El Futve y el Juego bajo la mirada de Jhonny Ferreira, Director Técnico del Monagas SC

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- La continuidad de un entrenador en el fútbol es una quimera. Cada vez los procesos duran menos. En el caso venezolano la Liga Futve ha adquirido un mal hábito del Brasileirao, a la hora de las constantes modificaciones de estrategas. Por eso ser el DT con más encuentros en un equipo tiene un mérito tremendo, si lo hace en dos diferentes y se habla de instituciones con más de 20 años en el balompié criollo, entonces la hazaña es mayor. Eso hizo Jhonny Ferreira con Carabobo y Monagas.

 

En esta entrega del seriado “El Futve y el Juego” se pasea por la carrera del entrenador caraqueño, que tiene al Monagas en la parte alta de la temporada 2022. La charla no estuvo amarrada a la furiosa actualidad, sino fue una conversación en la que se hizo un balance del fútbol nacional con la labor de los estrategas jóvenes como hilo conductor. Estructuras, canteras, expansión, nuevos inversionistas, confección de plantillas, formato de la competición y gestión de grupo. Entre esos tópicos fluyó una entrevista con bastante contenido, de esos contenidos para leer con tiempo y que perduran en el tiempo para tener perspectiva del balompié criollo.

 

P. ¿Qué significa, para usted como DT, hacer historia en dos clubes al ser el entrenador con más partidos dirigidos en Carabobo FC y Monagas SC? Para nosotros termina siendo un orgullo poder quedar marcados en la historia de cada uno de esos equipos, sobre todo por el hecho de cómo lo estructuramos y cómo fue el andar. Al final los triunfos y el título te genera un prestigio, te entrega un lugar diferente si eres ganador o no. Pero al final creo que termina teniendo más valor el hecho de poder trascender a través del club y de los jugadores. Que puedas marcar una diferencia en la carrera de los futbolistas. Manejarte con la nobleza en las estructuras.

A nosotros nos marcó mucho ese primer paso como asistente técnico en el Caracas FC, entre 2010 y 2013. Nos enseñó, era mi primer paso en el fútbol profesional. Llegaba a una estructura en la que las cosas están alineadas en donde es, que todo va muy cónsono y que hay un crecimiento muy grande. Capaz el fútbol de la reserva lo manejan como proyecto del fútbol argentino o como una recomendación, pero en el fútbol venezolano hay un historia reciente de los equipos jugando con los filiales en segunda división. Eso era Caracas, Zamora y Anzoátegui.

Esos clubes sacaron muchos futbolista de ese equipo B y creo que con mayor competencia porque enfrentaban equipos de segunda división, no de su misma categoría. Fueron proyectos que dieron muchísimos frutos. Si evalúas Caracas tienes los casos de: Josef Martínez, Fernando Aristeguieta, Alexander González, entre otros. En Zamora tienes a Yeferson Soteldo y Murillo. En Anzoátegui con Yohan Cumana, Gelmin Rivas, Reyes. Jugadores que crecieron en esas estructuras y llegaron al primer equipo.

Con esa cultura iniciamos en Carabobo, que fue una etapa muy especial y le tengo un cariño muy particular por todo lo que significó. Llegamos ahí y terminamos sacando un equipo reserva, que clasificó de tercera a segunda. Se alineó toda una estructura y se desarrollaron una cantidad de jugadores, que a la postre el club se benefició por muchos años. Ahora sucede lo mismo en Monagas. Hoy vemos con jugadores 2006 que sueñan con debutar en la reserva, termina siendo una escalera bonita de competitividad y desarrollo.

Eso es un plus para uno como entrenador.Es un trabajo que te relaciona con los seres humanos y lo influyente que puedas ser en la vida y en la carrera profesional de cada uno de ellos. Termina siendo un logro que no es palpable para la gente, pero tiene un reconocimiento en lo interno que deriva de ese poder ayudar a las personas.

 

 

Viene de esa escuela del San Agustín del Paraíso bajo la tutela de José Hernández, de ese fútbol formativo. ¿Cuánto ayuda ese recorrido a la hora de captar talento tanto en los jugadores como integrantes de su equipo de trabajo? Casos como el de May Montoya que conoció en Carabobo y hoy está en Monagas con usted… José en San Agustín y en Caracas, estuvo dentro de esa estructura que empezó a sacar jugadores en Caracas. Toda esa formación a nosotros nos hizo crecer muchísimo. Teníamos una competencia interna muy grande, tuvimos una posibilidad enorme de salir al extranjero y capacitarnos. Eso era una prioridad cada vez que teníamos un evento, de sumar cosas porque la misma exigencia del grupo de trabajo te lo requería. Teníamos que crecer día a día. Vivíamos con el sueño de poder estar, luego el fútbol base te da un ensayo y error que te permite crecer como entrenador, lo que te da un punto vital.

Dices un punto interesante con el caso May Montoya. En el Carabobo nos conseguimos con Montoya y Danilo Del Campo. Los directivos los dejaron a ellos dos, sacaron a todos los demás y nos pidieron traer un grupo de trabajo. Empezamos a trabajar, al principio renuentes y evaluando sus capacidades, pero luego con su profesionalismo y ganas de hacer las cosas, fueron artífices importantes de lo que se convirtió Carabobo como estructura. Al final Josua Mejía, Joel Graterol, Balza, Jholvis Acevedo, Billy Palencia, Bustillo, Eduard Bello, Gustavo González, entre otros.

Una cantidad de jugadores que empezaron en esa estructura de base y ellos fueron pilares fundamentales. En Carabobo hicimos una estructura lógica y correcta para poder hacer crecer la institución. A pesar que la primera división es muy de resultados, íbamos con ese ideal de hacer una organización que pudiese sustentarse en el tiempo. No lo vivimos en persona, pero luego el fútbol te lo va reconociendo.

En Carabobo no quisimos traer a Daniel Cesca, que fue una parte fundamental en esa estructura de base en Caracas, pero él estaba involucrado con la selección, con el “Pochito” Echenausi con esa selección sub-20. Incluso él estaba residenciado en Valencia, pero no pudimos concretarlo por más que hubo reuniones para que cumpliera las dos funciones y ayudara en el club. Luego sumamos elementos como Vicente Rosales que dirigió la reserva y estructuramos todo. El tiempo de Dios es perfecto y sí sucedió en Monagas, que apuntamos a Montoya y trajimos a Cesca.Entre los dos, uno desde la parte organizacional y otro desde la competencia empezaron a organizar un club, en el que la Escuela Mejía, te ganaba en todas las categorías a que el sueño del monaguense es estar en el Monagas SC.

 

¿Cuánto ayuda el cambio de la forma en la que manejaban los clubes de gobernaciones a empresarios? ¿Cómo colabora poder tener un proceso de largo plazo que no dependa de una elección? Cuando ocurre la expansión en Venezuela, el gobierno del fallecido Hugo Chávez, que generó estructuras y estadios para organizar la Copa América se da un punto de inflexión en el fútbol venezolano. Esa propuesta de que el fútbol venezolano tenía que jugarse en todos los estadios que se habían creado. En ese momento no había empresarios en el fútbol venezolano que invirtieran en las estructuras.

El gobierno tomó posición e hizo que se jugará en todo lo que se había creado, también que las gobernaciones hicieran parte y ayudarán. Tratar de estar al frente de todas las organizaciones donde no hubiese inversionistas que no desarrollaran la actividad. Como en su momento los Valentiner, que invirtieron durante muchos años en el basket como en el fútbol. Ese punto es clave, porque crece el fútbol venezolano y la actividad. Esa expansión y que las gobernaciones estuvieran al frente ayudó mucho la disciplina.

Siempre digo: ¿Qué hubiese pasado si eso no hubiese ocurrido? No sabríamos dónde estaríamos. También hay un punto que es vital, porque estaba el gobernador que se involucraba y le gustaba el fútbol como Rafael Lacava, que desarrollaba proyectos. Desde el primer momento quiso competir y hacer las cosas bien. Después armó su estructura y hoy es una de las mejores del país. Pero había otros que sus obligaciones no daban para estar tan ligados al fútbol, en los que los equipos competían pero las estructuras no crecían.

Hoy en día han llegado un montón de dirigentes con ideas nuevas y han hecho crecer la disciplina. Crearon la Liga Futve. Hemos podido crecer en estructura, pero aún nos falta mucho. Todavía estamos lejos de la mayoría de los países de Sudamérica y se nos señala a los entrenadores cuando competimos a nivel internacional. Lo que hay que aplaudir es la fuerza de un Nicolás (Fernández) de organizar Monagas, con respecto a lo que era antes a lo que es hoy. Con cariño e ilusión del Monagas de 2016 al actual, el cambio es drástico. Así vamos a lo que ha hecho Metropolitanos, Deportivo Lara o César Farías en Zulia. Ver el fútbol bien administrado desde las bases.

Eso es un proceso que no se va a ver de hoy para hoy. La gente pide que los equipos se clasifiquen en las instancias internacionales, que las selección vaya a Mundiales. Pero hay un paso de crecimiento y no hay que olvidar el pasado, pero hay presente muy prometedor y con gente que quiere hacer las cosas bien.

 

 

Venezuela siempre ha tenido talento en sus futbolistas. También gobernaciones o empresarios que inyecten recursos. Pero hoy hay una camada de entrenadores jóvenes y muy preparados, como es su caso, el de José María Morr, Francesco Stifano, Juan Domingo Tolisano, entre otros; que lideran proyectos en balompié nacional. ¿Qué peso tiene el entrenador venezolano en la consolidación de esos proyectos de clubes a través de su conocimiento? Te pongo el caso de Zamora, con “Chuy” Vera, que nos gana cuando estamos en Caracas y luego pierde la estrella. Una organización que armó un equipo que futbolísticamente jugaba muy bien, compitió y terminó ganando. Pero al final la estructura quedó en nada. Después de Noel Sanvicente, Zamora empieza a ser un club integral, que sentó bases, formó jugadores y, por supuesto, luego ganó campeonatos que es lo que más deslumbra. Pero el valor fundamental fue lo que hizo Noel en ese Zamora, que le cambió la cara.

Voy a la siguiente reflexión: ¿Qué sería de Zamora sin Noel Sanvicente y ese momento que cambió toda esa estructura? Hoy pasa lo mismo con Metropolitanos, un equipo que hace las cosas bien y con un proyecto cónsono. Hay una coherencia de desarrollar jugadores jóvenes y crear una estructura, en cinco o seis años estar en la palestra. Un Lara que compitió a gran nivel, que desarrolló y una buena estructura de antes, que se solidificó con una base de jugadores que tenía años tras año, pero que Leo González fue un tipo determinante en todo lo que pudo armar ese Deportivo Lara.

Puedes ir así punto a punto. Lo que viene construyendo en La Guaira, Daniel Farías. También le doy valor a lo que hizo en Anzoátegui y en Táchira, en este último que tienes siempre que salir campeón y normalmente sus bases no fueron bien atendidas. En ese momento de Daniel y Edmundo Kabchi las menores de Táchira eran muy competitivas, lograron tener un grupo de jugadores que se desarrolló en ese Táchira “B” y a la postre terminaron siendo jugadores del primer equipo o regados en el fútbol venezolano.

Lo mismo en Anzoátegui, que comentaba los casos de Gelmin Rivas, Yohan Cumana, Luis Mago, Diego Araguainamo. Una serie de jóvenes que se desarrollaban en esa estructura y al final todos esos entrenadores aportaron en el crecimiento de esos futbolistas. Se ha beneficiado el fútbol. Uno como entrenador no debería darse los créditos, pero el balompié criollo tiene mucho que ver con estos últimos años en sintonía con lo que sucedió en la expansión, con los dirigentes jóvenes que le han metido una fuerza a querer consolidar clubes profesionales y una base de entrenadores que ha generado clubes, que ha podido asesorarlos de la mejor manera y desarrollar un criterio alrededor de las estructuras.

Muchas veces luchando contra mil deficiencias, pero colocando una piedra y otra piedra, creciendo. Luego en el desarrollo de los jugadores. Pienso que nosotros, como venezolanos, tanto el futbolista en el extranjero como los entrenadores tenemos que aprender a crecer y vivir con un sentido de pertenencia, una unidad para querer, respetar y valorar lo nuestro. Nuestra gente, lo que hacen nuestros compatriotas. Ese es el valor de lo que hemos podido conseguir. El fútbol venezolano está muy ligado a eso. Sí creo que tiene que ver esta generación (de entrenadores), que es muy joven y tiene mucho que aportar, pero que ha ayudado demasiado al desarrollo de estos futbolistas que se han abierto camino en el fútbol del exterior.

 

Nicolás Caprio revelaba en El Mundo es un Balón, que en una charla suya este iba a ser el torneo más competitivo en años por la reducción de equipos. Pero no es solo que son 16 clubes en vez de 20, sino que cada vez hay más proyectos consolidados. ¿Cómo vive el entrenador la competitividad del certamen en este cambio de formato? Siempre ha sido competitivo el fútbol venezolano. Cualquier rival de local o de visitante te puede terminar sacando puntos. Hoy con menos equipos, seguramente la paridad es mayor y la complejidad para sacar resultados termina siendo más difícil. Me rio mucho con el debate que se generaba últimamente de qué es jugar bien y si Monagas gana jugando bien o no. La paridad del balompié criollo hace que ningún equipo termine sobrevalorando un modelo, una forma o manejando todas las fases del juego de una manera concreta. Son pocos.

Caracas fue el mejor del torneo pasado, tenía una idea clara, sabía cómo jugaban, se defendía bien y era muy rápido en las transiciones. Normalmente pudo mantener el torneo. No así Táchira, que de visitante le costó mucho, que de local se lograba imponer. Luego fue muy variable, pero terminó ganando. Monagas llegó con un listón muy alto, llegamos bien a la fase final, pero nos desgastamos en esos partidos miércoles-domingo-miércoles. Llegamos a ese último partido con La Guaira que participaron seis o siete jugadores que no habían tenido ese desgaste, que no tenían el estrés ni la responsabilidad de lo que nos iba a ocurrir. Termina siendo un golpe durísimo.

Más allá de jugar bien, ese análisis tiene que ir a lo que se hace en las estructuras. Qué es lo que se está dejando en cada uno de los equipos. Hoy vemos que Metropolitanos compite con una idea clara, con una estructura joven, con muchos jugadores 2001, una base de cantera importante. Vemos equipos como La Guaira que crecen paulatinamente, pero con una buena estructura. Ahí ves que se van desarrollando clubes, que es lo beneficioso para el fútbol venezolano.

Es mentira que el que termina ganando el torneo fue el mejor. Nosotros ganamos un campeonato en 2017, en nuestra clasificación fuimos sextos de ocho equipos, pero llegamos bien a la parte final y sacamos las eliminatorias. Pero no fuimos los primeros del campeonato, eso lo puedes revisar año a año. Eso del no jugar bien tampoco es fácil de determinar. Para la polémica o el análisis, tu puedes decir que Monagas juega con David Martínez, Navas, Carrión, Guerra, Cristian Martínez; lo comparas con Zamora en donde juega Erickson Gallardo, Danny Pérez, Pedro Ramírez, Lucho Vargas, Welch. Ahí dices que, capaz, tienes jugadores que mayores pergaminos para ir a luchar cosas.

Pero, ¿Qué es lo se está haciendo en función a cada uno de los clubes? Eso es lo más determinante, sobre todo en un análisis en pro (al fútbol venezolano). Esto es primera división y tenemos que competir, pero se lo decía al cuerpo técnico y los jugadores, que esto nos tiene que servir de plus. Hoy necesitamos ganar, competir, estar y gustar. Eso significa que Monagas se ha convertido en un equipo grande del país.

 

 

En el fútbol venezolano las plantillas cambian rotundamente cada enero. A lo largo de su carrera su equipos se han caracterizado por agarrar la idea de juego muy rápido ¿Cómo vive esos inicios de temporada y ese proceso de transmitir su filosofía de juego? Soy un privilegiado por poder trabajar con este grupo profesional desde hace tantos años. Tenemos años con Luis Sifontes, Carlojavier Fuhrman, Jesús Gil, Danilo Del Campo, May Montoya, Salomón Alcalde. Tenemos una estructura espectacular de profesionales que se desviven. Esas cosas que capaz a la gente se les hace compleja, a nosotros se nos achica mucho con el análisis, con la capacidad de cada uno de ellos de poder seleccionar, mirar y llegar a conclusiones acertadas de cada uno de los elementos que incorporamos.

Luego en el manejo día a día para tenerlos bien mentalmente, físicamente, encima de los detalles y las correcciones que queremos de ellos. En eso soy un privilegiado. Jhonny Ferreira es la cabeza de un grupo espectacular, que data desde hace muchos años. Comenzamos en 2010 con Ceferimo Bencomo y se mantienen varios de ese grupo de trabajo. Recientemente llegó “Tito” Arruda. Hemos hecho un grupo espectacular de entrenadores en Monagas, donde están: Jhonny “Speedy” González, Pedro Duval y una serie de profesionales (Daniel Velásquez, Georges Moreno, ilmer Rodríguez) trabajando con mucha capacidad y en pro a la institución. El secreto parte de la capacidad de la gente que nos ha rodeado y que le ha aportado a cada uno de los jugadores que hemos podido trabajar.

 

¿Cómo ha evolucionado en su carrera en la gestión de grupo, luego de las experiencias en Caracas, Carabobo y Monagas; aparte de la burbuja 2020? La gestión de grupo es una de las cosas más complejas que tiene esta profesión. He sido un entrenador que a lo largo de los años he cometido errores, he crecido mucho en base a esos fallos. Siempre me he fundamentado en la verdad y la justicia. Se los digo a los jugadores, que la verdad y la justicia termina siendo un patrón clave a la hora de intentar manejar grupos, que puedan estar en la misma sintonía hacia un objetivo.

Hay veces que la verdad a algunos les llega de una forma, otros la interpretan de manera diferente. Lo mismo pasa con la justicia. A lo largo te va dando enseñanzas, te va dando golpes y te quedan reflexiones de momentos que no van bien, pero luego con el tiempo llega el reconocimiento que la verdad y la justicia terminó prevaleciendo. Vivimos las cosas con mucha intensidad, los admiro mucho y los valoro a los del cuerpo técnico por soportarnos vivir tantos años juntos.

Indudablemente el Jhonny de hoy no es el mismo de Caracas ni el del primer momento en Carabobo. Analizo más las cosas, pero trato de no perder ese patrón de la verdad y la justicia. La experiencia te dice que hay veces que la verdad no la puedes escuchar en grupo, sino en individual. La justicia no la puedes hacer ver entre todos, sino de forma directa. Mil formas que te van dando la enseñanza y el crecimiento. En la calidad y capacidad de trabajar con buenos seres humanos, obrar con buenas acciones, hay un punto importante para que el manejo sea exitoso.