Jorge Ignacio González: “Quieren que sea un gerente deportivo diferente a los demás”

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La vida le cambió de la noche a la mañana a Jorge Ignacio González con una llamada. Al otro lado del teléfono un desconocido para él, ahora su jefe y aliado, le ofreció cambiar los campos de juego por los despachos. Con la misma seguridad que el uruguayo iba al corte en defensa o atacaba un córner en el área rival, asumió el reto de ser gerente deportivo del Monagas SC. Los primeros días le llovieron centros de todos lados y sufrió los embates de una transición inesperada. Con el pasar de las semanas, ya toma el balón y sale jugando. Con un poco más de sosiego y la frontalidad que lo caracteriza, atendió a Balonazos para charlar de este nuevo rol en el fútbol venezolano.

 

Lo usual es que un exjugador quiera seguir ligado al fútbol como entrenador, pero cada vez es más frecuente verlos en los despachos. ¿En qué momento empezó a pensar en ser gerente? ¿Qué lo motivó? Fue algo muy loco, porque había terminado el torneo (Normalización) y por la edad ya había pensado en dejar el fútbol profesional. Pero nunca me imaginé estar en el lugar que estoy. Si te soy sincero no era algo que estaba planificado en la vida, ni como técnico ni como gerente. Hasta que llegó la llamada de Nicolás (Fernández de Caleya, presidente del Monagas SC), a quien no conocía de antes. Entiendo que esto viene de Dios, que le puso el sentir a él que yo tenía que ser el indicado para ser gerente deportivo. Acá estoy aprendiendo, porque hay cosas que desconozco, pero muy motivado de estar en el mundo del fútbol desde otra perspectiva. En este momento (lunes 29 de marzo, por la mañana) estoy sentado en el palco, desde la oficina, viendo a los muchachos entrenar y lo disfruto.

 

Jugó en el Deportivo La Guaira y en Zamora, pero es la primera vez que se relaciona tanto con Nicolás Fernández de Caleya y con Jhonny Ferreira. ¿Cómo ha sido la relación con ambos? Ha sido una relación excelente. Empezó en enero con la llamada de Nicolás para proponerme el cargo. No me tomó tiempo aceptar, fueron cuatro días nada más pensándolo. Si bien había una oferta para seguir jugando, sentía que mi carrera como futbolista le podía quedar un año más y este era un nuevo comienzo. Los dos en todo momento tratan de enseñarme y guiarme de la mejor manera. Son muy sinceros y directos a la hora de darme consejos.

 

¿Qué tanto le ha ayudado su pasado en la Liga Futve, donde supo ser campeón (de Copa Venezuela con Deportivo La Guaira y de la estrella con Zamora), para esta nueva labor en Monagas?  Eso parte de la decisión de Nicolás por mi persona. A mí me ofrecen como central no como gerente deportivo, cuando Nicolás estaba armando el equipo con Jhonny. Pero con las ocurrencias de Nicolás, de la nada le dijo a Damián, que es mi pastor, que no me quería como jugador, sino como gerente deportivo. A los dos nos sorprendió. Jhonny dijo que sí desde el momento uno y luego Nicolás habló conmigo. Fui claro con ellos desde el inicio y les dije que nunca me preparé para ser gerente deportivo, pero que había cosas que conocía por mi trayectoria como jugador.

Al principio me costó adaptarme porque fue un cambio, ya que estaba acostumbrado a: entrenar dos horas por día, que me dijeran a que hotel que iba, cuando iba concentrar, a qué hora estaba la comida y a qué hora jugaba. Ahora todo es diferente, ahora soy yo el que trata de estar en todos los detalles, con el apoyo de Nicolás, Jhonny y la familia del club.

 

Habló de cómo era su rutina como jugador, de ir a entrenar, concentrar y jugar. Pero ¿cómo es ahora un día promedio de Jorge Ignacio González? Al principio cuando vine a Maturín me estaba volviendo loco, porque quería aprender todo muy rápido y fue un error. Nicolás quiere que sea un gerente deportivo diferente a los demás, que esté involucrado en el equipo y que los jugadores me vean como un compañero más. No como ese gerente deportivo de camisa y pantalones de vestir. Que ellos estén charlando y me sume a la conversación. Que si hay algo para mejorar lo hablemos sin temor a la figura del gerente.

Al principio venía a las 7 de la mañana a la oficina y a las 10 de la noche llegaba a mi casa. Perdí como cinco kilos en una semana. Era toda una locura hasta que me acomode. Ahora vengo por la mañana, disfruto del vestuario, estoy pendiente de cómo está el jugador, veo el entrenamiento y le doy mi opinión a Jhonny desde afuera, para ayudar en esa parte deportiva.

 

 

Con su experiencia como exjugador, ¿qué tanto valor le da que el gerente conozca el sentir del jugador? Creo que los equipos deportivos que tienen un ex jugador de fútbol de gerente les da un plus. No es lo mismo una persona que estudia, obvio tengo que capacitarme para conocer cosas que desconozco, pero es fundamental contar con una persona que haya estado dentro de una cancha de fútbol. ¿Por qué? Porque conoce al jugador de fútbol, sus mañas. Saber cuándo el jugador rompe los huevos porque es mañoso o cuando de verdad necesita. Para eso estoy yo, para hablarles claro al jugador y a Nicolás. Me dan esa libertad de decir las cosas como soy yo, de frente.

¿Qué tanta confianza le ha dado Nicolás Fernández? Hasta tal punto de decir sí o no por jugadores, una responsabilidad muy grande. Si bien la última decisión la toma Jhonny porque es el técnico y el capitán del barco, como decimos. Pero es una responsabilidad linda, porque Dios mediante, cuando termine el torneo y logremos los objetivos voy a sentir una satisfacción enorme.

 

El equipo viene de un Torneo Normalización negativo y se ha movido bastante en el mercado de fichajes con más de 10 altas. ¿Cuáles son solo planes de Monagas con esta reestructuración? Es una reestructuración general en el club, no solo en lo deportivo. No solo de los 30 jugadores, sino de todas las partes, partiendo desde el que barre el camerino. Se lo dije a Nicolás desde el principio, que la idea es que el Monagas de aquí en adelante sea un equipo modelo. Que todos los años esté peleando el torneo y que los jugadores quieran venir acá, no solo por ser ganador, sino porque sea un club y no solo un equipo de fútbol.

 

En Uruguay y Argentina, donde ha jugado se maneja más la figura del club, porque en Venezuela las instituciones son más equipos de fútbol, que otra cosa. ¿Qué deben hacer en el corto y mediano plazo para que Monagas sea más un club? Lo primero es no engañar al jugador. Lo que se le ofrece, dárselo. Para eso es mi llegada. Yo le hablo claro a Nicolás y para mi tenemos un equipazo. Por el tema de la pandemia no podemos trabajar inferiores y solo entrenamos en primera división. Para ser un club modelo tiene que haber una base. Todo empieza en inferiores y culmina con los resultados de primera.  Eso te lleva a tener una casa club y que los profesionales tengan lo mejor para poder trabajar.

 

Resaltó la gran confianza que le tiene Nicolás Fernández. En el caso de la relación con el DT, ¿qué tanto espacio tiene su opinión para Jhonny Ferreira, que es “capitán del barco”, como lo definió? ¿Cuántas veces conversan al día? ¿Con lo que le gusta hablar a Jhonny? Todo el día estamos hablando. No vemos todo el día, luego me llama por teléfono, a las 10 de la noche, y estamos dos horas hablando. Son charlas donde uno aprende mucho y lo lindo es que siempre hablamos de fútbol. Buscamos la forma de mejorar. Él te da esa libertad, te pide consejos y opiniones, pero obviamente, la decisión final la toma él porque es el capitán del barco. Pero trato de brindarle mi punto de vista.

 

Hace una semana hicieron con el plantel una actividad de psicología comunicacional. En la nota de prensa de su presentación habló de “formarlos (a los jugadores) como personas integrales”. ¿También es parte de su labor este tipo trabajos para buscar un jugador más integral? Eso es un problema que he vivido mucho en Bolivia y en Venezuela, porque tienen la misma forma de pensar. El jugador de fútbol se confunde muy rápido. El chamo tiene que entender que es chamo y el que es grande que es grande. El grande tiene que entender cómo manejar el grupo y por suerte tenemos jugadores de experiencia en la plantilla. Pero siempre es importante refrescarle la memoria al jugador de fútbol, que cree que se las sabe todas. A los compañeros se les habla de una forma y otros de otra forma. Todas las herramientas que podamos darles a ellos para hacérselo más fácil, se las damos (…) El fútbol no es solo 11 versus 11, sino que se gana con detalles. Una buena comunicación dentro de un campo de juego es fundamental.

 

¿Fuera de la estructura de Monagas a quiénes les pidió consejos para afrontar este reto como gerente deportivo? Tengo una gran relación con Víctor (García), el gerente de Academia Puerto Cabello, que estuvo en Zamora cuando jugaba allá. Cuando me proponen el cargo se lo comenté y le  dije que me metía en un lugar que desconocía. Él me respondió: “Ignacio, tranquilo, que tienes todo para ser capaz de lograrlo”. Me dio consejos y me sigue aconsejando. Hasta ahora en la mañana estábamos hablando de algunas dudas que tenía. También les pedí consejos a técnicos y todos concordaron que me veían capaz de hacerlo. Ellos me terminaron de convencer, porque tenía mis dudas. Estoy convencido de que no me las sé todas, pero quiero aprender todos los días y reconocer cuando me equivoque, para que las cosas fluyan y salgan bien.

 

El torneo venezolano cada vez cuenta con más juveniles en sus plantillas, contados jugadores de experiencia, cualquiera le puede ganar a cualquiera y los detalles marcan muchas diferencias. ¿Cuáles son las claves para Monagas en la Liga Futve 2021? En la pretemporada nos enfrentamos con Táchira, La Guaira, UCV y Metropolitanos. En el caso Táchira y La Guaira tiene muchos nombres y experiencias. Pero estoy convencido del equipo que tenemos, que buenísimo porque tenemos juventud y experiencia. Tenemos que tratar que los experimentados asuman la responsabilidad y que los chamos tengan la responsabilidad de estar en una primera división, pero el peso es para los más grandes. Tratar de hacerles todo eso fácil, estar encima del jugador, pasarle la mano cuando haya que pasársela, y cuando se equivoque hacérselo ver sin importar la edad.

Hacerle ver a los juveniles que son sus primeros pasos y que no deben conformarse, que es un problema que tenía con mis compañeros cuando era jugador. El futbolista se conforma muy rápido, creen que porque entrenan en un equipo de primera o juegan un partido ya son profesionales. Tratamos desde mi lado hablar con los más grandes y aconsejar a los más chicos.