Estadio «Gato» Hernández en El Vigía cada vez más deteriorado y en abandono

Luis «El Teacher» Cárdenas.- Los tiempos difíciles que vive el país por la pandemia del Covid-19 parece ser la excusa perfecta para desligar responsabilidades del verdadero cuidado que deben tener las instalaciones deportivas, como si el virus se fuese a mantener por mucho tiempo y es motivo de no pensar en el correcto manejo de la única infraestructura de renombre en El Vigía para la práctica del fútbol como lo es el estadio Ramón «El Gato» Hernández, que cada vez está más abandonado y deteriorado, sin que tenga dolientes.
Sin embargo, el fútbol profesional pudiera tener competencia antes de terminar el año y «El Gato» Hernández, que en la actualidad es administrado por la directiva del equipo de fútbol profesional que hace vida en la localidad, El Vigía FC, debido al comodato que tiene con el gobierno regional desde hace años, se encuentra en un estado deplorable, tanto dentro como fuera de él. Hace varias semanas atrás le hicieron mantenimiento al gramado y sus alrededores. Pero las lluvias y el tiempo de inactividad hicieron que la grama volviera a crecer.
La semana pasada volvieron a hacer un corte a medias, quedando la mitad alta porque ya se volvió a crecer y la otra parte más alta. Pero no es solo el gramado, son sus alrededores que nuevamente se está viendo afectado por el crecimiento de la maleza. A esto hay que sumarle la falta de retoques que desde hace años no se le da a sus tribunas y la falta de arreglos que necesita esa instalación para ser tomado en cuenta por las nuevas exigencias de la Conmebol para poder albergar partidos en el fútbol profesional tanto de primera como de segunda división, en cuanto a sus cabinas de prensa, cuarto para el doping y otras zonas importantes.
Pero más preocupante se encuentra la «selva» en la que se ha constituido el estacionamiento principal que cuenta el estadio. Totalmente descuidado y nada digno, por lo que es necesario hacer el llamado a los dirigentes a brindarle el respectivo mantenimiento, aunque en la actualidad la plantilla de jugadores no se entrenen y no haya ningún tipo de actividad en «su casa».

Cómo una mega remodelación fue pintada la rehabilitación que recibió una de las canchas más longevas de El Vigía, como lo es Las Acacias, el lugar donde se formó en el fútbol base el delantero Vinotinto Adalberto Peñaranda. Sin embargo, como ha sucedido y sigue pasando lastimosamente, la misma se quedó a medias y lo peor de todo fue que la reinauguraron con bombos y platillos, con la promesa de terminarle los «detallitos» que le faltaban y ya va casi para un año y nada que se acuerdan de ella. De hecho nadie la ha utilizado.
Con más de 30 años de vida futbolista con el gramado natural, el proyecto utilizado fue para pasarla a artificial. Desde un principio la obra sufrió unos cambios drásticos, entre ellos la decisión de recortarle espacio en vez de alargarla, o al menos dejarla con sus medidas anteriores, que de por sí eran inferiores a las exigidas para partidos de categorías mayores, al menos en el fútbol menor cumplía las exigencias.
Se desconoce que ha pasado con la culminación de esos trabajos y si en realidad la van a terminar o quedará así a la deriva, a que cuando regrese el fútbol su tiempo de vida sea menor por las necesidades que presenta para estar operativa como debe ser. Y es que al llover se presentan importantes lagunas sobre la mitad de la cancha y eso podría deteriorarla.

Cabe destacar que en Las Acacias entrenan (aunque con la pandemia estén detenidos los entrenamientos) más de 400 niños, jóvenes y adolescentes no solo de la Escuela José Luis González, de dónde salió Peñaranda, sino también de otras instituciones de El Vigía que también se veían beneficiada, como la Corazón de Jesús, quienes desde que le metieron mano a la instalación tuvieron que irse a ejercitarse en otros lugares en condiciones pocas agradables y que va en perjuicio del cuidado que debe tener un futbolista en formación. Y así seguimos soñando en acudir a un mundial cuando ni siquiera se puede velar porque los que son el futuro de nuestro fútbol entrenen de manera decente.
Dónde está la preocupación de la dirigencia del club, del gobierno regional, el local y un grupo de personalidades deportivas que recientemente se unieron en pro del deporte para precisamente velar por el buen uso y mantenimiento de todas las infraestructuras? Dónde está la autoridad del Instituto del Deporte Merideño (Imdafef) que tiene responsabilidad directa sobre las instalaciones que están ubicadas dentro del Complejo Deportivo Carlos Maya, la única en su dimensión en El Vigía? La responsabilidad que tiene la Alcaldía Alberto Adriani y el Instituto Municipal de Deporte (Imdaa) que hace vida activa en esa localidad para también hacerse sentir y no dejar deteriorar tanto esa como otras instalaciones.
A todos los habitantes de El Vigía les debe doler el estado en que se encuetran los lugares de esparcimiento deportivo, pues son muchos los ciudadanos en común que en algún momento ha sido beneficiado del Estadio para realizar actividad recreativa (caminata, ejercicios y trotes) y que como todo lo que sucede en el país hacen silencio y se convierten en cómplice del desmadre que vivimos por la falta de tacto de los gobernantes. Tenemos que despertar, porque antes de Covid-19 ya nos estaba matando la indiferencia a estos tipos de problemas, que como dice un cuento de un amigo, del ratón que tenía un problema y el resto de los animales no lo quería ayudar por no ser de ellos, al final terminó siendo problemas de todos menos del ratoncito. Aquí el problema es de todos y juntos como sociedad tenemos que levantarnos y hacernos sentir para ser escuchados y que los responsables despierten del letargo y se pongan manos a las obras.







