José Gregorio Manzanilla: “Muchos nos creen poca cosa, pero podemos dar la sorpresa”

 

Luis Vilchez @lvilchez8.- ¿Qué pasa en Boconoíto, Portuguesa, cuando juega Hermanos Colmenarez? “Queda en silencio, solo se ve el partido. Todos celebrando o llorando, como si estuvieran ahí”, explicó José Gregorio Manzanilla (16/6/1994), central del equipo de Barinas y oriundo de Boconoíto (donde el cuadro azul tiene su casa club). El zaguero es uno de los “fundadores” del cuadro llanero, ya que está en el club desde su creación en 2016 y con ellos ha escalado de la tercera división a la Liga FutVe. “Muchos nos dijeron que no íbamos a poder, que solo servíamos para arrancar yuca, pero los sueños son de uno y aquí estamos”, expresó el defensor que a sus 26 años cumple una meta de infancia: jugar en la primera división.

 

“Tercera es muy diferente. Se corre demasiado,  no había casi parte táctica, pero sí mucho de lo físico. Para ganarnos tenían que correr más que nosotros”, dijo el ex jugador de Boconoíto FC, que en la categoría de bronce fue uno de los máximos goleadores con tres dianas. En aquellos momentos con un 4-4-2 como sistema y hoy en día con la variante del 4-2-3-1. “Con llegada de varios compañeros se juega más a la pelota”, indicó Manzanilla sobre esa transición de poner la lupa más en lo táctico que en lo físico en esa transición de divisiones del balompié criollo.

 

¿Y las diferencias de la Liga FutVe con la AC2? “Se corre más, pero hay más orden que tercera. El torneo de segunda división es uno de los más difíciles, porque en primera división son pocos los que te aprietan hasta el minuto 92 y están encima del arco contrario,  mientras que en la categoría de plata sí”, analizó Manzanilla. Se puede definir como un intermedio entre lo físico y lo técnico. Eso dentro de la cancha, pero en lo extra futbolístico el camino ha estado lleno de sacrificios, para un central que por momentos tuvo que trabajar en el campo, en labores como limpiar maíz, cuando estaba en tercera división. El premio lo ve hoy al jugar en la élite, pero en el trayecto no estuvo solo. Desde la categoría de bronce también los acompaña su actual DT, Luis Pacheco.

 

“El profesor (Pacheco) también se merece todo esto, porque ha batallado con nosotros. Este es un equipo que nos apodan los ‘Guerreros del Poblado’. Antes de ascender no teníamos transporte, nos tocaba caminar o pedir colas , y Pachecho siempre estuvo con nosotros», dijo sobre el entrenador colombiano. Tantos retos y desafíos le dan una perspectiva distinta de las bondades de estar en un equipo de primera división. “En tercera no concentrábamos. Ahora es todo distinto, nos quedamos en hoteles de alta gama y viajamos días diferentes al del partido. Ahora me cuido más en la alimentación y en los descansos, el cuerpo lo pide”, confesó.

 

Si bien en segunda división no inició como titular, se ganó un puesto gracias a buenas actuaciones con arco en ceros y uno que otro gol. Pero el club se quedó dos veces a las puertas del ascenso, pero la tercera fue la vencida en la burbuja de Mérida, donde estuvieron más de 40 días concentrados. La clave fue la cohesión del grupo, que tenía como dicho: “unidos como la pasta”, como el eslogan publicitario de Alimentos Mary. “Estábamos comprometidos como hermanos, cada uno peleaba por el compañero”, aseveró el zaguero.

 

 

Una de las claves fue tener fe de que el torneo se iba reiniciar, cuando las dudas abrazaban al país en el primer confinamiento por la llegada de la pandemia de la Covid-19. “Muchas personas creyeron que el campeonato no iba a comenzar, pero nosotros luchamos por mantenernos en forma”, señaló el central. El momento del ascenso fue una mezcla entre llanto y júbilo. “Llegar a primera con un equipo que uno está desde el inicio fue una gran emoción, casi me desmayaba de la alegría. Mi familia subió a Mérida y fue muy lindo vivir ese momento tan divino con ellos en las gradas”, recordó el central.

 

El debut del cuadro de Barinas fue en Pueblo Nuevo, más que nervios o presión, sintió “mucha alegría” en su estreno en la Liga Futve y ante un histórico como Deportivo Táchira. De esta forma pudo enfrentar a jugadores como Edgar Pérez Greco o en el siguiente partido a Álvaro “Palito» Pereira, incluso recibir consejos de ellos. Un sueño cumplido. “Siempre los vi en televisión, quería estar cerca de ellos y ver que se sentía marcarlos. Uno los ve de otra manera, pero son chamos muy humildes. Estos retos te llenan y te hacen saber que uno también puede”, afirmó el zaguero.

 

Este ascenso de categorías también lo ha hecho añadir conceptos a su juego. “Cuando llegó Dollbyz Rodríguez me aconsejaba que trabajara los perfiles. Él sabe que mi fuerte es el juego aéreo y me alentaba a que le sacara provecho, me decía: Vas a ser grande. También trabajamos las marcas personales. Cada uno muere con su marca, que no te pase el rival que ese es el que te va a quitar la comida”, comentó Manzanilla. También ha adquirido más experiencia con la presencia en el camerino con la presencia de Moisés Galezo, Pedro Ramírez, Luis Melo o Dollbyz Rodríguez.

 

“Tengo una hermandad con Moisés Galezo, siempre creyó en mi, como yo creo en él todavía, sé que puede dar mucho”, dijo sobre su compañero de zaga. Pero el sueño tan solo comienza, porque tras seis jornadas son unas de la revelación del torneo. Con seis unidades, Hermanos Colmenarez se ubica en la quinta casilla del grupo de occidente.

 

“Muchos nos creen poca cosa, pero creo podemos ser la sorpresa. El equipo se entrega y mete, tienes que correr para ganarnos. Lo que más anhelamos es pisar una copa internacional y sé que unidos lo podemos lograr”, opinó el central.

 

En el momento más alto de su carrera no se olvida de dos personas claves en su carrera. El primero, Pedro Briceño, que desde chico lo entrenó en Boconoito y que hasta el sol de hoy lo corrige y aconseja en su juego. Bajo su tutela perfeccionó su mejor arma: el juego aéreo. El otro es Javier Colmenarez, presidente del equipo, que siempre tuvo “confianza plena» en el central. De tercera a primera división, sin nunca desistir;  ahora no se conforma con solo llegar a primera, sino que va a más el defensor.

 

Si bien no tiene el recorrido de muchos de sus compañeros, el central es uno de los encargados de motivar al equipo en el camerino. El mensaje es claro: “Que nos saquen muertos de la cancha”. El equipo de Barinas podrá ganar, empatar o perder, pero lo seguro que es no va a regalar nada. Manzanilla es un ejemplo de que nunca es tarde para cumplir a los sueños. Un guerrero con una de esas historias de vida y superación que hacen especial al fútbol.