José María Morr: “Hemos ido de menos a más. Nuestro colectivo está por encima del individuo”

Luis Vílchez @lvilchez8.- Metropolitanos se escribe con “M” de Morr. El estratega le ha cambiado la cara a un club, que en 2018 debió descender, y esta temporada aseguró su primera participación en la Copa Conmebol Libertadores. El estratega habló largo y tendido para Balonazos sobre su proyecto en el cuadro violeta. Todo un ejemplo para el resto del fútbol venezolano en cuanto a estabilidad y resultados deportivos. ¿La clave? La paciencia, un bien escaso en el balompié criollo.
“Hemos mantenido y mejorado esos detalles en el contexto de un cuadrangular, que hay que hacerlo obligatoriamente. En un torneo de 30 jornadas tienes más posibilidades de llegar al objetivo durante el proceso. Aquí un punto te puede sacar o meter, mientras tres te dan un colchón. Hoy inventar no está en los parámetros de Metropolitanos”, destacó José María Morr, además de indicar la importancia de ser precisos y “prácticos”. También resaltó lo complicado que son las visitas en este “G4”, razón por la cual los dos equipos que ganaron en la carretera (Metro y Zamora) son los que están arriba.
Luego de cuatro jornadas de fase final A, Metropolitanos se mantiene en la cima luego de anular al líder de la fase regular, la “Furia Llanera” en Caracas y Barinas. “No ha sido fácil, ha sido un estudio del rival. Zamora terminó primero y hay que respetarlo como tal. Con un cuerpo técnico muy capacitado y el mejor entrenador del país (Noel Sanvicente), por los títulos y lo que ha hecho en Libertadores”, señaló.
En cuanto su plan de partido comentó: “No planificamos todos los partidos igual, pero si tenemos una estructura táctica, de acuerdo a la estrategia y a la fortaleza de los rivales y se cambian algunos detalles. Hemos jugado con tres o cuatro en el fondo. El 4-1-4-1 ha sido el esquema más usual y hemos terminado con un 5-3-2. Eso es el tiempo que tiene José María Morr en el club. Hay una huella”. Sin lugar a dudas, los violetas son de los elencos con la idea más reconcible del país.

Ese crecimiento en lo estructural, deportivo y económico lo considera como parte de sus “trofeos invisibles”, que han logrado desde su llegada. Lo que le ha generado una “felicidad enorme” y “tranquilidad interna”. Esta evolución le ha permitido estructurar la plantilla de manera diferente. “En diciembre de 2018 te atendían la llamada por decencia, pero te tenían como la octava opción. Hoy llamas a un jugador, que para nosotros sea interesante para el proyecto y que entre dentro de la estructura económica, y te tienen entre la primera y segunda opción”, confesó. Parte del éxito y armonía de ese “triángulo”, como lo denomina Morr en la relación: directiva (la punta), jugadores y cuerpo técnico (la base).
Por más que Metropolitanos es un equipo ofensivo, que casi no presta la pelota y es el que más acumula pases, tiene la defensa más sólida del “G4”. Aún no ha encajado. “Nuestra consigna es que nuestro primer atacante son los defensa y nuestro primer defensa son los atacantes (…) Para quedar campeón, estadísticamente, tienes que tener un 0,7 goles por partido. Eso lo tuvimos y en la parte ofensiva estuvimos más arriba del promedio de la liga”, dijo. También resaltó el trabajo en la huella de bloque compacto táctico en jugadores como Carlos Cemeño, Carlos Sosa y Charlis Ortiz, que al implementarlo permite que el rival llegue desgastado o con irregularidades a zona una. “Hemos ido de menos a más. Nuestro colectivo está por encima del individuo”, abundó.
En un torneo donde las transiciones rápidas son las que gobiernan, un equipo de posesiones largas es casi contracultural. “La palabra clave en el cuerpo técnico es creer en lo que hacemos. Tener mucha paciencia. Corregir todos los días, mucho automatismo y periodización táctica. Ellos van entendiendo en el día a día”, reveló. Asimismo destacó como en torneos internacionales han mantenido los reinicios en corto, no perder la idea de juego, más allá del escenario.

“Una idea trabajada desde 2019, cuando éramos de transiciones rápidas y un bloque compacto. Hemos crecido año tras año y han llegado futbolistas para este tipo de juego. Todo te lo da el futbolista que tengas en la plantilla (…) Queremos demostrar que sí se puede”, aclaró, sin negar que a veces hay tienen que adaptarse al contexto, como el partido ante Zamora donde la lluvia influyó en el estado del campo.
Un equipo muy bien trabajado, en el que los intercambios de posiciones se trabajaron día tras día en la pretemporada. “Nuestra mayor virtud es el tiempo de trabajo entre cuerpo técnico y jugadores. Más del 60 por ciento de la plantilla renovada. Cuando jugaba, cada año cambiabas de equipo. Hoy tenemos la tranquilidad de procesos largo, de apostar a una continuidad en el grupo, para estar más cerca de estructuras internacionales”, argumentó el portugueseño.
Su próximo rival será el cuadro granate, en el Misael Delgado. Un triunfo los depositaría en la gran final del 29 de octubre. Al frente tendrán al equipo que más se le parece a nivel de juego y posesión. “Carabobo es un equipo que juega muy bien, que fue creciendo de menos a más, con el mediocampo Harrison Contreras y Gustavo González. Con un portero de selección (Orlando Mosquera) y el goleador del torneo (Kevin Viveros). Mientras que (José) Balza y (Ronaldo) Chacón levantaron su nivel en el torneo local. Capaz la variante de técnicos puede ser su debilidar”, analizó. Morr cerró: “El último partido en su casa fue cerrado y el gol de Ronaldo Chacón fue de otro partido. Las acciones a balón parado serán importantes y evitar errores en transiciones en zona dos también”.







