«El Polaco» Matuszyczk repetirá como DT de Mineros de Guayana

 

 

Rodrigo Malagón Forero.- “El Polaco”, así lo conocimos en el mundo del fútbol guayanés de alto impacto. Hablo de Minervén de El Callao, porque aunque le duela a los mineristas, las campañas del llamado entonces “Ballet Azul” pusieron en el tapete internacional, al fútbol guayanés. Y precisamente uno de los que permitieron “visibilizar”  esa instancia, fue un artillero de goles importantes –marcó 15 con los azules- que lo llevaron a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América, en el estadio George Campbell de Guayaquil, la calurosa ciudad de Ecuador.

 

Años después, luego de su pasantía por varios elencos del fútbol nacional, irrumpió en Tucanes, luego en Trujillanos y se hizo sentir, aunque no le llegaba la oportunidad de dirigir a un cuadro llamado “grande”. Fue Mineros de Guayana, el que apostó a este técnico de “decisiones ajustadas e implacables”, jugando “la suya siempre, así se equivoque…” como referencian sus propios dirigidos en tertulias informales.

 

Así fue siempre Horacio Matuszyzk y bajo esa premisa, cruzó la línea de dirigir “al otro equipo de la ciudad”, como lo referenciaban los propios aficionados azules, cuando de referirse a Mineros se trataba. Y tuvo que soportar las iniciales “posiciones encontradas” en aficionados radicales, que no entendían como “se había contratado como técnico a un ex jugador de Minervén”, cuando existían en el mercado algunos “mineristas” que bien podrían sacar la cara “negriazules” desde la cancha del CTE Cachamay.

 

 

Apostó la directiva –bueno, aún no es claro quien lo trajo definitivamente, quien le dio el pasaje para que se viniera y con quien negoció finalmente su vinculación, pero para quien haya sido, la negociación no fue errada, fue además un gran acierto, porque incluso enseñó desde el banquillo técnico minerista, cómo se maneja un grupo, donde “los egos altruistas” estaban a la orden del día.

 

De hecho, decían que se trataba de “muchos caciques”  y “poco indios” en el interno del grupo –no compacto- de jugadores, y hasta con eso pudo contar. Pero listo. Llegó, comenzó su trabajo, con gran pié. Su presentación inicial permitió aplastar toda resistencia del Lala FC que debutaba en primera división, subido apenas desde la 2da categoría, endosándole una manita completa en un –casi vacío CTE Cachamay-.

 

Con ese inicio, luego fue surcando las aguas de la Liga Futve, para terminar llegando a la instancia final, al último partido que los enfrentó a Estudiantes de Mérida, en los que terminó “ahogándose en la orilla” luego de haber nadado el mar completo.

 

Pero así es el fútbol: un deporte sin merecimientos, sino del que la meta, y Estudiantes de Mérida, pese a tampoco ser un equipo superior en la cancha –porque no lo fue- fue menor malo –sí,  menos mal- que Mineros de Guayana a la hora de patear los penales, y terminó ganado increíblemente 2-0, tras ocho penales que se lanzaron, es decir, con seis yerros. Un porcentaje pésimo para estas instancias, pero así obra el fútbol, y los merideños, luego de 18 años, lograron celebrar un título de campeón, logrando de paso su clasificación a la Copa Libertadores de América, mientras que Mineros de Guayana se quedó con el consuelo de ya formar parte de la parrilla de salida de la Copa Sudamericana 2020.

 

Su ratificación, es parte del “gracias lógico” de la directiva negriazul, la que debe hacerse oficial en breve, por cuanto además se conoció que la pretemporada del primer equipo profesional del fútbol guayanés, arrancará el próximo 15 de julio, contando que no estará el colombiano Wilson Cuero, mientras que pareciera quedarse el ghanés Adjin Liviston y el panameño Miguel Camargo, éste último si termina de arreglar un tema financiero entre su representado y el club con sede en el CTE Cachamay.