El engaño de La Pulga

Sólo 5 minutos. 5 minutos quedaban del tiempo reglamentario. Sentía que ese juego podía ser el de mantenerse en los primeros lugares o empezar una caída, que si no se sabe manejar, puede ser una ¡caída libre!. Monagas, que se había puesto arriba con un soberano disparo de larga distancia, estaba bien acomodado en su cancha, jugando al contragolpe, algo que algunos DT lo cuestionan, pero cuando juegas de visitante, ante el segundo del campeonato como estaba Estudiantes de Mérida en ese momento y con ventaja, es una fórmula perfectamente entendible.
¡Y ustedes no me lo van a creer! pero a pesar de las buenas sensaciones de este Estudiantes de Mérida de Martin Brignani, por ser un ídolo de este equipo, de esta ciudad, y hasta de este fútbol, yo confieso que no veía la jugada del empate, que los orientales nos tapaban hasta las mas mínima intención de acercarnos al área, que esperanza era sólo el nombre de una vecina que ni miraba un juego de fútbol ni el mundial sino que su TV era sólo para los culebrones de novelas
Y cayó anillo al dedo, porque ese tiro libro al minuto 85, a sólo 5 minutos de robarme el suspiro, se viene un tiro libre para Estudiantes, una falta que en otro momento cobra La Pulga Gómez, para levantarnos de la tribuna, para celebrar un gol o al menos un estirón del portero y con eso alimentar la idolatría por la figura merideña. Pero esa idolatría no es siempre, y menos en el campo de juego. Porque cuando vino esa falta, La Pulga se va a cobrarla, pero como en el terreno la idolatría no dura los 90 minutos, el “chiki”, se olvidó de que el tipo para cobrar generalmente es el 7 en la camiseta y lo cobra sin permiso….creo
Los de Monagas no entendieron. Su DT les había indicado que el hombre a cobrar y mas desde esa distancia ………..era La Pulga. Y mientras La Pulga caminaba dirigiéndose a la pelota a “Chiki” lo mira , mide sus pasos de distancia 4 o 5 tal vez, esos pasos en el futbol se traducen en 2 o 3 segundos, y aunque restan 5 minutos mas el agregado, esos segundos representan posiblemente un año, mas de una década de frustración.
La Pulga y Meza apenas se miran, ¡ESPERA! – grita la Pulga- Meza coloca el balón y le grita que no, los defensores del Monagas observan la falta de coordinación de los merideños y se interesan en saber quien ganara la puja por la pelota, si el ídolo del equipo o un jugador que quiere recuperar su protagonismo. Cada movimiento tanto de la Pulga como de Meza era analizado detalladamente por los jugadores rivales y quieren saber como se va a resolver este tema, que mas allá del protagonista de la jugada, es un tema de respetar la jerarquía, los códigos no escritos dentro de la cancha.
Mientras los merideños se mostraban dubitativos en esa fracción de segundos, y los monaguenses disfrutan del desacuerdo, llega Meza y toca el balón para desconcertar a la defensa de Monagas, quienes se acomodaban para esperar la resolución del dilema y el centro de La Pulga. ¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!! Se escuchó en todo el estadio, todos se dieron cuenta, pero algunos jugadores de Monagas sólo respondieron al estruendo de la afición merideña.
Todo el mundo celebra. Meza y la Pulga, entre los abrazos de celebración se miran,….. se ríen…….. celebran lo que hicieron, los confundieron, nos confundieron….
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