En una final de calles cerradas, Dvo Táchira ganó la estrella y se llevó la Copa por ruta de los penales

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- En un marco espectacular, que puede significar un nuevo inicio en la Liga FutVe, el Deportivo Táchira bordó en su escudo la novena estrella de su historia, luego de vencer al Caracas en los penales. Con 14.398 personas en las entrañas de un estadio Olímpico, que cumplió 70 años de historia y esa noche agregó otra postal para agrandar su leyenda. Sin embargo, faltó el invitado especial: el gol, porque empataron a cero durante 120 minutos. Aunque las redes no se agitaron hasta la definición desde el punto del penal, las emociones no faltaron en un duelo donde ambos equipos supieron cerrarles las calles a sus rivales y complicarlos.

 

Dos equipos que se conocían de memoria y con alineaciones iniciales más cantada que “Me rehúso” de Danny Ocean. No había secretos. Esta vez ni Juan Domingo Tolisano usó un trivote ni Noel Sanvicente adelantó a Eduardo Fereira como un lateral volante. También influyó, positivamente, que contaban con todos sus efectivos para poner el once de gala. Pero como dice ese refrán futbolero: “Las finales no se juegan, se ganan”. En pocas palabras hay muchos nervios y miedo a no perder. Las imprecisiones fueron la tónica de los primeros minutos.

 

Con el pasar de los minutos la partitura indicó que el ritmo lo puso Táchira con balón y presión adelantada. Mientras que Caracas pocas veces recurrió a los trazos largos con balón y sin él replegó con una intención, generar espacios a la espalda de los andinos. Las emociones bajaban de las gradas con las entradas contundentes y las jugadas de lujo. Un caso claro fue al minuto 11, que Pablo Camacho barrió con fuerza a Richard Celis, la acción derivó en Osei Bonsu en la raya, en la cual resolvió con un túnel a su marca.

 

 

Uno de los que regaló fantasías fue Yerson Ronaldo Chacón que en dos oportunidades resolvió acciones con dos sombreritos, ambas en la primera parte. Aparte de los lujos del mejor juvenil del torneo y el control de la pelota, los aurinegros también fueron directos. Al minuto 18, Cristopher Varela salió con una acción bowling para conectar con Maurice Cova, que condujo y activo a Freddy Góndola, que pudo sacar un remate. Los atigrados tocaron de nuevo la puerta, al 34’, cuando Diego Osio se resbaló en un centro de José Luis Granados y permitió que Edgar Pérez Greco pudiera rematar, pero su disparo no fue complicado para Beycker Velásquez.

 

Luego de dos llamados de atención, la respuesta de Caracas vino por parte del mejor importado del campeonato, Samson Akinyoola. El africano se las arregló para enganchar y desenfundar un sablazo que ilusionó a la feligresía roja y detuvo la respiración de los aurinegros. Pero es que Táchira supo referenciar muy bien al ataque avileño para dejarle muy pocos espacios. En caso de peligro la orden era romper el vidrio y recurrir a la falta táctica. Casos como la infracción, al 40’, de Francisco Flores a Manuel Sulbarán. Este recurso se repitió al 82, con una entrada de Cova sobre Celis. Pero un juego friccionado, no de gratis Tolisano debatió bastante con el cuarto árbitro, Alexis Herrera.

 

En el cierre del primer tiempo Táchira dejó una puerta abierta, la cual aprovechó Akinyoola para habilitar a Fereira, en una de las pocas veces que se pudo proyectar, pero su remate no generó peligro. Más adelante una pérdida de costado de Granados culminó un remate en la frontal de Edson Castillo. El volante de primera línea se relamió con el gol, al 63’, con un centro de Celis que casi toca y se estrelló en el poste. Bonsu tuvo un remate desde muy lejos, al 57’, pero los avileños no pisaron tanto campo rival. Táchira clausuró la mayoría de las autopistas. Pero la pólvora de su tridente de ataque daba la sensación de que solo bastaba un pestañeó para mandarla a guardar.

 

 

Los de San Cristóbal elaboraron más sus ataques y se apoyaron en un Góndola inspirado, que tuvo una actuación válida para saltar a otra liga. Pero Beycker siempre estuvo atento. Tampoco estuvo fino Anthony Uribe en la definición tanto por arriba como por abajo, pero tuvo un encuentro de mucha movilidad para abrirles espacios a sus compañeros. La más clara del aurinegro se gestó en una acción bien trenzada, donde Cova abre al costado con Chacón, que recibe dentro del área y lanza un centro, Pérez Greco se anticipa y no remató cómodo, cuando a su espalda estaba mejor ubicado el extremo panameño.

 

La última oportunidad de despedirse con gol de un ídolo, no solo de Táchira sino del balompié criollo. En su salida se saludó de puñito con Sanvicente, otro gesto de deportividad como el instante que Leo Flores ayudó a levantarse a Granados en un choque. El partido estaba para cualquiera y empezó el desfile de cambios. Yeferson Velasco y Nelson Hernández por Flores y Pérez Greco, respectivamente. En las filas rojas Luis Casiani y Jorge Echeverria por Fereira y Sulbarán. Todas las sustituciones fueron posición por posición, porque luego ingresaron Edson Tortolero Jr, Lucas Gómez y Marlon Fernández por Góndola, Uribe, Chacón. En los capitalinos Rosmel Villanueva y Junior Moreno en lugar de Sandro Notaroberto y Flores. El ingresó del central barinés corrió a Carlos Rivero al lateral izquierdo.

 

Pero la acción que pudo romper el partido fue el nerviosismo de Bonsu, que en la primera etapa perdió un balón, regresó a defender con una falta ante Uribe y vio una amarilla. Pero al minuto 78, precedido de una discusión con Notaroberto por un saque de banda, culmina en un codazo a Cova y su segunda cartulina amarilla. El ambiente se caldeó tanto que a los pocos minutos Jesús Valenzuela expulsó al médico del Caracas. Táchira pudo evitar la prórroga tras un cabezazo de Gómez, al 82’, luego de un centro de Hernández y una mala salida Velásquez, pero se marchó desviada. La última palabra la tuvo Echeverría con un disparo al 90+2’, que pasó por al lado del ángulo.

 

 

En el primer tiempo extra el partido fue espeso, Táchira fue sumamente conservador y la primera la tuvo Caracas con un testarazo de Villanueva. Los aurinegros intentaron con un remate sin peligro y lejano de Tortolero. En este choque de trenes donde los andinos cerraron caminos y los avileños lograron que la posesión de rival no se tradujera en peligro, las imágenes del partido era la fricción, como el encontronazo entre Castillo y Granados, al 109’, que los dejó tendidos. Más una batalla, que un juego.

 

En los últimos 10 minutos Táchira quemó las naves, Camacho se quedó como tercer central y Granados se soltaba. Todo pudo terminar cuando al 113’ se equivocó Casiani y despejó a la posición de Fernández, incluso Sanvicente alzó los brazos en señal de molestia por ese error de fundamentos, el “Meñique” la puso en el segundo palo y Hernández no le pudo dar dirección al arco. La última esperanza roja estuvo con Akinyoola al 120+1’, más se encontró con un Jesús Quintero que jugó como un veterano y no un juvenil en defensa. Cabe destacar que el oriundo de Benín terminó fundido en una temporada que hará que se recuerde su nombre por muchos años.

 

Llegaron los penales, con una sonrisa de “Chita” ante sus pupilos, en un rol más paternal. En la vereda de enfrente era una arenga más espartana. Luego de 40 minutos con uno más y tras la seguidilla de derrotas en finales, no había margen de error. Así fue. Los cobros aurinegros fueron uno mejor que otro. Varela le detuvo un penal a Echeverría y lo colocó en la lista de los sospechosos habituales de la afición, de la cual había salido en 2019, justamente en una tanda de penales. “Kaki” estrelló su disparo al poste y un tachirense de pura cepa como “Meñique” bordó la novena. Con todas las calles cerradas al gol por ambos, la ruta de los penales desató la fiesta en San Cristóbal, que se pegará con los festejos de navidad y año nuevo.