El FutVe y el Juego: El análisis con el DT Leonel Vielma de Estudiantes de Mérida

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- En la siguiente edición del seriado “El FutVe y el juego” se busca la opinión de un exponente del fútbol de los Andes: Leonel Vielma, actual entrenador de Estudiantes de Mérida. En su etapa como jugador vistió la camisa del Académico, UAM, Táchira o Caracas en el país, pero también pudo enfundarse la casaca de Deportivo Cali, Once Caldas y Santa Fe, en Colombia. Asimismo, fue para la selección nacional en el “Boom” Vinotinto. En el Torneo Normalización clasificó a Mineros de Guayana a la Copa Sudamericana y viene de acceder al hexagonal A de la actual Liga FutVe con los rojiblancos, lo que significa otra boleta competencia internacional.

 

Las bajas y el bajo rendimiento de los importados obligaron a Vielma a hacer gala de sus capacidades y ser considerado el mejor estratega de la fase regular. El DT conversó sobre: las características del jugador andino, la necesidad de los estrategas de ser flexibles, el valor de contar con un jugador como Álvaro “Palito” Pereira, el rol de la prensa en el balompié criollo, la cantera rojiblanca, entre otros temas. Con la irreverencia, bien entendida, que lo caracterizó en el campo respondió las preguntas.

 

¿Qué diferencia al jugador andino del resto de futbolistas del país? La diferencia principal es no querer perder la esencia del jugador andino, merideño, tachirense y trujillano. Que es el buen trato de la pelota. Hoy por hoy el fútbol se ha vuelto muy físico y competitivo, donde la mayoría de las acciones de los juegos son individuales y de duelos. En esta zona del país todavía confiamos en el juego asociado, de tenencia de pelota y de la riqueza técnica. De ahí es donde nace la mayor diferencia de esta zona y el resto del país.

 

La mayoría de los entrenadores que han pasado por el seriado El Futve y el Juego coinciden que el balompié criollo es de transiciones y juego directo, que se refleja en la cantidad de extremos que se producen. Con lo que comenta. ¿Siente que los equipos andinos van a contracorriente al apostar por esa propuesta más asociativa y no seguir la tendencia del torneo local? Intentamos tener una mezcla de todo un poco. Estar con la actualidad de lo que hace la mayoría de los equipos del país, que es como comentas: transiciones rápidas, juego directo, lo que algunos llaman el pelotazo largo y rápido. Pero hay equipos que intentan tener la pelota y jugar en corto como una herramienta de distracción, para después sorprender con juego directo. Otros apenas recuperan, juegan en largo.

Intentamos tener una mezcla de todo. Hoy por hoy nos tocó cambiar ese estilo un poco por las bajas de (Jesús) “La Pulga” Gómez, de Christian Flores y no contar con los jugadores de tenencia. Nos tocó apostar un poco más a la tendencia del fútbol nacional, del juego directo y rápido. Defendiendo muy atrás también, porque una de los aspectos de este juego directo es que se defiende muy atrás, para después tener los espacios donde jugar directo.

 

 

Luego de sufrir bajas importantes y que los jugadores extranjeros no tuvieron el rendimiento esperado. ¿Qué tan importante es reinventarse a lo largo de la temporada? ¿Cómo hacerlo? Lo importante es estar muy claro de las piezas que uno tiene en el grupo, qué puede dar o qué puede dar otro, dónde se pueden reubicar o quién te puede responder en una situación u otra. Pero los entrenadores tenemos que estar dispuestos a improvisar en algunos momentos, a salir para adelante con lo que tenemos. Lo importante es hacer que el jugador entre en esa disposición de querer aportar.

También son las herramientas que se les dan a ellos para poder estar siempre en cancha por estas situaciones de jugar en diferentes posiciones. Los entrenadores tenemos que tener esa disposición de flexibilizar el equipo, uno comienza la temporada con un planteamiento y un grupo de jugadores, pero a lo largo de la temporada van ocurriendo cosas que te obligan a cambiar. Tenemos que tener esa adaptación rápida.

 

¿Qué tan importante es generar convencimiento en el jugador, para hacerlo creer que puede rendir en otra posición y otro rol no habitual? Lo más importante es que los jugadores sepan que los artistas son ellos, son los protagonistas. Uno como entrenador peca cuando le hace sentir al grupo o se cree más importante que el jugador. No es así. Nosotros simplemente somos un apoyo para el jugador, los que damos las ideas, la manera de jugar y unos planteamientos. Pero los jugadores son los protagonistas. En la medida que se sientan importantes, que sientan que son los que desarrollan las tareas en el campo, ellos van a ser el reflejo de la idea que tiene uno.

Nosotros vamos a ser consecuencia de lo que ellos reflejen en el campo y ellos desarrollen. En esa medida ellos se van llenando de confianza y creen en su importancia. También hay que dejarlos desarrollar el fútbol. Nosotros le ponemos muchas limitantes al juego, al futbolista y los frenamos en muchas cosas que ellos tienen que explotar. Sobre todo los talentosos, por el afán de que cumplan una tarea táctica o un determinado rol. Pero, después ¿el talento dónde lo dejamos? Esa calidad técnica, ese ingenio, esa irreverencia, como se decía en algunos momentos. Tenemos que dejar que todo fluya, sabiendo que lo más importantes son ellos.

 

¿Siente que el “10” ha desaparecido por ese exceso de táctica o de control del entrenador? Tengo poco tiempo del lado del entrenador, pero mientras tú lo ves del lado del jugador, lo observé y como DT lo sigo observando. Nosotros cometemos el error con algunos jugadores de seguirles repitiendo que con el talento les alcanza y no es así. El fútbol hoy en día es muy físico. Tenemos que hacer entender al jugador que tiene que prepararse muy bien para correr la cancha, tener cambio de ritmo, tener potencia, tener salto o definir una jugada en mano a mano. Que luego ese talento y jerarquía va a fluir mucho mejor con la preparación.

En algún momento con los volantes “10” nos quedamos metiéndole en la cabeza que son: muy buenos con la pelota, que son diferentes, los que piensa, los que puede destrabar un partido con una jugada. Pero también te pueden dañar un encuentro en el momento que no tengan el sacrificio de recuperar pelota, de tener alguna disposición táctica, colaborar en tareas defensivas con el equipo o no tener despliegue en función de ataque. De ahí deriva el mayor problema de estos jugadores talentosos.

 

Mucho se ha hablado del jugador juvenil en este seriado, pero también se debe ver futbolista de experiencia, como es el caso de Álvaro Pereira, que no ha jugado por lesión, pero ha aportado en el camerino siendo un modelo para los más jóvenes. ¿Cuánto ayuda al entrenador tener una figura así? La verdad que trabajar con él (Álvaro Pereira) es una gran experiencia. Ha sido de las cosas más gratificantes que he tenido este año, porque hay que verlo así: ¿Qué necesidad tiene ese tipo de venir a Mérida, a Estudiantes, a la liga venezolana? Una persona con tanto recorrido y tanta jerarquía, todo lo que marca su carrera. No tenía ninguna necesidad.

Simplemente son personas que se le miden a los retos. Eso es lo que ha demostrado desde el primer día: profesionalismo, no falla a un entrenamiento, intenta superar los dolores, ha tenido paciencia cuando no ha jugado, siempre ha sido positivo el camerino, siempre ha intentado ayudar a los jóvenes, grandes y de mediana edad. Siempre tiene una palabra de agradecimiento y de educación, del buenos días, con el cuerpo técnico. Tipos así son el ejemplo que queremos tener.

Nosotros por fortuna no solo contamos con “Palito” Pereira, sino también con un William Díaz, que tiene experiencia y de la misma línea, un Jesús Gómez, un Juan David Muriel, un Alejandro Araque, que ha ido madurando, Christian Flores. Tenemos un grupo de experiencia, que son de la misma línea, y han sido de gran ayuda, tanto para los jugadores, como para el cuerpo técnico y la directiva. Para el club en general.

 

 

Ahora si posamos la lupa en la cantera, ¿Cómo ve a los juveniles de Estudiantes de Mérida, no solo los que cuenta en plantilla sino los que vienen más abajo y en futuro pueden ser los ídolos del mañana? Capítulo aparte, el lastre que ha significado la pandemia… Por todo el tema de la pandemia, de no realizarse los torneos federativos y la cantidad de circunstancias se ha reinventado el fútbol en Mérida. Con torneos locales y hace poco arrancó el municipal. También un torneo reserva. De a poco se hace la reestructuración de lo que significa Estudiantes ha dado sus frutos. Hoy por hoy somos de los principales equipos en la ciudad, campeones en algunas y finalistas en otras. Estamos recuperando ese terreno que habíamos perdido en algún momento en categorías inferiores.

Se trabaja de forma muy seria a nivel nutricional y de desarrollo físico muscular. Ahora contamos con un gimnasio propio en la institución. Estamos sumando herramientas para que nuestras categorías menores sigan fortaleciendo. En algún momento lo que frenó o cerró las puertas al merideño fue que era un jugador muy talentoso, pero sus aspiraciones eran muy mínimas, en lo mental, y en el desarrollo físico nos habíamos quedado en relación al resto del país. Estamos tocando todos esos puntos, que considerábamos que eran deficientes en nuestras categorías menores.

Nos fortalecemos en el día a día, con un solo objetivo y es que de ahí vengan los nuevos ídolos y talentos que formen parte de la primera categoría. Hoy tenemos un grupo amplio en reserva, sub-20 y sub-17, que nos permite decir que vamos por buen camino.

 

Hace un momento utilizó el término “irreverencia”, la palabra que caracterizó el ciclo de Richard Páez al frente de la selección nacional y de ese “Boom Vinotinto”, del cual usted fue parte junto a otro grupo de futbolista. Cuando se evalúa a los jugadores de ese ciclo que tomaron la senda de los banquillos, el que mejor ha logrado consolidarse es usted. ¿Qué siente que puede traer esa camada de entrenadores que absorbió esa idea de Páez en el combinado nacional? Casos como Luis Vera, Ruberth Morán o José Manuel Rey, por citar a algunos… No es fácil, porque estos excompañeros y amigos, recogimos mucha experiencia a lo largo de la carrera y del trayecto de selección. Nosotros sabemos de sobra que falta y que no falta. Hay unos que están posicionados en algunos equipos que tienen todo el respaldo, hay otros que les ha costado más y no sienten el respaldo de los dirigentes para los cambios que queremos lograr para el fútbol venezolano. Hay otros que no te paran en nada de las ideas que uno pudiese tener.

Pero esta camada sabe de sobra que falta en el país. Que le falta al jugador venezolano, al nivel internacional y de la liga. Todos sabemos cuáles son las carencias y los que podemos colaborar para el fútbol nacional como para la Federación (Venezolana de Fútbol). Simplemente no podemos entregarnos, esto es una lucha. Hay que tratar de convencer a la gente, en los equipos donde estamos, a los directivos y jugadores de turno que tengamos. También convencer al fanático. Es una tarea muy grande y saber entender este tema de la irreverencia.

A veces hablamos de irreverencia, pero hay algunos que la interpretan mal y piensan que la irreverencia es hacer otro tipo de cosas que no tiene nada que ver con lo que uno espera del crecimiento del jugador o del profesional. Por eso tenemos que seguir en la lucha, no bajar los brazos, no entregarnos tan fácil. No solo el jugador, sino el dirigente, el fanático, el comunicador… Es una larga tarea.

 

Cierra con el tema del comunicador. El país vive una crisis de medios, casi no hay periódicos en papel, en digital no se ha desarrollado lo suficiente, la televisión se sostiene con las transmisiones, pero aún se mantiene vigente la radio. En especial en los Andes la radio tiene mucho peso. ¿Para usted cuál es el rol de los medios? ¿Cómo convivir con la presión de vivir en una región donde el periodismo está muy atento del club? El tema de los medios es muy particular, sobre todo en cada estado, donde se practica el fútbol. A nivel nacional es muy particular. Mi opinión, muy personal, en algunos momentos da la impresión de que los medios de comunicación no tienen claro a qué apuntamos. Si al crecimiento del fútbol o si a ver quién se alinea con nosotros o con qué camiseta nos alineamos o con que opinión todos nos ven con los mejores ojos. Hay una serie de situaciones a nivel de medios de comunicación, en la que pienso que desaprovechamos muchos momentos, de ese poder que pueden tener sobre un equipo o una afición, incluso sobre un país.

Sigo viendo que en algunos momentos nos enfocamos en el error, en lo mal que se hacen algunas cosas, en las deficiencias que tenemos. Pero cuando uno observa medios de comunicación de otros países de acá de Sudamérica o de Europa, la mayoría están abocados a ayudar al crecimiento del jugador, de las instituciones y de sus selecciones. Pienso que no están muy claros los roles, sobre todo en cada ciudad. A nivel nacional entender su importancia y lo que puede generar a nivel de desarrollo de todos los torneos.

 

En la época que usted jugaba el campeonato era más monopolizado por Caracas y Deportivo Táchira, con el permiso de clubes como Unión Atlético Maracaibo. Pero en la última década se ha hecho un torneo más horizontal, no solo en títulos sino en la repartición de cupos internacionales¿Sienten que se ha democratizado más esos boletos a Sudamericana y Libertadores, además de las estrellas (títulos absolutos)? Prefiero mirarlo por el lado de que hay más trabajo. Que los equipos están más preocupados por trabajar bien, armar buenos equipos, laborar bien y tener objetivos claros. Eso ha hecho que sea más competitivo. En el país cualquiera le puede ganar a cualquiera, a la hora que sea, eso lo pueden tener por seguro. Pero se ha logrado a través del trabajo. Ha habido un emparejamiento físico y táctico a nivel de todos los equipos. Por ahí te hace diferencia el talentoso, el atrevido, el irreverente, pero en ese sentido el fútbol venezolano ha crecido y eso ha hecho que sea más parejo.

 

Estudiantes de Mérida está en su aniversario 50 y es un ejemplo de constancia en el torneo local. Cuando se mira a otras instituciones del exterior hay clubes centenarios, pero en Venezuela la continuidad en los años es atípica de un equipo. ¿Qué ejemplo hay que tomar de Estudiantes, un club que no ha tenido todo color rosa, para que los equipos no sean efímeros y llegar a tener elencos centenarios? Estudiantes tiene muchas cosas que lo hacen especial. Primero sembró sus raíces muy en lo profundo del fanático y hace que en las buenas y en las malas no desaparezca ni desmaye. De algún lado tiene que salir un doliente. Pero en algunos momentos la pasamos muy mal, en otros muy regulares. Ahora considero que, en esta nueva gestión, ha sido el mejor momento de Estudiantes en la forma que ha sido administrada y cómo se han conseguido los objetivos. Han sido los mejores años organizativamente, a lo mejor algunos se identifican con logros de otra época, pudiera decir lo mismo, pero si se ve del lado organizativo este es su mejor momento.

¿Qué decirle a la gente? Que no es solo organización, eso hay que acompañarlo con los triunfos y los títulos, lo que hizo Caracas o Zamora, hace poco, Mineros o La Guaira. La cantidad de años que pueda tener la institución hay que acompañarla con trofeos. Este club tiene 50 años, pero solo dos estrellas. Portuguesa casi 50 años y siguen viviendo de la época del pentacampeonato, pero han pasado 40 años sin ganar nada. Hay que ver bien la historia de cada quien y analizarla bien. Estos equipos han trabajado muy en lo profundo de sus hinchadas y de sus ciudades. Son emblemáticos.

Eso hay que llevarlo a los éxitos y los  logros que se  tienen que ver reflejado en cada uno de los escudos a través de las estrellas. Hemos resurgido y estamos en los planes estelares en las últimas temporadas. Organizativamente tenemos muchos espejos de los que podemos fijarnos, sobre lo que tenemos que sembrar a nivel institucional en la ciudad y en los clubes. Lo que hace Táchira, Estudiantes, Caracas o Zamora. Pero todo eso hay que traducirlo en los éxitos, que son los títulos. Es lo por lo que tenemos que trabajar y el objetivo con el que tenemos que formar a nuestros jugadores. Estoy cansado de ver a futbolistas en Estudiantes, que pasan 10 o 12 años y no ganan nada. Toda una vida en el club y no alcanza cierta cantidad de partidos y minutos jugados. El objetivo debe ser quedar campeón todos los años y estar en competiciones internacionales.