Golpes de pecho

“Luego del doblete contra el Zaragoza lo que más se repite es: ‘Alejandro ven a jugar con la Vinotinto’ y tú le dabas me gusta (en Instagram). Eres consciente de lo que te ponen”, consultó Ignacio Marcano en Carrusel Americano de la Cadena Ser. Alejandro Marques contestó: “Sí, soy consciente. Ahora hay un nuevo cuerpo técnico. Estoy abierto a escuchar y ver qué ofrecen. Más que abierto a esa posibilidad”. La frase “ver qué ofrecen” encendió la mecha en Twitterzuela, donde parece que cobran multas por mantener la paz. A la red social del pájaro azul hay que entrar con chaleco antibalas, porque hay más conflictos que en el siglo XIX en el país. Una constante guerra civil.
En una entrevista de un venezolano a otro venezolano, en un medio español. Donde hubo cierto grado de complacencia con el invitado, el moderador opinó: “se te pusieron los medios de comunicación y las personas en contra sin darte oportunidad de explicar los hechos” o “se intentó daña tu imagen”, sobre el roce entre Rafael Dudamel y Marqués en 2018. En lo personal, ni el DT ni el jugador son totalmente inocentes o culpables. Como muchas cosas en la vida, o casi todas, hubo responsabilidad de ambas partes. Capaz mayor en un cuerpo técnico, que tuvo lejos a Jan Carlos Hurtado y lo incorporó a los trabajos a dos meses del Sudamericano sub-20 de Chile –una incongruencia cuando el delantero fue mundialista en Corea del Sur 2017 y luego fue clave en suelo austral. Cabe destacar que la preparación para ese torneo fue de más de un año, el equipo pasó al hexagonal y quedó a ley de un triunfo, luego de sumar cuatro puntos en las primeras dos jornadas de la fase final y perder las tres restantes.
Pero más allá de las culpas, en gran parte de la afición quedó una mala imagen del delantero campeón de la UEFA Youth League (2018) con Barcelona y el Europeo sub-19 (2019) con España. Y aunque la gente no escuchó la entrevista completa, sino que declaró sentencia con la bendita frase “ver que ofrecen”. Cuando el jugador aclaró que no ha habido ningún tipo de contacto con el cuerpo técnico de José Néstor Pekerman. Capaz entre la ansiedad del anuncio de la lista y un viernes que la única noticia era la enésima promesa de recuperar al “Pachencho” Romero, la forma más interesante de pasar el tiempo para muchos fue cambiar sus teclados por fusiles y empezar la batalla.
Más adelante en la entrevista, el colega Marcano expresa otra opinión: “La gente no entiende que no es solo amor por una camiseta, que también, pero se necesita un proyecto deportivo. Quizás en ese momento no te lo ofrecían y por eso hoy dices que estás dispuesto a escuchar ¿Si Pekerman te ofrece un buen proyecto está dispuesto a escuchar?”. El ariete respondió: “Sí claro, totalmente. Si las dos partes ganamos, claro que sí”. Cuando se escucha la nota no hay polémicas ni grandes titulares. Pero cuando se descontextualiza puede arder Troya. Más de uno que se acostó refunfuñando improperios al delantero, ni debe saber que después de la entrevista Carlos Domingues explicó la eliminación de la norma del juvenil y la creación del Torneo Reserva. Sí, en España se habló de la Liga Futve. Pero vivimos en la verbena del insulto, que vimos cómo pasó factura en Sergio Córdova que se apartó de la selección mayor para darle prioridad a su salud mental.
Hoy fue Marqués, ayer Jeffrén Suárez. Pero nadie habla de Fernando Amorebieta, con sus idas y venidas, sus síes y luego noes. Pocos se recuerdan que aceptó luego de la Copa América de 2011 y luego de que Vicente Del Bosque convocó primero a Martín Montoya (con ficha del Barcelona B) o Alberto Botía antes que la Grulla, ante sendas lesiones de Carles Puyol y Gerard Piqué. Pero el gol del oriundo de Cauntara ante Argentina fue con el neutralizador de los Hombres de Negro. Borró todo pasado. En el fútbol se cataloga a los jugadores por las postales que deja y esa en Anzoátegui es insuperable. De ahí en adelante no se le cuestionó más su nacionalidad, sino que luego se le extrañaba en sus ausencias.
Suárez no tuvo esa oportunidad, no llegó en un buen momento de su carrera y coincidió con el ciclo de Noel Sanvicente donde la calamidad se hizo cotidiana luego del FIFAGate y un camerino roto. ¿En el día de mañana qué será de Marqués? ¿Un Jeffrén o un Amorebieta? Todo lo definirá si la pelota entra o no. A sus 21 años suma tres goles en 16 partidos (535 minutos) en la segunda división de España. Otros tres tantos en Copa del Rey. No son números que justifiquen una convocatoria de inmediato, pero la brecha que hay entre Salomón Rondón y Josef Martínez con el resto, deja la puerta abierta a cualquier otro ariete. Más con un Rondón que llegará a 33 años este 2022 y un Josef que hay que vigilar la evolución de su rodilla.
Pero Marqués no será el último caso. Pocos recuerdan que Peseiro contactó a Ernesto Torregrosa y la respuesta fue un todavía de un atacante cercano a los 30 años y que tiene muy cuesta arriba jugar con Italia. Por el contrario, este tipo de situaciones se repetirán constantemente con la gran migración de venezolanos. No se puede evaluar a un jugador con test de venezolanidad de: ¿cuántas arepas come al mes? ¿Se sabe el himno nacional? ¿Toca cuatro? ¿Dice que tenemos las mejores playas y las mujeres más hermosas? Y demás etiquetas que nos inventamos para simplificar algo tan complejo y cambiante como un gentilicio. ¿Cuándo pasó a ser más importante sus costumbres que lo que haga en la cancha?
Obviamente debe tener un sentido de identidad con el equipo y el resto de sus compañeros para que haya buena química. Pero “sentir la camisa” no es un argumento que quite balones o marque goles. Pero como en su momento Jovan Pulgarín tuiteó: “No hay nada que venda más que el populismo. Y en la Vinotinto, o con temas de la Vinotinto, ni hablar. Echar mano del nacionalismo. Ahí tienes el RT asegurado”. Y los RTs junto con los “Me gusta” son la gasolina de los tanques de la guerra en Twitter.
Otra reflexión bastante válida de Pulgarin, en una nota en El Estímulo, es la siguiente: “Una selección no representa a un país en el sentido estricto. No es un ejército que va a la batalla a defender un derecho o una frontera. Esa es una idea que la FIFA logró mercadear muy bien, usando las banderas y explotando la idea de representatividad. Pero al final, se trata de un equipo que pertenece a cada federación y cada federación no le responde al Estado sino a la organización que está en Zürich, Suiza”.
Como parte del conglomerado de medios uno es responsable de vender esa imagen publicitaria de Vinotinto = nación. Uno es consciente de que no es así, pero como al ver una película de ficción, uno hace un pacto de aceptar ciertas incongruencias para ser feliz y plantarles cara a las amarguras de la realidad, más en un país en crisis. El tema es cuando el periodismo o el fanático se exceden en su chovinismo y se expresan con un odio visceral por un jugador que en unos años los puede dejar roncos gritando sus goles.
Casos como Julio Álvarez, Fernando Amorebieta, Jeffrén Suárez o Alejandro Marqués se van a multiplicar en los próximos años. Lamentablemente no veo un futuro en el que en Twitter o la red social que sea su equivalente no sigan los golpes de pecho por ver que un jugador es lo suficientemente venezolano y comprometido para venir. Cuando hay otros más criollos que Tío Simón y que con sus acciones demuestran menos compromiso que la mayoría, pero por ser carismáticos y/o habilidosos se les idolatra. Pero no es un mal solo de acá, un periodista de Onda Cero le preguntó al central Aymeric Laporte (francés nacionalizado español), previo a la Eurocopa, si se sentía “plenamente español”.
El nacionalismo y sus vicios que tantas muertes y atrocidades han generado en la humanidad. Como escribió George Bernard Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Por mi parte, todo jugador que un cuerpo técnico considere que tiene algo que aportar, independientemente de su procedencia, y aporte bueno vibra al grupo, bienvenido sea. Allá cada quién con el resentimiento que cultiva en su cuerpo y los golpes de pecho que se dan para sentirse los centinelas vinotinto.







