El juvenil Jesús Briceño no le tuvo miedo a Palestino ni a los nervios

 

Daniel García Vargas @DanielGarciaGol / Especial desde Santiago.- El entorno de una competencia internacional, por lo general, suele ser hostil para los jugadores más jóvenes, no obstante hay sus excepciones y el portero Jesús Briceño fue una con el Atlético Venezuela en el marco de la Conmebol Sudamericana 2017.

 

Con tan solo 18 años, al guardameta le llegó la noticia de que sería titular contadas las horas para el arranque del compromiso, algo que reconoció que lo puso nervioso, pero a lo que supo imponerse para ser determinante en el triunfo capitalino (1-0) sobre Palestino en el imponente estadio Nacional de Chile.

 

«Yo no sabía nada, pero desde que pisamos suelo chileno en mi mente pensaba que quería jugar y que si Dios y el profesor me daban la oportunidad, iba a hacer lo mejor posible. La noticia me tomó por sorpresa, al llegar el profesor Ignacio González dio la alineación y me tocó el hombro y me dijo que tenía que hacer todo lo posible para dejar el apellido de mi familia en alto y el nombre del club», rememoró el golero, presa de la alegría minutos después de los tres pitazos finales del encuentro internacional. «Cuando el técnico me dijo que yo iba de titular, enseguida llegaron los nervios, pero poco a poco en el calentamiento se fueron», prosiguió.

 

 

Con sus atajadas, sus salidas correctas y su nula improvisación, Briceño logró neutralizar los tímidos ataques del cuadro local, siendo el más concreto un disparo a quemarropa al minuto 79 que supo dispersar el criollo mediante unos privilegiados reflejos que dejaron en el dique seco al atacante Jonathan Cisternas.

 

«En esa jugada no me esperaba un centro y de hecho levanté mis manos pensando que la pelota había salido, pero veo que no es así y corro a achicarle el espacio al delantero, que trastabilla un poco, y no definió de la mejor manera», explicó en relación con la parada que podría determinar el futuro de la serie.

 

Para el cancerbero el apoyo del preparador de porteros, Jhonny Barreto, fue importante, y una de las principales recomendaciones que recibió fue la de mostrarse seguro en la primera pelota del partido: la más importante para la confianza de un guardavallas. Y así lo hizo, al detenerle un remate con dirección al arco al volante Leonardo Valencia.

 

En cuestión de días la suerte parece haberle cambiado por completo a Jesús Briceño, quien apenas tenía un partido en primera división y ya hoy cuenta además con un cero en la Conmebol Sudamericana.

 

«Hace dos semanas estaba un poco triste porque no era constante en las convocatorias del primer equipo. Lamentablemente Wilmer Jiménez se lesionó, pero el profesor confió en mi trabajo y eso me dio mucho ánimo», reconoció.