Elián: “El balserito del Fútbol” un maravilloso cuento verdadero de navidad

 

Por Carlos Dickson Pérez.- El único Elián del que guarda recuerdo la memoria colectiva, es el famoso balserito cubano que en noviembre de 1999 sobrevivió al naufragio de una precaria embarcación frente a las costas de La Florida, en la que viajaba con su madre siniestrada, huyendo de las limitaciones que imponía la Cuba de Fidel Castro.

 

El pequeño de 5 años, se convertiría luego en el epicentro de una agría disputa entre el régimen de la isla y el gobierno de Bill Clinton, por la persistencia en Miami,  de unos familiares del menor,  de no entregarlo a su padre radicado en Cuba, quien estaba separado de la madre de Elián.

 

Elián es también el nombre de un pequeño rubiecito de ojos saltones y mente súper pila, que con idénticos 5 años, sueña con ser un día futbolista y ganarle la partida al mar bravío de las dificultades que viven las familias venezolanas de escasos recursos, golpeadas por la severa crisis económica.

 

Su inocencia no puede ser tomada como bandera de ninguna intención política, ni de los que mandan ni de los que pretenden el poder.

 

 

Nuestro Elián, es el más chiquito de la Fundación Zapatos Rotos, una asociación deportiva sin fines de lucro, capitaneada por el periodista deportivo y docente universitario Carlos Dickson Pérez, que se convirtió en protagonista de una historia maravillosa; una hermosa fábula del fútbol. Un hermoso cuento de Navidad.

 

Dicen que los niños nunca olvidan cómo fueron tratados por los adultos. Una llamada de alguien, con la intención de donar unos zapatos de fútbol para “un chamito que pinte que va a ser buen jugador”, terminó convertida en una evidencia de que un carajito, en su momento como Elián, era ahora el generoso contribuyente.

 

El ofrecimiento llegó refrendado por una foto a color, un poco difusa, en el que el niño Julio “El Pumita” Rodríguez, recibía, un trofeo de campeón con la Sub-12 de Mineritos, el 15 de diciembre de 2002. El adulto encargado, por deferencia del inolvidable dirigente Francisco Martín,  de cumplir hace 18 años, con el inolvidable protocolo para el infante, es el hoy ductor de Zapatos Rotos, que por estos días entrega su mejor esfuerzo en favor de la población altamente vulnerable del populoso sector de Toro Muerto en la sureña Puerto Ordaz.   

 

 

Y ese ese encuentro con el solidario “Puma”, ayer jugador que alcanzó a mostrarse en la segunda división profesional, ahora convertido en entrenador personalizado de talentos a borbotones del escenario Guayana, se obró, por la gracia de Dios, como en cadena, una sucesión de hechos, en la que el prospecto Elián, terminó recibiendo en posta, el legado de un fútbol que, en medio de muchas carencias, aporta ese talento nato en las zonas más deprimidas de nuestro país.

 

Allí, en ese hornito, donde se cocinaron los grandes futbolistas bolivarenses, se cultiva esta semillita, Elián, detrás de los pasos de Stalin, Freites, el “Diablo” Samuel, Yantis, Cheo Gómez, Sanvicente, Juan García, Cari Cari Noriega, Pájaro Vera y David McIntosh.