVEN el promedio de edad naranja fue de 24 años), el scouting es imprescindible. “Empezamos a ser extremadamente agresivos en la captación de talento”, comentó George Antar, presidente del Deportivo La Guaira, a este portal web. Para el máximo directivo naranja la idea está clara: “La formación de nuestras canteras es lo que nos va a permitir ser una institución que se sostenga en el tiempo”.
No descubrieron el agua tibia. Las diferencias económicas con Europa se agrandan y los jugadores suramericanos salen cada vez más jóvenes de la Conmebol rumbo a la UEFA. Venezuela no escapa de esa realidad, menos con la crisis económica que la azota con la tercera hiperinflación más larga de la historia y una dolarización darwiniana, como la definió Bloomberg. Las puertas del Viejo Continente se abrieron para los criollos hace rato y cada vez pesa menos el pasaporte. Las deudas y la crisis en los servicios públicos hacen que esa migración se acentúe, y que no se repare mucho en los destinos, aunque no sean los más mediáticos o futboleros, porque allí consiguen más estabilidad y calidad de vida.
Aquella época en la que Caracas acumulaba estrellas con un once inicial repleto de vinotintos y con los mejores canteranos del país quedó en los videos de Youtube y en los recortes de prensa. Las nuevas inversiones de La Guaira, Mineros, Carabobo, Deportivo Anzoátegui (cuando aún existía), Deportivo Táchira, entre otros; le hicieron frente. Se infló el mercado y los jugadores de calidad se repartieron a precios elevados. Los avileños tuvieron una larga sequía hasta que reestructuraron sus canteras de la mano de Noel Sanvicente. Los proyectos fundamentados en el talonario, que se nombraron anteriormente, se vieron opacados por un Zamora que sacaba un Jhon Murillo como la misma facilidad que un Yeferson Soteldo, mientras contaba con jugadores de experiencia como columna vertebral. ¿Resultado? Cuatro estrellas la década pasada.
Pero constreñidos por la crisis, todas las inversiones faraónicas menguaron en las primeras plantillas. En muchos casos el caudal de dólares no significó grandes éxitos en la cancha. Pero el trabajo en la cantera conjugado con paciencia dio sus réditos. En el caso de La Guaira se caracterizó por activar el carrito de compras en los Sudamericanos sub-15 o un poco antes. Las convocatorias de las selecciones nacionales sub-15 y sub-17 han estado repletas de jugadores litoralenses. La sub-20 también suele contar con jugadores litoralenses. Pero el primer equipo no es una guardería, este año contaron con tipos de experiencia como Mario Santilli, Arles Flores o Charlis Ortiz.
Aunque la experiencia no es solo con un grupo de jugadores que te sostengan un equipo. En los banquillos también debe haber mesura y conocimiento. El año pasado premió a Noel Sanvicente y este a Daniel Farías. Estrategas que trascienden más allá de la cancha y le brindan un ambiente de seguridad a toda la institución. Si bien el hermano de César Farías no llega a los 40 años, tiene 11 años en el balompié profesional. Ese bagaje también fue clave en la coronación naranja. “Nosotros le damos una cuota de empuje y de experiencia diferente al club en general”, aseguró Farías.
Fuera de la cancha también importa lo que se hace. Caracas tiene a Miguel Mea Vitali como gerente deportivo y La Guaira a Suanno como gerente general. Sus charlas en el Deportivo Lara los llevaron a la conclusión que su aporte en el fútbol iba a ser más importante en puestos directivos, ya que en el país había muy buenos técnicos. Pero no es solo dar el gran paso de abrirle espacio a los exfutbolistas, sino delegarles responsabilidades. En un fútbol donde el presidencialismo es la moneda corriente, que se regule es positivo.
“Para nosotros poder crecer como club no podíamos depender de una sola persona”, explicó Antar. Los nombres de Michael Chambra, Alison Chacón (vicepresidentes), Miguel Mora (vicepresidente financiero) y Luis Ángel Sánchez (director deportivo) empezaron a sonar con más fuerza luego de la estrella. Un trabajo en equipo dentro del campo, pero también en las oficinas. Inversiones coherentes como la del Complejo de Canchas de Santo Tomás de Aquino en Caracas, que cuenta con dos canchas listas y una tercera en construcción. Unas instalaciones que utilizó la selección nacional. Le sumamos la creación de una casa club para ahorrar en concentraciones y los planes de ampliarla para los juveniles. No son ideas revolucionarias. Es el debe ser, pero en el país de la improvisación se transforma en puntos de inflexión.
“Creo que más pronto que tarde cosecharemos un fanático que le gustará lo que estamos haciendo”, soltó Suanno, que ya se proyecta para un 2021 donde varias de las piezas de la plantilla serán convocados para los Sudamericanos sub-20 y sub-17. El siguiente paso, capaz el más complicado, es lograr crear una base de hinchas en un país que es muy futbolero, pero que le brinda su atención más al Real Madrid o al Liverpool. Fuera de la región andina es difícil conseguir una feligresía tan populosa y constante, solo Caracas con la chapa del más ganador, pero sin ser un equipo que la ciudad se desboque por ellos, como sí lo hacen por los Leones o Magallanes.
Entonces, ¿Cuál es el camino a la sensatez? ¿Qué impera el contexto sudamericano y venezolano? Paciencia a la hora de invertir en la cantera. A los jóvenes arroparlos con jugadores de experiencia que le den ese pozo de conocimiento a los chamos. Apostar por un cuerpo técnico que brinde calma desde sus conocimientos, pero otorgarles tiempo para trabajar (más racionalidad y menos pasiones). Evitar el presidencialismo y armar un equipo completo en la directiva. Abrirles las puertas a los futbolistas en las oficinas, pero no por apellido, sino por preparación académica.
Viene un 2021 complicado con la incertidumbre que trae el coronavirus y la nueva cepa que se descubrió en Reino Unido. Un baldazo de agua fría para la gran noticia que significó la implementación de la vacuna. Por ende, la sensatez debe primar. No solo para bordarse estrellas, sino para sobrevivir en el tiempo. Los clubes que no sigan esta ruta muy difícilmente dirán presente en 2030 y reposarán en ese extenso cementerio de clubes, donde recientemente se unió Lala FC.







