El ranking del chisme de FIFA

Nada como el fútbol para el chisme. En ningún otro deporte, se genera tanta comidilla. La dinámica del noble juego, inventado reglamentariamente por los ingleses, hace que sus practicantes sean unos vagos de oficio. Esto hace que después de 3 horas de entrenamiento o los 90 minutos de partido y hasta el próximo, el futbolista tenga mucho tiempo sin hacer nada, que no sea -en estos tiempos-, tener la cabeza enterrada en la pantallita de su móvil o su Tablet. Imagínense, antes del adminículo invento.
Y claro, en otros deportes, se juega a diario. En el béisbol y el baloncesto, las otras dos grandes disciplinas del deporte espectáculo, los jugadores se sienten apabullados por el calendario. En deportes individuales como el tenis o el golf, un jugador puede pasar 8 horas intentando perfeccionar su saque.
Entonces, el vago futbolista, da para mucha tela que cortar a periodistas y aficionados, vagos como él –me incluyo-, que más que de sistemas tácticos y estrategias, conocen de las andanzas de los jugadores, sus amoríos, vicios, preferencias sexuales, sus hijos de la calle, sus metidas de pata, no precisamente en el campo de juego.
Dicen por ahí que Cristiano tiene un bonito neceser con todas las herramientas para sacarse las cejas y los puntos negros de la cara. Bueno, al portugués se le perdona todo, porque es una máquina entrenando, llega de primero y se va de último de las prácticas. Por eso, salta como un extraterrestre a cabecear y hacer chilenas en el área. Tiene 30 contratos publicitarios y unos hijos sin mamá, porque las mujeres joden “muito” y no le dejarían tiempo para tanto compromiso.
En eso del chisme, la FIFA debería establecer mensualmente un ranking de países, a la par del a veces caprichoso escalafón que casi nadie entiende. Sería un buen escenario para justificar tanto vago y darle realce a sus andanzas subterráneas, así como para acotar el promedio de escándalos y rumores que manejan periodistas y aficionados. Estos últimos pretenden que un tipo salido de Villa Fiorito, de barrios sin alcantarillado o favelas, lea betsellers, escuche a Mozart y tenga una sola novia. Claro, hay sus Valdano…
Me atrevería a afirmar que en el primer lugar en el ranking mundial del chisme FIFA, debería estar España. Hay que ver cuánta paja queman los españoles de los jugadores, entrenadores y dirigentes, a quienes someten a un constante asedio y son capaces de hacer entrevistas a las 2 de la madrugada. Excepto cuando estos nos les dan mucho pie por sus limitaciones con el idioma, sin son ingleses o alemanes, que dicen lo necesario como sabiamente hizo el crack modelo David Beckham. Lo último: un chisme de Florentino hizo que echaran al seleccionador Lopetegui, un día antes del Mundial de Rusia.
De la Madre Patria nos vinieron muchos vicios desde la Conquista, pero en ninguna parte de América, calaron tanto como en México, Perú y Argentina. Estas naciones estarían secuencialmente en los siguientes lugares.
Los manitos son admirables porque hablan mal de su fútbol, de los jugadores, del entrenador –pobre el colombiano Juan Carlos Osorio, si no es campeón del mundo-, de ellos mismos, y, sin embargo, han sido oro olímpico y juvenil, sacan pecho en las competiciones internacionales, y siempre están llenos sus gigantescos estadios.
En Perú, los chismes son como su ceviche y abundan razones. Pasaron 36 años, desde España 82 para que asistieran otra vez a una cita ecuménica. Habilidosos pero bohemios y parranderos, se quedaron en el aparato cuando el fútbol se volvió más físico y había que correr. La Cristal y la Pilsen Callao arruinaron el sueño, hoy hecho realidad por el Flaco Gareca. Para remate, desapareció aquella estirpe de negros de fábula que te mataban, Perico León, Barbadillo, Muñante, Chumpitaz, Velásquez, Larrosa, Uribe, así se las tomaran todas.
Y Argentina, es la meca de la idolatría por los desadaptados. Critican, pero perdonan a todo el que los hace feliz. Así con Maradona y otros “benditos” con tacos que, al parecer, tienen licencia para matar. El fútbol es más importante que cualquier cosa, incluso que su economía, hoy vapuleada, con un mandatario ex presidente de Boca Juniors. Al único que no sé si están dispuestos a exculpar, es a Lionel, que se casó con su novia del pre escolar, no se le conoce cacho, bebeta ni nada consumible por la nariz, pero no canta el himno nacional…Por eso no es campeón mundial.
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