Hay que golear al COVID-19

 

Aplaudo cuando los deportistas apoyan una causa y ejercen su rol como parte de la sociedad. En muchas ocasiones por sus privilegios suele vivir en una burbuja, que suele ser beneficioso para su carrera por el acoso de los medios y los fanáticos en su vida privada. Los sobrecargamos de presiones por un juego. Que no apliquen el “los republicanos también compran tenis”, que se le atribuye a Michael Jordan y que volvió a sonar con la salida de su documental “The Last Dance”, aunado a las protestas raciales en Estados Unidos. Capaz dentro del país no se vieron muchos equipos, independientemente de la disciplina, apoyando las causas raciales o LGTB. Vivimos en un país conservador, sin importar qué tan a la izquierda se quieran ubicar sus gobiernos. Pero los atletas utilizan sus redes sociales, que tienen tanto alcance como un medio de comunicación.

Luchar por la igualdad en estos días, más que generarle problemas es todo lo contrario, incluso puede acercar más marcas. El mundo está signado por buscar menos discriminación y un planeta ecológico. Valores que ahora se explotan en capitalismo. Si bien hay deportista que opinan en política y están en todo su derecho, Venezuela está muy polarizada. El dialogo es una ofensa y en medio de un entorno de bélico de: si no estás conmigo, estás contra mí. Respeto que guarden sus posturas. Que ocasiones pueden aumentar la brecha entre ambas partes, en vez de colaborar. Solo hace falta meterse unos minutos en Twitterzuela para ver como el odio campea entre los comentarios. Un simple tuit o un post en Instagram pueden desatar una cascada de insultos sobre cualquier tema. Si es de política explota el Monte Vesubio.

El lector se preguntará que tiene que ver lo que ha leído con el título de la columna “Hay que meterle un gol al COVID-19”. Y es que eso atletas que les aplaudo que luchen por los derechos humanos y que guarden sus opiniones políticas, tienen en sus manos salvar muchas vidas. Si bien no son médico, para curar personas; no tienen cargos en el Estado, para tomar decisiones; ni son medios de comunicación, para transmitir un mensaje. Difiero en lo último sobre mensaje, porque en la era de la desconfianza y la fake news, la credibilidad de los medios cada vez es menos. Mientras los deportistas son los nuevos superhéroes, a veces dándole atributos que no debería tener, pero que en este caso pueden ser útiles.

¿No sería muy potente ver en un vídeo a un: Salomón Rondón, Deyna Castellanos, Miguel Cabrera, David Cubillán, Rubén Limardo y Yulimar Rojas ¿mandando un mensaje de consciencia sobre la COVID-19? No son médicos, pero mucha gente les presta más atención a ellos. Al ser estrellas venezolanas en el exterior han vivido de primera mano los estragos que ha generado el nuevo coronavirus en Estados Unidos y Europa. Países con un sistema de salud extremadamente superior al de la mayoría de Latinoamérica, para no puntualizar en el caso criollo. Estoy cansado de ver a las personas subestimando los efectos del Covid-19 al decir que es una “gripecita”, utilizar los tapabocas como corbata o aferrarse de una forma extrema a la religión para decir que Dios no va a permitir que eso llegue a Venezuela. Pero, primero ya llegó el virus y segundo, Dios dice: “ayúdate, que yo te ayudaré”. Es hora de que todos rememos para el mismo lado.

Muchos ya volvieron a los entrenamientos y les dieron tregua a los contenidos en Netflix. Pero sería sensacional que todos esos ídolos vinotintos nos bombardeen de mensajes para que la población tome consciencia. Entiendo que por la situación económica de Venezuela y el comercio informal es una tarea herculina, porque te pone a elegir entre el hambre y el virus. Y cuando el estómago ruge, muchas cosas dejan de tener importancia. Por eso estos atletas, que son un ejemplo de superación y que muchos los tienen un pedestal, pueden influir en la actitud de estas personas. Soportar el tapabocas mientras se mantengan en la calle, lavársela las manos al llegar a la casa y mantener la bendita distancia social.

No pido milagros. Sé que en muchos sectores no hay agua. Que para muchos es difícil adquirir los implementos para hacerse un tapabocas casero. Que usan el transporte público, que por antonomasia son colas largas. Mucho menos me meto con su parte economía, sería de mala educación e irrespetuoso. No concuerdo con ese discurso de que como ganan millones, tienen que aportar parte de sus ganancias. Ellos ya pagan impuestos en sus países. Además, me atrevo a meter las manos en el fuego por muchos de estos deportistas que sé que están ayudando con donaciones, pero, obviamente, no lo hacen público. La idea en esos casos no es hacer publicidad, sino ayudar de forma sincera.

¿Cómo elaborar esos mensajes? Periodista no van a faltar que los ayuden para hacer un guion. Incluso ayudarán a todos esos venezolanos en el exterior, que tampoco toman los recaudos. Si bien muchos no tienen luz, Internet o un teléfono inteligente; algún familiar sí y le transmitirán el mensaje. La idea es que la información de consciencia sea más viral que el mismo COVID-19. Despejar todas las teorías conspirativas y no politizar más esta pandemia que tiene el mundo de cabeza.

Con sus actuaciones en el deporte tiene la capacidad de unir a todo el país, pero ahora tienen la posibilidad de salvar vidas. Es hora de golear el COVID-19 antes que el partido se ponga muy cuesta arriba. La vida no es una llave de ida y vuelta, sino una final. Es ahora o nunca. Tenemos que trabajar como equipo para ganar este partido. Aquí el mensajero puede ser tan importante como el mensaje. La presión tiene que ser alta y no dejar salir jugando a la ignorancia. Todos queremos verlos disputar un Mundial vestidos de vinotinto o colgarse una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, pero la idea es que la mayoría podemos llegar a ese momento. Hoy en día muchos ponen en riesgo el sueño de verlos en Tokio, Catar, Japón-Filipinas-Indonesia, Australia y Nueva Zelanda, Lituania, etc. Por favor, ayúdennos a que nos mantengamos en 30 millones –o lo más cercano a esa cifra– de venezolanos, que somos sus principales seguidores y admiradores.