El FutVe y el Juego: El análisis con el director técnico Eduardo Saragó

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La pelota no deja de rodar en Venezuela y para entender mejor lo que sucede en las canchas criollas, Balonazos saca otra entrega del seriado “El FutVe y el Juego”, que tiene como fin estimular la conversación futbolera desde la opinión de los entrenadores.  En esta ocasión se charló con Eduardo Saragó, quien ejerce en la actualidad como analista de video de un equipo relevante en Inglaterra. El caraqueño supo estar en clubes de peso del ámbito nacional: Zamora, Deportivo Italia, Deportivo Lara, Caracas FC y Deportivo La Guaira. Aún se recuerda el invicto y la estrella con los crepusculares, la gran actuación en la Copa Sudamericana con los naranjas, la Copa Venezuela con los avileños ante el clásico rival o el lauro con el Italia.

 

El estratega analizó de forma cruda, pero amena la actualidad del fútbol venezolano. Las modificaciones que trajo la pandemia, el valor dentro y fuera del país del entrenador venezolano,  el rol de los nuevos inversionistas en los clubes, la importancia de sostener un proceso y lo fundamental que es conocer al jugador venezolano. También conversó sobre los equipos del patio que sigue desde Europa y la gran necesidad de tener más canchas de césped natural, tanto para las categorías inferiores como para los planteles profesionales.

 

¿Cuánto ha cambiado al fútbol Venezolano la pandemia y modificaciones en el reglamento como los cinco cambios? El fútbol se ha tenido que adaptar a lo nuevo y la situación de salud que atraviesa el mundo. Esto genera unos tiempos de adaptación, momentos en los que uno es un poco reactivo a las situaciones a las que no estás acostumbrado. Son más posibilidades de hacer sustituciones y poner jugadores de recambio, pero son solo tres ventanas. A veces no quieres hacer una sustitución  todavía, pero te tienes que adaptar y hacerlo en el momento que no querías.

Puedes refrescar a  un equipo por jugar más días entre semana. Antes se jugaba cada  siete días, ahora tienes tres encuentros en ocho días. En todos lados se ha modificado, no solo en Venezuela. Ese cambio desarrolla la capacidad para adaptarse del entrenador y de poder sacar provecho a los cambios. Esto te modifica los entrenamientos, planteamientos y estrategias. No es igual planificar un encuentro con tres cambios que con cinco.

En Venezuela se ha hecho un gran trabajo para que haya fútbol. Eso no es fácil. El año pasado se sacó un torneo completo, con lo difícil que es una burbuja y más con las diferentes situaciones del país. Se compitió y los equipos fueron a eventos  internacionales. Se hace otra vez, pero con las localías incorporadas. Lamentablemente es sin público, pero hay fútbol. Es fácil ver muchas cosas desde afuera, pero es difícil llevar a cabo un torneo en estas situaciones.

En Venezuela ya llegará el momento para que haya aforo, creo que es indispensable. Por la manera como se está llevando el fútbol en el país es muy importante que asista la gente. Otra modificación es la cantidad de minutos que reciben jugadores que con tres cambios o partidos cada siete días no jugaban. En cierta manera hay temas que se pueden tomar como positivos.

 

¿Cómo establecer una idea de juego con tantas ventas en cada mercado y con plantillas que cambian hasta 21 jugadores? En estos días (Pep) Guardiola lo decía y fue enfático en que los dueños del Manchester City quieren invertir y quieren ganar, pero otros prefieren otra cosa. Creo que eso también pasa en Venezuela. No lo digo con preocupación porque es una adaptación, pero no todos los equipos en Venezuela invierten para ganar. Cada vez veo más equipos que invierten para sacar rédito de una posible venta y poderse mantener, pero no con un norte claro de ganar o de competir, ya sea a nivel nacional o internacional.

Eso hace que tengas una plantilla un año, y si no pudiste cubrir ciertas expectativas en lo económico, abortas la misión y el año siguiente ya quieres invertir menos. O de raíz no quieres invertir tanta plata o sacar dinero de tu bolsillo para el fútbol venezolano, por lo que no compites de la misma manera. Eso es delicado con respecto a las aspiraciones que pueda tener Venezuela a la hora de competir a nivel internacional, porque no puedes competir si no inviertes.

Es delicado, para no hablar de los incumplimientos, que muchos equipos cambian 10 jugadores de su platilla, así nunca vas tener una estabilidad. Tampoco vas a sostener de forma prolongada una idea futbolística de un técnico. Si quieres permanecer en el tiempo compitiendo, hay muchas cosas que tienes que mantener. Ese tiempo que gastas en cambiar a un entrenador o preparador físico, significa una modificación de la metodología y de la preparación física. El  jugador no va a entrenar la fuerza o los trabajos intermitentes de la misma manera. Tampoco atacan o defienden igual.

Si un equipo estaba planificado y armado para atacar durante la mayor cantidad del juego, pero por cambios tendría que modificar su plan a contragolpear. Entre tanto cambios se dan pasos para atrás. Veo mucho movimiento en el fútbol venezolano en ese sentido y no en estabilidad o en inversión constante.

 

Un total de 10 equipos de 21 han cambiado de entrenador. ¿Siente que esa volatilidad con el entrenador desemboca en un estilo juego más reactivo? El equipo que cambia 21 jugadores es como el marido que se divorcia cinco veces y dice que la culpa es de la mujer. La culpa es tuya, por algo tienes cinco divorcios. Si cambias tantos jugadores, el culpable eres tú. Si cambias un entrenador dos o tres veces en un año es porque tus elecciones han sido malas. En mi opinión eso es más que lógico. Es parte de que, a veces, no se toman las decisiones en función del conocimiento del deporte. Por ejemplo, yo no veo en el Caracas FC a Miguel Mea Vitali que haya cambiado 21 jugadores y cinco técnicos. El entrenador es “Chita” (Noel Sanvicente) desde hace bastante tiempo y los jugadores se van modificando en función de los que van subiendo de las categorías menores.

Otro ejemplo, en el Deportivo La Guaira que está Vicente Suanno. Sí, hubo cambios pero para reforzar la plantilla y mejorarla para una copa internacional, mas no hubo 21 jugadores fuera y varios técnicos, porque sigue Daniel Farías en el cargo desde hace varios años. Te das cuenta que en los sitios donde hay personas con conocimiento futbolístico lógico, que se han formado y estado en planteles profesionales, las decisiones son más cónsonas. Te pudiese agregar a Gerzon Chacón en Táchira, que pienso que si ese equipo se mantiene es más por Gerzon que por cualquier otra persona en ese club. Es muy importante la experiencia que pueda  tener el directivo, que conozca la parte futbolística, o que se deje llevar en ese aspecto por personas con más sindéresis y conocimiento de lo deportivo, que les pueda ayudar a futuro.

 

Hubo una transición en la última década de equipos financiados por entes públicos (gobernaciones) a recibir ingresos del músculo financiero privado. Casos como George Antar (Deportivo La Guaira), Nicolás Fernández de Caleya (Monagas SC) o Jorge Giménez (ex Deportivo Lara) ¿Cómo vio esa transición? Son personas jóvenes que les va a doler más  el dinero invertido que a las gobernaciones o entes gubernamentales. Pueden pasar ocho alcaldes en cuatro  años y no importa la inversión que hacían en el equipo. En cambio me nombras personas jóvenes, que han trabajado  durante toda su vida para generar dinero y que por su fanatismo, conocimiento o entrega al deporte, ese capital lo han querido invertir de sus empresas al fútbol. Entonces ese patrimonio tiene que tener una reciprocidad para que puedan tener una devolución a sus arcas y ese dinero no se acabe. Cuando me tocó dirigir al Deportivo La Guaira entró casi millón y medio de dólares en mes y medio con la participación en Sudamérica. Al ver esos ingresos  por una competición internacional, dices: “Así vale la pena”. Luego el equipo entró en Copas Libertadores.

Jorge (Giménez) en Barquisimeto hizo una buena gestión para que entrara plata al club. El trabajo de Nicolás (Fernández) en Monagas es encomiable. Capaz, después no siempre da ganancias o les da pérdida, porque no es fácil mantener un club con saldo positivo en Venezuela. Pero no es tanto como si hubiesen tirado toda la plata a una basura y no la pudiesen recuperar más nunca.  Aparte pasan jugadores, se ganan un dineral en seis meses, se van, más nunca lo viste y ese dinero no les regresa a ellos. No es fácil vender jugadores como muchos creen.

Este es un momento importante, donde el empresario se ha metido de buena manera. Pienso que las empresas, que antes no estaban, se han involucrado para mantener el fútbol venezolano y tener equipos. Lo han hecho bien. Es positivo, respetable y valorable, siempre y cuando no maltraten al profesional y a la actividad. Tú nombraste a solo tres, pero como ellos hay ocho, y sin ellos el fútbol venezolano no existiera. Cuando alguno ha salido, el club ha desaparecido. Se fue uno de Anzoátegui y desapareció el equipo.

Lo que me molesta es cuando maltratan al profesional  como (Jan Carlos) Hurtado en Táchira, cuando existen deudas, cuando no se le pagan a los jugadores o entrenadores. Ese tipo de cosas sí que no, porque entonces no tengas un equipo de fútbol. No salgas en la televisión ni digas al público: “soy el presidente del equipo”, “el fútbol venezolano está creciendo” o  “quiero hacer esto”. Todos están haciendo, pero también haces que los profesionales lleguen a su casa con cinco meses de deuda. En eso no puedo estar de acuerdo nunca. No se sabe ni la mitad de la realidad de lo que esos jugadores profesionales pasan. Si ellos (los inversionistas) cumplen con los profesionales, así sea con poco pero sea lo acordado, menos mal que están porque si no el fútbol venezolano no estaría.

 

Los equipos mejor clasificados en la actual Liga Futve cuentan con entrenadores venezolanos. ¿Cuánta importancia tiene para un entrenador conocer al jugador venezolano y su idiosincrasia? Influye muchísimo, porque el fútbol venezolano, como el de cada país, es muy particular. Tú necesitas conocer al jugador venezolano. Saber: ¿Cómo comía cuando tenía 8 o 12 años? ¿De qué ciudad es? ¿De qué barrio es? ¿Cómo es su entorno familiar? ¿Cómo fue su niñez? ¿Cómo llegaron al profesional? ¿Por cuáles clubes pasaron? ¿Qué categorías menores hizo y en qué posición? Todo eso es fundamental. Entender al jugador de las Lomas de Urdaneta, en Catia,  como al de Los  Guasimitos, en Barinas. Eso es  más fácil o lógico que lo sepa el profesional venezolano.

No es lo mismo llegar y dirigir en el interior del país, porque a mí me tocó dirigir a Zamora y Deportivo Lara, y que te digan: “Él es de barrio Unión”. Ahora dile barrio Unión a un técnico que no sea venezolano, no es tan fácil entender: ¿Cómo es el entorno de ese sector? ¿Cómo se formaron? ¿De dónde salieron? ¿Por qué piensan de una manera? ¿Por qué si le gritas reacciona de una manera y cuando no, de otra? Ese tipo de cosas influyen. Luego mi opinión, muy particular, de que el técnico venezolano es bueno. Hay tres o cuatro estrategas venezolanos muy buenos.

Cuando tú sales y tienes la posibilidad de compartir con técnicos en el exterior o de ver entrenamientos o trabajos, te das cuenta de que el técnico venezolano puede dirigir en cualquier parte del mundo, sin temor a equivocarme. Pero no dirigir en la segunda división de Chile, primera de Perú o Colombia. Eso para mí es lógico y normal. Estoy hablando de altos niveles. El entrenador venezolano puede salir y dirigir, porque tú le ves su capacidad, que otro afuera no tienen una parecida al criollo. Hay venezolanos mejores que técnicos de afuera, que tienen un nombre, que han recorrido el mundo y tienen muchísima fama.

 

Siempre hubo talento en Venezuela. Luis Mendoza, Stalin Rivas, Alejandro Guerra, Ronald Vargas, entre otros. Pero desde la norma del juvenil se le ha dado más cabida y salen más los Yeferson Soteldo o los Jhon Murillo. ¿Cómo ve la evolución de los juveniles? ¿Qué se ha hecho bien y qué mejorar? El jugador joven, de unos años para acá, ha salido cada vez más al exterior y eso es una muestra clara de que el trabajo se está haciendo mejor. El tema es que como salieron Josef Martínez, Ronald Vargas o Yeferson Soteldo, para decir tres nombres propios, pensamos que cualquiera que juegue bien tres partidos en primera va a salir. Eso es mentira. Desde afuera no van a comprar por comprar. El jugador tiene que mostrar calidad y alto nivel, para que puedan tener mejores mercados.

Lo que sí es cierto es que el mercado se abrió mucho más para el jugador venezolano, porque Josef ha sido figura en el fútbol estadounidense y eso arrastró a muchos jugadores a la MLS. Porque Soteldo figuró de buena manera en Brasil y Chile, como Rómulo (Otero) y otros también; por lo que esos países han querido más jugadores venezolanos. También hay clubes que han trabajado muy bien las categorías menores, como es el caso del Caracas, para  siempre ser  vistos y salir. Quisiera  que fuesen a otro mercado y que el jugador no se fuese a la Segunda División B de Bulgaria o un pase al fútbol colombiano, sin menospreciarlo porque es de alto nivel, pero que no nos haga pensar que están en el Real Madrid o en el Barcelona. Quisiera que fuesen a un mercado más fuerte.

 

El entrenador venezolano se caracteriza por ser muy preparado. En la actualidad tenemos muchos técnicos jóvenes entre 40 y 50 años. ¿Cree que en  un futuro, así como exportamos jugadores, pasará lo mismo con los estrategas? Pienso que el entrenador venezolano es bueno y tiene capacidad comparado con el entorno del exterior. Pero quiero ser claro, a mí en lo particular me gustan algunos.  Pienso que hay buenos entrenadores en Venezuela, jóvenes y no tan jóvenes, pero los hay. Con capacidad de dirigir en el extranjero, tranquilamente. Estoy convencido que lo que digo es así, pero no todos. Habló de un grupo, que según mi opinión, son buenos. Capaz otras personas tengan otras preferencias, es respetable y es una cuestión de gustos.

 

Si hablamos de gustos. ¿Qué equipo de la actual Liga Futve le llama la atención? ¿Cuál o cuáles se sienta a ver? A mí me gustó mucho la serie que hizo Metropolitanos contra Academia Puerto Cabello en Copa Sudamericana. Lo que vi en los dos partidos, me gustó ese equipo. Después bajó un poco, tuvo lesiones y jugadores convocados a la selección. También tiene muchos jugadores jóvenes. El joven por lo general en su proceso de formación dentro del profesional, porque una cosa es el proceso dentro de las menores y otra cuando en la primera división tienen un proceso de formación, que lamentablemente pasa en Venezuela, es normal que tenga picos altos y bajos. Cuando un equipo está configurado así, si se acumulan diferentes jugadores en picos bajos, el nivel va a bajar.

Entiendo que es lo que le pudo haber pasado en algunas fechas a Metropolitanos, pero esa serie me gustó mucho lo que vi. Después equipos que permanentemente he visto. Un Caracas vertical y fuerte, con transiciones rápidas y buen contragolpe. Luego equipos jóvenes con buena dinámica. También hay equipos que pasan un buen momento y ganan bastante partidos,  después bajan. Como pasó con Lara, que ganó bastante al principio y después cayó estrepitosamente, y luego se mantiene. Pero en este torneo lo que más me ha gustado es que hay mucha más dinámica e  intensidad, que en el torneo pasado (Normalización 2020).

 

Ha tenido la posibilidad de ver cómo se trabaja en el exterior. ¿Qué estructuras se pueden replicar del exterior? o ¿Cuáles son imprescindibles para mantener el crecimiento y no estancarse? Canchas de grama natural para las categorías profesionales y menores. Luego si haces una o dos casas, siete hoteles y todo ese tipo de cosas, van a sumar y ayudar. Pero las canchas de grama natural para las categorías menores y profesionales son indispensables, tanto para entrenar como para competir.  Cuando salimos a jugar la eliminatoria no lo hacemos en grama artificial. Los domingos juegas en cancha natural, pero cinco entrenamientos en la semana lo haces en grama artificial.

Y si haces dos entrenamientos a la semana en cancha artificial, al mes son ocho. Pero si lo sumas en el año son entre 100 y 120 sesiones. Eso quiere decir que la mitad de los entrenamientos de un año futbolístico los hiciste en una superficie con la que no vas a jugar los partidos y que no vas a competir internacionalmente. El chamo cuando pasa de los 12-14 años al profesional, calcula la cantidad de entrenamientos que tuvo en césped artificial para luego jugar contra Argentina, en el Monumental de River; contra Brasil, en el Maracaná;  contra Colombia, en Barranquilla; y así sucesivamente. Necesitamos más canchas de grama natural.