Jair Díaz: “Buscamos ser más verticales y no jugar tanto en horizontal”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Uno de los proyectos que más atrajo miradas en 2020 fue el de Atlético Venezuela por la cantidad de jugadores de experiencia y jerarquía que contrató en el mercado. Los resultados no acompañaron al cuadro capitalino en el Torneo Normalización de la Liga Futve y realizó un cambio en el banquillo: salió Henry Meléndez y llegó Jair Díaz.
El estratega llegó procedente del cuerpo técnico de la Vinotinto Sub-20 y en cuatro partidos suma seis unidades. Su último partido lo saldó con un triunfo 3-1 ante Mineros de Guayana. El DT conversó con Balonazos sobre su primera experiencia como entrenador principal, el regreso a lo que fue su primera casa en el fútbol profesional, los retos de dirigir en una burbuja, entre otros temas.
¿Cómo es ese cambio de chip de un día analizar a los jugadores de la selección (sub-20) y el otro tomar un equipo en plena burbuja? ¿Cómo ha sido la adaptación? Como personas que viven de esto y que les apasiona el fútbol venezolano, por lo general siempre vemos los partidos y hacemos seguimiento día a día de los jugadores del proceso sub-20. Pero obligatoriamente veíamos los partidos, los resultados, los funcionamientos de los equipos y donde los juveniles se adaptaban de acuerdo con el funcionamiento de cada equipo. La adaptación, por un lado, sí es difícil porque sales de un entorno de selección a uno de un equipo profesional, dos escenarios opuestos, pero la experiencia de casi cinco años en selección ayuda bastante en ese tema de las largas concentraciones, de apurar los procesos de ajuste, porque los tiempos son muy cortos, uno empieza a priorizar muchas cosas y eso nos dio la capacidad a mí y al cuerpo técnico que me acompaña de poder establecer objetivos cortos y progresivamente ir ajustando los más rápido posible, como generalmente pasa en la selección. (…) No estamos ajenos a trabajar de esta manera, porque en la selección constantemente se trabaja así.
Comentaba en las entrevistas de su llegada que la frase que más repitió fue “volver a competir”, pero ¿Cómo hacer que no pese en lo psicológico la racha negativa y la presión de llevar la etiqueta de favoritos, que le pusimos desde los medios al equipo? Lo primero que les dije cuando llegamos era que tenían que quitarse esa mochila de la espalda, porque se estaba generando un proceso nuevo. Indiferentemente de los resultados negativos que se habían tenido previo a mi llegada, porque si no íbamos a acarrear eso durante todo el torneo. El mensaje es lo más importante, luego viene que ese mensaje vaya reafirmado con el trabajo en la cancha y después le sigue el convencimiento. Ahí está el secreto.
El mejor motivador de un equipo es el director técnico, que es el que primero tiene que hacer ese clic con los jugadores. Fue muy importante arrancar con una victoria. Siempre las correcciones y los ajustes a través de los resultados positivos son favorables en todos los ámbitos. Luego poco a poco ir haciendo los ajustes que uno considere necesarios durante los pocos días que uno puede trabajar previo a cada partido. Cuando se va consolidando la idea, con el funcionamiento y el mensaje, y esas tres cosas se engranan la parte motivacional hace match con el discurso y también match con lo que se está proponiendo en el día a día en los entrenamientos para transferirlo al partido. Ahí estaba el secreto, no fue fácil y aún no es fácil. Hay que seguir trabajando, pero siempre que el resultado sea positivo eso va a ayudar un poco más a reafirmar todo lo comentado.

Es su primera experiencia como entrenador principal. ¿Cómo vive la experiencia? ¿Cuánto cambia su labor con este nuevo rol? Primero, siempre agradecido con Atlético Venezuela porque fue mi primer equipo en donde incursioné profesionalmente hace 10 años. Comencé con el profesor José Hernández como uno de sus asistentes técnicos, en el cuerpo técnico con varios compañeros que hoy en día trabajan en primera división. Por supuesto, el rol del entrenador principal cambia muchísimos en relación con lo que es un segundo entrenador, pero gracias a Dios he tenido la posibilidad de compartir con muchos entrenadores, compañeros y amigos de la vida. He trabajado con (Enrique) “Kike” García, con Jonathan Rosas y siempre mantuve una buena relación, profesional y de amistad, con Francesco Stifano, con el que siempre hablamos. El mismo José Hernández. Todo ese bagaje que uno ha podido adquirir de esas experiencias previas fue muy importante.
Hice lo que hacemos en la selección normalmente cuando se asume un reto, que es comunicarnos con entrenadores que tienen muchos años de experiencia y compartir sus vivencias de cómo manejaron sus primeros días. No es lo mismo el entrenador que arma su equipo, que al que le toca llegar a mitad de un torneo. Es una figura bastante complicada, pero la preparación me ayudó bastante (…) Hay que ser congruentes en lo que uno piensa y ejecuta. Nunca perder la esencia que uno tiene. Es un rol en el que más que entrenador, terminas siendo un gerente al ayudar a personas, porque aparte de futbolistas son seres humanos, con emociones y sentimientos. Toca gestionar al jugador como al humano.
Lo decía Pep Guardiola luego de un partido Champions League y lo comentaba “Kike” García para Balonazos, que en torneos tan cortos son más gerentes que entrenadores. Más que entrenar, vigilan las cargas físicas para evitar lesiones y que el equipo llegue en óptimas condiciones. ¿Qué tanto ha podido imprimir de su idea, en medio de las limitaciones del tiempo? Con el grupo de personas que me acompañan ya teníamos una estructura bien diseñada de cómo trabajamos, por todo el tiempo que tenemos juntos. No solo la selección, sino previamente en el Atlético Venezuela. La coordinación entre la terminología, las directrices, lo que buscamos y a lo que queremos llegar se da de manera natural. Eso permite que el mensaje permee de manera mucho más fácil en el jugador. Luego mediante el trabajo, que lo que da fuerza, saber aprovechar el tiempo. Creo en las famosas tres “E”: eficiencia, efectividad y eficacia. Sacarle el máximo provecho a cada sesión y saber jerarquizar.
Llegaron muchos jugadores nuevos en el pasado mercado de fichajes y la idea del club era juntarlos con los jóvenes de la cantera. Ese proceso se pudo ver trastocado en la pandemia. ¿Cómo ve ese proceso de amalgamar todas esas piezas? ¿En qué etapa está? Es difícil darte mi opinión, porque asumí con un equipo estructurado, planificado y con roles establecidos. Lo que buscamos es darle frescura a cada parte, porque como es un torneo corto la acumulación de partidos y minutos va mermando el rendimiento del jugador. A través de las diferentes rotaciones debemos renovar y dar esa frescura para que el jugador pueda llegar a cada partido de mejor manera.
Hay una buena mezcla entre jugadores de experiencia y con buena trayectoria, junto a jugadores jóvenes y jugadores intermedios, entre juventud y experiencia, que están terminándose de desarrollar. La idea es buscar la potencialidad de cada uno y que todo funcione alrededor del equipo. El jugador más importante de Atlético Venezuela es el equipo. El equipo es lo que nos va a permitir seguir cambiando, poco a poco, los resultados. Ese es el enfoque que se le ha dado al grupo. Todas las individualidades que puedan aportar al equipo, bienvenido sea, para competir en estos siete partidos que nos quedan.
Se ha visto al equipo alternar entre línea de cuatro y de cinco en el fondo. Son un elenco con mucho gol, pero que el cero en el arco se les ha hecho esquivo. ¿Con esas variantes busca más solidez en el fondo? Una de las cosas que evaluamos al llegar acá fueron la cantidad de goles recibidos en tan pocos partidos. Buscamos esa solidez y estamos tratando día a día de ir ajustando, donde el equipo se sienta con mayor seguridad y confianza. También aprovechamos las cualidades que presentan los jugadores que tenemos y ajustándonos un poco al ritmo del campeonato. Los equipos de hoy en día son muy dinámicos, con mucho vértigo y muy verticales hacia al frente.
Tenemos que ir adaptándonos día a día a lo que nos puede presentar cada rival, tratando que no nos condicionen tanto y nosotros sí condicionarlos a ellos. Hemos trabajado por los momentos diferentes esquemas en la búsqueda de ser más fuerte desde atrás hacia adelante y bastante agresivos para atacar. Gracias a Dios hemos tenido esa efectividad de hacer goles y hemos tratado de sacar esos ceros, que nos han costado pero se ha visto una mejoría con el pasar de los encuentros. En los cuatro partidos ha habido un progreso significativo y poco a poco se va a ir acentuando en las fechas que quedan.

Como entrenador, ¿Qué significa tener una herramienta como Edder Farías? Tenemos jugadores de alta trayectoria y mucha jerarquía en el grupo, como él. Pero hablar de Edder es hablar de gol. De la tranquilidad de que siempre en algún momento te va a dar ese gol oportuno, que te va a permitir estar cerca en el resultado o ponerte delante. Es referente del equipo, el capitán y es el líder en que muchos chamos se proyectan a largo y mediano plazo. Una garantía de gol importantísima y esa tranquilidad de que con el funcionamiento lo podamos potenciar para que pueda tener más libertad de hacer eso que tanto le gusta que es marcar.
Capaz no se habla tanto de él como se debería, pero Adjin Livingstone debe ser uno de los mejores importados del torneo, por su despliegue y capacidad física. ¿Cuánto lo ayudan las características del ghanés para tener libertad de experimentar y probar nuevas ideas en su pizarra? Para mejor el tema de los goles en contra y la facilidad que le llegaban al equipo, uno de los aspectos importantes era la recuperación del balón. Creo que Livingstone, junto a los otros compañeros que hacen vida en esa posición, han sido claves en este resurgir y del buen momento que estamos viviendo tras la victoria ante Mineros de Guayana (3-1). Es una pieza importante en esa fase del juego que nos da dinámica, ritmo y velocidad al momento de presionar y ocupar espacios en diferentes momentos del juego. Al final su condición física prela bastante, porque es uno de sus recursos más importante y que se manifiesta día a día.
¿Cuál es el estado físico de Jesús Gómez? ¿Cuántos minutos puede usarlo en el campo? ¿Cómo hacer que el tiempo que esté en el campo sea de calidad? Tuvimos su lesión en el primer partido que dirigí. Él (Gómez) sale al minuto 15-16 por una rotura fibrilar en el posterior, luego hizo el proceso de recuperación para el partido contra Estudiantes de Mérida y se resintió un poquito. Hemos conversado mucho con él, lo hemos administrado bien para que se recupere y hoy en día contamos con él al 100 por ciento. Trabaja con el grupo desde hace varios días y está a la disposición. Es un jugador importante para nosotros, que siempre vamos a tener en cuenta en cualquier momento del juego. Pero él está preparado para estar en el 11 titular como para desgastarse en los últimos minutos que se le pueda dar de un partido. Su profesionalismo está a flor de piel y lo hace saber diariamente.
Con respecto a lo jugado y lo que se le avecina. ¿Cuál es el aspecto principal que le gustaría potenciar y qué le gustaría corregir en lo inmediato? El aspecto que estamos mejorando ahorita es ser más vertical y evitar jugar tan horizontal. Ir más al frente, ser más rápidos por bandas, aprovechar los espacios que te puede ceder el rival y atacar con velocidad. Poco a poco ir minimizando los errores, las malas entregas o pérdidas. En el último partido (Mineros) la bajamos bastante, pero en los anteriores era un punto a seguir trabajando y que lo haremos en lo que resta de torneo.







