El FutVe y el Juego: El legado de la norma del juvenil analizado por el DT José Hernández

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- En la siguiente edición del seriado “El FutVe y el Juego” se busca la opinión de los entrenadores sobre la eliminación de Nomra del Juvenil y el posible regreso del Torneo de Reservas. Mucha tinta ha corrido en referencia a la eliminación de la norma para la temporada 2022 del balompié criollo. Esa regla inició en la campaña 2007-08 y ha traído buenos resultados a nivel de categorías menores de Venezuela con dos Mundiales sub-20 (2009 y 2017) y una Copa del Mundo sub-17 (2013).

 

Aunque el argumento federativo es que este reglamento corta procesos de formación y la mayoría de los jugadores que emigraron regresaron al torneo local en los últimos años. Para aportar en la debida reflexión sobre una decisión tan importante, Balonazos consultó al entrenador José Hernández, quien fuera director técnico de las selecciones Sub 17 y 20 de Venezuela, además de contar con una dilatada trayectoria a nivel de futbol formativo y profesional.

 

“Lo primero es poner el contexto de por qué surge esta norma. Básicamente nace producto de las distintas actuaciones de nuestras selecciones nacionales en los torneos juveniles. La encontraron como la fórmula para poder mejorar su nivel de competencia, ya que en su momento los torneos de las distintas categorías no tenían suficiente nivel de exigencia competitiva que les permitiera a nuestros jugadores estar a la par de lo que se encontraría luego en Sudamericano. Por eso la norma los iba a someter desde el entrenamiento, la preparación y la competencia en la primera división a un nivel de experiencia y de consolidación que los acercaría competitivamente a las distintas demandas de los campeonatos juveniles de la región”, contextualizó José Hernández.

 

El ex seleccionador nacional sub-17 y sub-20 profundizó: “La norma termina siendo una herramienta que ayudó, según mi punto de vista, en dos aspectos fundamentales y son un legado positivo. Primero que nuestros jugadores de selecciones nacionales aumentaran sus registros a través de la obligatoriedad de jugar en primera división, esto les elevaría el saber competir de cara los torneos internacionales. Segundo, y no menos importante hizo que los clubes miraran hacia adentro. Comenzarán a revisar, formalizar, estructurar, y potenciar sus categorías menores, para obtener la mayor y mejor cantidad de jugadores juveniles para su plantilla de primera división”. Hernández añadió que este cambio les permitió a los clubes tener el relevo generacional para sus plantillas en el corto y mediano plazo, además de aumentarse la calidad en la categoría formativa al tener una atención distinta.

 

Las clasificaciones a Mundiales juveniles y el “espacio importante que se ganó en las selecciones juveniles a nivel de Sudamérica” son parte del legado de la norma. ¿Aspectos negativos tuvo la regla del juvenil?  “Cuando nace tuvo un tinte de imposición, sin que nos preparáramos primero para arrancarla. Fue de un día para otro, pero no se pensó que iba a pasar con aquellos jugadores que no iban a formar parte de los equipos profesionales y que estaban en su derecho de contar con niveles de competencia importante para su categoría, ahí se perdieron las posibilidades de que algunos jugadores pudieran seguir un camino que les permitiera explotar un poco más adelante. No se estructuró competitivamente, a la par de implementar la norma, todo lo que son las categorías de formación”.

 

 

El ex jugador de la UCV FC redondeó: “Producto de lo rápido que se impuso la norma eso desajustó mucho los equipos. La mayoría no estaban preparados y como consecuencia muchos usaron los dobles cambios o adaptaron a jugadores a posiciones que no eran las naturales de ellos para que no tuvieran mucha influencia en lo que era el conjunto de su equipo. En los primeros años que no estábamos muy convencidos de su aplicación y se cometieron errores importantes”. El estratega piensa que como en el pasado no se planificó para aplicar la norma, hoy en día tampoco se hizo para desinstalarla. “No ha debido ser intempestivamente, sino gradual”, soltó.

 

A lo largo de sus 15 años la aplicación de la norma se fortaleció de la mano de instituciones que entendieron de que ese proceso iba a estar ligado su éxito, por lo que se estructuraron más. Capaz en el principio era difícil que después de la norma continuarán en dinámica salvo excepciones, pero con el éxodo que se produce en la actualidad los clubes necesitan de esas generaciones de relevo casi de forma inmediata. “La norma como una herramienta temporal nos permitió alcanzar algunas cosas que en el pasado no surgían. Nos creó una cultura más arraigada hacia las categorías menores. Ahora que se ha decido no continuar, lo que deberíamos preguntarnos: ¿Es posible y existen condiciones hoy en día de que se realicen torneos juveniles que puedan sostener los aportes que hemos encontrado con la norma? ¿Nuestras categorías menores están estructuradas con el nivel suficiente para potenciar nuestros futbolistas al máximo? Si eso es afrimativo estamos en un momento idóneo. De lo contrario, habría que pensar como desinstalar la norma para llegar a prescindir de ella y no perder los ha aportes que nos ha dado”, afirmó.

 

El DT opinó: “En un país futbolísticamente consolidado lo normal es que no se tengan que recurrir a estas herramientas, porque se supone que tiene una buena estructura competitiva desde su base hasta su etapa profesional. Cuando eso está bien estructurado y direccionado, en todos los factores que influyen a lo largo de ese proceso, siempre va a haber jugadores juveniles que van a jugar en primera, pero va a ser por su evolución como futbolista más que una imposición”. Hernández anexó: “La realidad de nuestro fútbol es que los procesos de formación tienen deficiencias importantes que no permiten que sea un proceso como tiene que ser y no hay una estructura de competencia que se ajuste a ese proceso continuo. Básicamente porque los procesos de aprendizaje deben adecuarse a las competencias del jugador. Si estas son bajas, las propuestas competitivas son bajas. Mucho tiene que ver el nivel del jugador con el nivel de competencia”.

 

También expuso sus reflexiones sobre la categoría de Reserva. “Esa medida me parece atinada y necesaria, porque va a cubrir un espacio que está dejándola aplicación de la norma, aquellos jugadores que podían participar en primera ahora lo harán en un torneo que se ajuste más a su medida y agregarías a muchos más futbolistas que se podrían mostrarse en el tiempo para alcanzar el nivel deseado para estar en primera división (…) Estoy muy de acuerdo siempre y cuando tengan el nivel suficiente que permita esos jugadores desarrollarse. Pero pienso que no es suficiente para poder alcanzar una buena cantidad de jugadores que puedan surgir de manera natural, en sus procesos, para ser jugadores de primera división”, expresó.

 

 

Para Hernández las soluciones tienen que venir desde la base y no desde la punta de la pirámide. “Tiene que ver con diseñar un plan de competiciones nacionales desde la base hasta el profesional. Que tomen en cuenta muchos factores que influyen en esa capacidad de desarrollo del futbolista y por ende del futbol (…) Creo que es oportuno para hacer una buena revisión de lo que se hace, de lo que se ha estado haciendo y lo que se puede hacer en base a la realidad de nuestro fútbol. El fútbol sin futbolista no es fútbol. Para hacer futbolistas tienen que sufrir unos procesos. Su primera influencia son los entrenadores, luego la parte dirigencial, que es fundamental para crear las condiciones para que se haga un trabajo importante. Un futbolista es hijo de su talento y sus propias capacidades, pero también es hijo de las influencias de sus: entrenadores, la estructura que lo acompaña y de cómo compite a lo largo del proceso”, explicó el ex timonel de Atlético Venezuela.

 

Sobre las salidas al extranjero y la norma expuso: “La regla hacia que los jugadores saltaran procesos. Ese saber competir en selecciones nacionales y en primera división llamaba la atención para ser exportado, pero luego que se concretaba ese pase se encontraba con algunas deficiencias que son consecuencias de esos adelantos en proceso, que se dan por la necesidad de ajustar algunas cosas, más que un paso a paso normal”. En cuanto al planteamiento del jugador formado en casa consideró: “No es mala idea si se hubiese querido dirigir así ese proceso de competencias, pero la evolución tiene que ser desmontar tanta normatización como un proceso. No soy de seguir reglamento”.

 

¿Consecuencia que traerá esta decisión? “Como valoramos la norma luego de muchos años, tanto en los aspectos positivos y los no tan positivos. Con la eliminación la norma vamos a necesitar un tiempo para valorar y ver lo que se pretende, que no lo he escuchado claramente, se pueda dar. En un fútbol venezolano hubo una reducción de equipos y se van a concentrar más juveniles en equipos, que vienen de estos procesos surgidos por la norma. Pero, ¿Qué va a pasar dentro de tres años? ¿Habrá jugadores que hoy tienen 15 años y que van a poder jugar en primera? Va depender mucho de cómo le demos la posibilidad a través de su formación y de la competición que pueda ser así”.