El reto de evaluar el proceso de Pekerman

 

Estás letras son antes del partido entre Venezuela y Ecuador, en el Sudamericano sub-20. Aún está fresca la goleada ante Uruguay, pero sobre todo la imagen dejada en un torneo precedido por 19 módulos y una más que interesante generación de futbolistas. Las miradas apuntan a la figura de Fabricio Coloccini, que a su vez conducen José Néstor Pekerman. Muchos ya sacan las antorchas.

«Nos están robando», es el grito de los críticos más ácidos. Esos que esperaban cualquier desliz para cobrar facturas por manejos que han generado incordio. Mucho se ha conversado sobre una falta de confianza en el estratega criollo -que sí hay venezolanos, pero no en la primera línea. Pero lo que más ha generado ruido es el hermetismo. Todo apunta a que es Pascual Lezcano el de la decisión. Llamativo porque fue periodista antes de incursionar como agente o volverse la mano derecha de Pekerman. En Colombia corrió bastante tinta por su nombre, por su relación con Pekerman donde indicaron que era su yerno. La FVF se lavó las manos al darle el cargo de gerente de selecciones, porque en suelo cafetero el inconveniente era que daba órdenes sin ser parte del organigrama, lo que generó muchos roces con Alonso Amorocho Chacón.

Muchos hinchas en esta época de odio al cuarto poder, de no entender el oficio y pedir que el periodista sea un hincha con altoparlantes. No. El periodismo no está para apoyar. Su mejor forma de ayudar es informar y cumplir su trabajo con honestidad. «Se les acabó el chisme», teclearon rabiosos muchos fanáticos sin saber, que en verdad los mayores perjudicados son ellos. Es como cuando las masas en las marchas clamaban por «precios justos» y luego hacían colas kilométricas por una harina. El pueblo también se equivoca y se mete palos en la rueda de la bicicleta. En un país con una crisis económica y de medios, ¿la prensa va a morir por el hermetismo? Mira para otro lado y sigue generando contenido. El afectado es el fanático que se aleja más de  su selección y luego, antes que el periodismo, se ve afectada la misma selección. Por eso es inentendible porque Lezcano se mete ese autogol y no vende el trabajo que hace.

¿Qué se gana siendo la última selección en dar la lista para el Sudamericano? ¿En no informar de los módulos? Pierden los hinchas y ellos como cuerpo técnico. Provoca preguntar en un ChatGPT para ver si la inteligencia artificial encuentra respuesta a este oxímoron. Pero no es mentira que ha generado incomodidad en la prensa, porque obstaculiza el trabajo. Una de las grandes razones por la que varios estaban a la caza de los errores. Para atizar con más saña, para desquitarse del silencio sepulcral. En un país donde es hasta complicado hacer una cobertura dentro de su geografía y en la época de la tecnología, no voy a reconocer que me incomoda tanto secreto. Que la selección sea una bóveda, cuando tienen un personal humano súper calificado para hacer el mejor trabajo del país en prensa. Pero el señor Lezcano, no quiere. O capaz es Pekerman y todos señalamos a Lezcano. ¿Y si en verdad es el “Bocha”? Nadie sabe a ciencia cierta. Pero es una forma de trabajar que hace que sea áspera la relación.

Entra el factor subjetivo. “Cuando pierdan les doy con todo”, “Esto es un desastre”, “Van a fracasar”. Pero el motor de ese análisis es la rabia. Aquí el reto está en despojarse de esas incomodidades para analizar. Tampoco envolverse en el respeto que merece un cuerpo técnico con charreteras. La ardua tarea de buscar un punto medio. Lo innegable es que lo mejor que se ha visto fue la actuación en el Maurice Revello, con “Bocha” Batista. No solo por llegar a la final, sino porque el resultado fue consecuencia del juego. En la absoluta aún hemos visto en muchas pruebas a Pekerman, nada de donde asirse para respirar tranquilos. El camino a 2026 será tortuoso. Hay que verse reflejados en el Perú de Ricardo Gareca, muchos pidieron su cabeza y consiguió la meta al final. Para no ir más lejos, Gustavo Alfaro con Ecuador. Las guillotinas de las críticas siempre están afiladas.

Sin lugar a dudas, lo peor ha sido con Coloccini tanto en los Odesur como en el Sudamericano. Su falta de experiencia sí es un argumento para señalar, más que el hermetismo. No lo sufrió solo él, sino también Javier Mascherano, que le han dado hasta con el tobo en Argentina. Los muchachos se ven desesperados en el campo. Como sueltos en una jungla sin mapa. Su pistola de bengalas es centro al “9” espigado. Se salta el mediocampo, la mejor demarcación de la selección. Se improvisan posiciones en defensa y se sufre la pelota quieta. En lo personal solo pedía pasar al hexagonal, esa era la meta. Cuando escribo estas líneas lo veo complicado conseguir esa sexta participación en la fase final.

Se puede hablar de fútbol y demostrar preocupación por una oportunidad pérdida. Pero hasta ahí. Luego podemos hacer lo mismo con la sub-17 y sub-15, que públicamente no tienen DT y que compiten también este año. El argumento de formación de Coloccini sabe a poco, porque los rivales se están formando. El proceso Pekerman se presentó el 30 de noviembre de 2021. Tiempo ha habido. Es más, el ex central fue presentado el 31 de marzo. Marcelo Broli, DT de Uruguay, fue anunciado el 20 de mayo. La diferencia es que Broli sí llegaba con un aval, ganar la Libertadores sub-20 con Peñarol.

Luego está el legado intangible de la formación, más allá de lo visto en el campo. La adaptación a la metodología de Pekerman que pueda acelerar su proceso de aclimatación a la absoluta. Aparte del aspecto humano y personal. Enseñar esos valores por los que Lionel Scaloni dijo que Pekerman era Dios. Aspectos que muchos jugadores aún no se darán cuenta, sino a lo largo de su carrera serán lo que agradezcan lo que pudieron absorber en 19 módulos.

“Estuve desde los 14 con José y Hugo [Tocalli], e integré las selecciones casi tres años y medio hasta irme a Europa, y con ellos incorporé toda la teoría, el cuidado por la imagen, la conducta… Me acuerdo que con los pibes sentíamos que nos hinchaban las pelotas y decíamos ‘estos viejos cómo joden con la remera adentro de pantalón’. El profe Salorio siempre me decía: ‘Vení Colo, vení, no te fastidies más, no sea gil que yo no te estoy preparando para que juegues en la Primera de la Argentina, no, te estoy preparando para que vayas a jugar afuera’. Cuando pisé Europa empecé a entender todo”, explicó Coloccini a Cristian Grosso en La Nación. Como jugador me generaba respeto, las pocas veces que declaraba más respeto. En lo personal me parece un buen tipo Coloccini. Pero estaba verde para el reto y le costó. Ojalá le gane a Ecuador y Chile, para callarme.

Pero se le analizará desde lo futbolístico, dejando de lado las incomodidades que puedan generar sus formas de trabajo, que rozan el irrespeto con la prensa venezolana. Así con Pekerman, lo que dure este ciclo y con los que vengan más adelante. De igual forma, José Peseiro habló horas y horas por Zoom, e igual lo mataron. Pocas veces se habló de fútbol del portugués. No lo conocíamos, a pesar de tener un excelente currículo e hicimos leña del árbol caído. Las actuaciones en cancha hay que hablar de fútbol. Luego habrá otros espacios para opinar todo lo que lo rodea, porque el periodismo da para eso.

Para cerrar, aprovechando que Brendan Fraser está en la palestra con la película Whale. Hay un largometraje de él, que se llama “Al diablo con el diablo”, muy cómico para bajar la tensión, que aumenta con el precio del dólar. Ahí se ejemplifica un refrán chino: “Ten cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad”. Los primeros en despreciar al técnico criollo somos nosotros, que implorábamos por un DT internacional y de jerarquía. También estábamos tan desesperados por ir a un Mundial que éramos capaces de venderle el alma al diablo por ir a uno. Aquí casi se rogó ir a una Copa del Mundo como sea.

Bueno hay un proceso que promete eso. No se habló de Mundiales juveniles o de facilitarle la vida a los clubes para pasar la Licencia de Clubes. En el camino se tiene que ir separando el ruido de las señales en análisis. Pero sin importar los métodos, si el Gloria al Bravo Pueblo suena en 2026, Pekerman habrá cumplido. Sin ser relevante si es un “Bolivia 1994”. Nadie robó ni estafó. La meta es esa. ¿Si no se logra? El fracaso será ineludible, más si sigue la tónica de cheque en blanco. En lo personal preferiría que dejara otros legados más allá de si la pelotica entra o no, en los azares de un resultado. Pero ese no es el pacto. No guste o no, el trato es: “Llévanos al Mundial a como dé lugar”. No es relevante si se habla con la prensa o se elimina la norma del juvenil. Cuando internalizamos que ese es el contrato, viviremos más felices estos años. Capaz nos dediquemos a hablar de fútbol, tomemos lo bueno del ciclo y anotemos lo malo para no repetirlo.