El triunfo de la paciencia

 

Solo Zamora FC (Noel Sanvicente), Metropolitanos FC (José María Morr), Monagas SC (Jhonny Ferreira) y Deportivo La Guaira (Daniel Farías) no cambiaron de entrenador en la temporada 2022 de la Liga FutVe. Incluso hubo elencos que modificaron su banquillo hasta en tres oportunidades. Del lote de los “sobrevivientes” solo Sanvicente no venía de dirigir al mismo equipo, el año pasado. Indiferentemente de quién gane la estrella, si los violetas o los azulgranas, triunfó la paciencia y el orden. El creer en un proceso. En el manejo prolijo de una institución deportiva.

¿Aguantar un entrenador es sinónimo de éxito? No necesariamente. Carabobo hizo tres modificaciones: Enrique García, Antonio Franco y Enrique Maggiolo. De por sí tendrá un nuevo estratega en 2023. Pero clasificó a la fase 2 de la Copa Libertadores y se quedó a puertas de una final. El fútbol como la vida, los eventos no suelen suceder de forma lineal ni hay fórmulas mágicas para llegar al éxito. Hay muchos caminos que conducen a remontar los cielos y bordar una estrella.

El que indica la lógica y suele ser el más efectivo es el de la paciencia. Poco a poco construir una base sólida. No de gratis los viejos dicen: “lo que fácil viene, fácil se va”. Para Juan Carlos Ferro y Nicolás Fernández de Caleya no siempre fue sencilla la decisión de sostener a Morr y Ferreira, respectivamente. Supieron navegar en la tormenta y hoy celebran el ingreso de 3 millones de dólares en sus arcas.

Se pudiese gastar caracteres al hablar del juego mecanizado de Metropolitanos. Una máquina que juega de memoria y sacó cinco arcos en cero en el “G4”. Que es el tercer equipo que menos encajó en el año (31), detrás de Carabobo y Zamora (30). Mientras que en la vereda de al frente se puede profundizar en el verso libre que es Monagas. Un equipo que es pura inspiración y que es el más goleador de 2020 con 54 dianas. Pero nada de esto se entiende sin la paciencia de sus directivos. En una Liga FutVe que copió lo peor del Brasileirao (la Premier League de Sudamérica) en una rotación constante de técnicos.

Morr llegó a Metropolitanos luego de salvar a Estudiantes de Caracas. “La llegada de Jose Maria Morr nos fortaleció demasiado a todo el grupo, sentíamos que nos repotenciabamos (…) El técnico tiene que ver mucho en esta hazaña, desde que llegó siempre fue muy positivo”, dijo Freddy Vásquez a Balonazos en su momento. El delantero reveló la promesa del estratega: “De mantenerse en el equipo aseguró que buscaremos grandes cosas (liguilla y cupos internacionales), lograr que al equipo no lo subestimen o lo traten de cenicienta”. Pero nadie se recuerda de esa gesta, porque deportivamente debió descender el elenco violeta (había perdido la categoría una jornada antes) y Portuguesa.

El torneo se amplió a 20 y se mantuvieron todos. La promesa de luchar por grandes cosas la cumplió Morr, pero en Metropolitanos, porque Estudiantes de Caracas (hoy no hay señales de este equipo) no quiso renovar su vínculo con el estratega. En 2019 logró su primera liguilla y casi elimina a Táchira, en los cuartos de final. La ida la ganó 2-0 en el Olímpico, pero en la vuelta cayó 4-0 en Pueblo Nuevo. Una “vitamina deportiva” definió el oriundo de Portuguesa ese mazazo. De ahí no ha parado de crecer, dos clasificaciones a Copa Sudamericana (ha entrado en la fase de grupos), una final y fase de grupos de Libertadores.

Todo muy bonito, pero a mediados de 2021 había puesto su renuncia en la oficina de Ferro. El presidente del cuadro capitalino supo entender que se le mezclaron situaciones personales con el momento deportivo del equipo, para tomar la decisión de aguantarlo. El mérito está ahí. Porque Metropolitanos y este momento glorioso no se entiende sin José María Morr, que los ha llevado a una final en su primera década de existencia.

Por su parte, Ferreira vive su segunda etapa. En su primer ciclo salvó al equipo del descenso, ganó una estrella y en 2018 todo implosionó. El “Arquitecto” salió de oriente y los azulgranas perdieron el norte. Dejó de ser un equipo competitivo, a pesar de jugar una final de Copa Venezuela. Ferreira siguió su camino y clasificó a Carabobo en Libertadores, a pesar de una serie de dificultades económicas y de jugar siempre de visitante, porque se estaba modificando la grama del Misael Delgado y hacían vida en Guanare.

Su regreso se da en 2020, con el Torneo Normalización. Los Guerreros del Guarapiche quedaron colistas del grupo B. Se hizo viral un tuit de Nicolás Fernández de Caleya que rezaba la palabra: “desastre”. Parecía que, como dice el refrán, las segundas partes no son buenas. Pero el directivo se mantuvo firme y confió en el estratega capitalino. Uno de los alumnos aventajados de José Hernández en el San Agustín de El Paraiso supo enderezar la situación.

En 2021 compitió de gran forma y clasificó rápido al Hexagonal A, retornaban a competiciones internacionales. Pero sorpresivamente perdieron contra un Deportivo La Guaira plagado de juveniles, cuando solo tenía que ganar en el Olímpico. Los tres millones de dólares se esfumaron y pasaron a ser solo 500 mil dólares. Otro duro golpe, al que se le sumó una pronta eliminación en Libertadores a manos de Everton (Chile).

¿Resetear todo? ¡No! Continuidad. Pero calma en un proceso bien hecho, no aguantar por hacerlo. Otra clasificación a Libertadores, a fase de grupos, y luchar por una estrella. Es irrelevante cuando lea esto, señor lector. Si ganó Metropolitanos o Monagas. Los dos con estilos diferentes de juego le dieron una estrella a la paciencia. Cuentas ordenadas, apuesta por juveniles, importados bien seleccionados y veteranos que son líderes positivos. Pero sobre todo, entrenadores a la cabeza que hace que dejen de ser equipos a estructuras deportivas profesionales. Ejemplos para el resto.