José Hernández: “La sub 17 es donde se gradúa el jugador de fútbol a futbolista”

 

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La selección nacional sub-17 afina detalles para su participación en el Sudamericano de Perú. En pleno treceavo módulo de trabajo y con dos giras internacionales, los 23 jugadores que representarán al país están definidos. En una entrevista para Balonazos con José Hernández, DT de la categoría, que se tornó en una charla amena de fútbol, se habló de esta camada de jugadores, la preparación, objetivos del grupo, expectativas en el juego y los rivales.

 

¿Cuál es la evaluación al trabajo hecho con este grupo?

Hemos hecho 12 módulos y dos giras internacionales: Italia y Chile. Eso nos ha permitido abarcar un periodo de observación de jugadores a lo largo de estos módulos. Hemos tenido alrededor de 100 jóvenes de todo el país, en el cual vienen jugadores que formaron parte del proceso sub-15 anterior. Aparte del trabajo, incluimos las giras internacionales que nos permite valorar y evaluar los jugadores y sus capacidades. La segunda fase fue con un grupo más reducidos de 30 y 40 jugadores, con un seguimiento en su desenvolvimiento a lo largo del año. En esta última etapa estamos enfocados en nuestro estilo y sistema, y potenciando distintas las tareas que nos fortalecen.

 

¿Cuáles son los objetivos en una categoría sub-17?

La categoría sub-17 es una etapa donde el jugador se le exige rendimiento, es una etapa donde se gradúa el jugador de fútbol a futbolista. Es determinante diferencia al jugador que pueda entrar a la carrera de fútbol profesional, por su características, rendimiento y nivel de competitividad. No hay que verlo como una etapa meramente formativa. Saber competir es un valor importantísimo en este torneo (Sudamericano). Es una edad clave para seleccionar jugadores que luego van a tomar el camino de ser futbolistas y en el futuro puede ir a la selección absoluta.

 

¿Cómo controlar la madurez emocional y la presión a la que son expuestos a tan corta edad?

La emocionalidad a esa edad es una característica que tiene una incidencia importante en su rendimiento, en Venezuela y en todo el país. Cuando hablamos de esa madurez emocional, que incide en su madurez y rendimiento deportivo, tiene que ver un poco con el nivel de competición que traen en el ámbito local. Entonces en la medida que tengas un registro de competencia local importante y puedas sumar en tu proceso una buena cantidad de partidos internacionales, eso te va a permitir evaluarlos en un ambiente y en contextos que son cercanos a la competencia (Sudamericano). Te va a permitir ese crecimiento y madurez a la hora de competir.

 

Los Sudamericanos sabemos que son muy emocionales, a esta edad aún son más. Los registros competitivos que ellos traen a nivel de clubes y de selecciones juegan un papel muy importante, porque para tener madurez y control de emociones se necesitan experiencias previas que te ayuden a: aprender, mejorar, corregir y potenciar. Conocemos las características de nuestros campeonatos locales (Serie Oro) a esta edad, lo vemos como un punto a mejorar. La Copa Venezuela ha ayudado que los equipos potencien sus categorías menores, pero no es suficiente para solventar ese déficit de registro de formación. Le hemos dado alguna cantidad de partidos internacionales, no la que hubiésemos querido, pero son la que pudimos hacer. Nuestra obligación en base a ese condicionamiento y las características que tenemos es potenciarlos al máximo de manera competitiva.

 

 

¿Cómo hacer que ante tantas obligaciones disfruten el torneo?

Primero hay que tener en cuenta que vivimos una sociedad de mucha auditoria social, donde es más fácil exigirle al otro lo que tiene que hacer. Nosotros primero desdramatizamos dos cosas importantes: primero el error porque es una herramienta de aprendizaje importantísima y de crecimiento profesional, que la usamos para nosotros trabajar y para que ellos tengan cosas en que trabajar; lo otro que desdramatizamos es la competición en el punto de vista de resultados. A esta edad no hay que decirle que compita, porque por naturaleza en la adolescencia se compite hasta quien tiene el blue jean más bonito, por decir algo. Si están llenos de tantas expectativas y sueños lo que queremos todo eso a favor, pero debemos ser controladores de emociones por si eso de se desborda.

 

Entre ese control están las interferencias que puedan de venir de: la internalización, el mundo de la competición y representar un país. Nosotros Inculcamos los valores de responsabilidad y esfuerzo. Estamos para competir, en un partido de fútbol donde se gana, se pierde o se empata, y estamos convencidos que lo que tenemos que hacer es ir a competir. El primer objetivo es crecer con respecto a nosotros mismo, crecer en un proceso de selección y luego superar a un rival. A veces un joven comete un error y es tendencia nacional, eso es injusto. Pero a lo interno manejamos que en nuestra sociedad eso es común, pero no por eso correcto, por lo cual tenemos que aprender a manejar ese aspecto.

 

El proceso no se limita a los 23 seleccionados, porque el resto en futuro pueden llegar a la absoluta…

Eso es muy común y hay miles de ejemplos de grandes jugadores que en algunos casos cubrieron un proceso sin participar en competiciones oficiales. El ir a un proceso, si es un proceso serio y se le transmite la exigencia básica, se puede convertir en un verdadero aprendizaje que te obliga a cambiar para crecer, porque la dinámica de selección es otra. Eso pasa también el profesional.

 

Generación 2003..

La generación 2003 que tuvimos la oportunidad de convocar, en muchos casos sabiendo que había una inmadurez importante para competir el nivel internacional, los repetimos en módulos porque a la larga van a estar en procesos y es necesario que conozcan esa dinámica. Hay muy buenos jugadores, para 2023 serían la camada de sub-20. Cuando tenemos en el proceso sabemos de acuerdo a su nivel si están o no para competir internacional, ellos compiten primero contra sí mismo y luego con sus compañeros. Internacionalmente un año y meses es mucha la diferencia.

 

Los países se te lleva jugadores con potenciales físico importante y eso priva muchísimo. Es una generación que en lo particular me encanta y van a ser extraordinarios, pero no es su momento no es su edad. Salvo algunos casos, ahí tenemos a Wilkerman (Carmona), que hizo la mayoría del proceso y tiene una proyección importante, y el otro 2003 en la lista de 23 es el portero (Luis) Balbo.

 

 

En una entrevista radial hablaba de una selección “reactiva” ¿Puede profundizar el concepto?

Los entrenadores no deberíamos ir contra la propia naturaleza de como todos los jugadores juntos interactúan en el campo. Eso es lo primero que hay que identificar, más allá de las ideas que uno tenga. En el fútbol más que pensar, hay que sentir. Cuando incluyes ideas que hay que pensar y no la sientes, empiezan los problemas; pero cuando esas ideas las sientes, fluyen mejor. Noto que es un grupo que en ciertas tareas siente comodidad y libertad para hacer las cosas. Nos marcan el camino a través de ese sentir y nosotros le damos las herramientas para potenciarlo. Apostar por esas virtudes. Hemos intentado varias formas y ellos no han marcado el camino.

 

Cuando los equipos son muy proactivos tienen que tener alta secuencia de pases al tenerla, obliga abandonar espacios para generar superiores y cuesta cuando eso suceda saber retroceder y presionar. Saber orientar al momento de una perdida de los rivales. Tenemos un equipo que le gusta organizarse bien, estar juntos y salir rápidos. Llevamos una buena cantidad de jugadores ofensivos y delanteros, porque en los equipos con fortalezas defensivas las variantes suceden en ataque, para mantener las fortalezas.

 

Siempre se habla de estilos, pero en un fútbol como el nuestro que tenemos una debilidad en la parte formativa, porque tenemos debilidad en los formadores ¿Cómo vamos a hacer capaces de tener un estilo? Para tener un estilo necesitamos fortalecer la formación.

 

¿Cómo se trabaja la concentración?

La concentración se trabaja más allá de una tarea descontextualizada, no es que digo “hoy vamos a trabajar la concentración”. Para que un jugador esté enfocado tiene que tener claras sus tareas y consignas. La concentración en fútbol muchos creen que es razonar y mirar todos lados, pero tiene que ver con saber qué hacer en todo momento. Hay situaciones en la que tengo que estar quieto y no correr o correr para un lado y no para el otro. La emocionalidad es un enemigo de estar enfocado y en estas categorías sucede mucho.

 

En el fútbol la grandeza está en la solidaridad de los grupos para que los errores no terminen en algo definitivo. Te ayuda a mejorar la concentración tener ese cumulo de experiencias en competencias internacionales. A nivel internacional el tiempo efectivo (sin contar cuando el balón sale) son hasta 65 minutos, pero en el nivel local con 56 minutos. Son nueve minutos que pesan.

 

Quedó en el grupo A junto a: Perú, Ecuador, Bolivia y Chile. Una opinión de los rivales…

Cuando ves los dos grupos, obviamente te alegras de estar en el grupo A porque no está Brasil Argentina, Uruguay y Paraguay, que son equipos que tradicionalmente antes dominaban las categorías menores. Pero las cosas cambian, no podemos seguir con la mentalidad que todo se mantiene, todos crecen y el mejor ejemplo somos nosotros. Algunos rivales los enfrentamos Chile y otros se enfrentaron en el Sudamericano sub-15. Es un grupo muy difícil y parejo. Trabajaremos para ser un rival complicado.