José Parada: “Se está dando un nuevo relevo generacional en los entrenadores”

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La Liga Futve se ha caracterizado desde su creación en ser un torneo donde la lozanía es el principal atributo de sus plantillas. Pero no es un campeonato que solo exhibe talentos bisoños, sino que les ha abierto las puertas de sus banquillos a jóvenes entrenadores. Uno de los estrategas que es punta de lanza de esta renovación es José Parada (22/09/87). El timonel de Portuguesa FC, en el momento que se escribe esta nota, es el segundo DT más joven de la CONMEBOL, solo por detrás del argentino Francisco Meneghini (13/08/88), quien dirige a Audax Italiano de Chile.
En su etapa como jugador se desempeñó de volante “8” y de “10”, en equipos como: el filial del Caracas en segunda división, Deportivo Lara o Tucanes. “Me gustaba tener la pelota en los pies y es lo que caracteriza a mis equipos en primera división”, soltó el caraqueño. Su carrera fue corta debido a una lesión que mermó su rendimiento y por no ser “tan disciplinado”. Pero toda esta etapa como jugador le sirvió como lección. “Me sirvió para darme cuenta como la disciplina influye mucho en el jugador. Irónicamente, como entrenador soy muy disciplinado y exigente con mis jugadores”, soltó.
Su conocimiento está influenciado por los técnicos que tuvo cuando vistió de corto, entre los que figuran: Noel Sanvicente, Rafa Santana, Eduardo Saragó, Lenin Bastidas, Ceferino Bencomo y José Hernández. “Me dejaron muchas enseñanzas dentro del camerino y del campo (…) Los más importante fue el manejo de situaciones adversas y cómo enfrentarlas”, aseveró Parada. El DT del rojinegro resaltó mucho el manejo del vestuario, porque los equipos de fútbol cuentan con 24-25 jugadores, pero solo juegan 14, por lo cual tiene 11 futbolistas insatisfechos que el DT debe saberles dar su importancia, para que sean útiles cuando les toque su oportunidad.
El estratega aseguró ser curioso desde niño y que siempre preguntaba por el porqué de las cosas. Eso lo llevo a su paso como jugador, donde en las prácticas pregunta el porqué de ciertos trabajos y el para qué servían. Cuando la lesión le señaló el camino de salida del balompié profesional, las charlas eran entre un jugador casi retirado y el entrenador. Las interrogantes para Saragó y Bastidas pasaron de ser “el porqué de esto”, para consultar por “el cuándo y cómo” aplicarlos. “Me sirvió bastante y realizo esos trabajos ahora en primera”, comentó el timonel del rojinegro.

Antes de llegar al banquillo profesional, hizo su paso por las categorías menores de Portuguesa y también tuvo una etapa por equipos sub-6 y sub-8 en la capital. “Los entrenadores debemos cumplir un mínimo de ocho años en categorías formativas. Llegué a Portuguesa en 2014 y antes de asumir el cargo de entrenador del primer equipo tenía 10 años en categorías menores. Esa experiencia previa en equipos formativos evita que vuelvas a cometer equivocaciones que tuviste en el pasado”, opinó.
Parada también tuvo una experiencia en el exterior en 2017, de la mano del estratega argentino Flavio Robatto. En aquella ocasión llegó al Cúcuta como asistente de la sub-20 y entrenador de la sub-17, luego pasó a ser técnico de la sub-20 y asistente de Robatto en el primer equipo. “Me llenó mucho. El fútbol allá se vive con mucha pasión, profesionalismo y es muy organizado. En mi paso por allá me di cuenta de que el personal venezolano está capacitado y que mejor demostración que el profesor Francesco Stifano (actual DT de Rionegro)”, recordó sobre su experiencia en suelo cafetero.
Se ve que hay una generación de nuevos entrenadores en el fútbol venezolano, ¿cómo se puede explicar este fenómeno? Tengo que decir que estoy bastante orgulloso del gremio de entrenadores que hoy en día hace vida en primera y segunda división. Se está dando un nuevo relevo generacional a nivel de entrenadores. Para mí, que tuve la oportunidad de trabajar en el exterior, comparando trabajos, ideologías y metodologías me doy cuenta que el personal venezolano está muy capacitado. No es una sorpresa ver entrenadores tan jóvenes en nuestra primera división, porque considero que están lo suficientemente capacitados para dirigir cualquier equipo en Sudamérica.
Lastimosamente no es un secreto para nadie que el pasaporte sigue pesando. Estoy seguro que vamos en buen camino de cambiar esas falsas creencias de los entrenadores criollos. Los jóvenes nos apoyamos mucho en los trabajos estadísticos y de estudio de rival, con plataformas que nos permiten trabajar más cómodos que las generaciones de antes. Como los jugadores del fútbol venezolano están saliendo fácilmente, igualmente va a ser con los entrenadores.
¿Qué representa para usted ser el segundo entrenador más joven de los clubes de Conmebol? Estoy bastante orgulloso y contento de estar en ese top a nivel de Sudamérica. La edad es solo un número. He visto entrenadores muy preparados con menor edad, pero no se les da la oportunidad porque existe el estereotipo que el DT debe tener cierta edad para que le den esa responsabilidad. Pero se ha demostrado que no se necesita cierta edad. Nos ha ido de excelente manera en Portuguesa, le hemos cambiado la cara con una inyección de ganas y el deseo de ser distintos a lo que dictaba su historia reciente.
Aparte de monitorear los entrenamientos y a los jugadores vía Zoom, ¿cómo ha aprovechado la cuarentena para su crecimiento personal y profesional? Si no se aprovecharon estos cinco meses para crecer como entrenador, entonces es un tiempo perdido. Me he dedicado a hacer cursos de manejo de masas y de lenguaje corporal, aspectos que complementan al entrenador. Para esta profesión el manejo de camerino es importante, eso que completa al director técnico y hace las diferencias. También realicé uno que otro curso de análisis táctico, que han ido complementado nuestra idea de juego y de identidad, para reforzarlo de la mejor manera.
¿Qué significa estar en Portuguesa, una región muy futbolera pero en un club rehén de su historia? Es una región bastante futbolera con una pasión admirable. Estamos intentando refundar su historia con mucho esfuerzo. Desde que llegué a las categorías menores hemos visto al club sufrir descensos y salvarse en la última fecha. El día que llegamos a la plantilla de primera división nos prometimos refundar la historia del club, porque mucha gente sigue viviendo del: “Penta, el Penta, el Penta”. Pero no se dan cuenta que tienen aproximadamente 40 años sin conocer lo que es un título. Estuvimos hasta la última jornada del Torneo Clausura 2019 con posibilidades de entrar en el octogonal. Buscamos volver a conseguir un título y darle una competición internacional a la ciudad.

Si algo tiene la región de Portuguesa es la capacidad de producir talentos como: Yeferson Soteldo, Pablo Bonilla, Ronaldo Peña o Ronaldo Lucena. Casi todos pasaron por la cantera del club. ¿Le da tranquilidad mirar a las inferiores, por donde usted pasó, y saber que hay material para nutrir su plantilla? Es uno de los estados que más produce jugadores profesionales. A los que nombraste les quiero agregar a Héber García, Esli García y Jhon Marchán. No es raro ni casualidad, hay muchas canchas de fútbol y fútbol sala. A cualquier hora del día ves a los niños que están jugando, incluso a las 2-3 de la tarde, con ese sol inclemente de Acarigua y Araure. Como entrenador sé que el día de mañana cuando se venda un jugador se va a tener un reemplazo inmediato.
Como los maestros aprenden de los alumnos, los entrenadores también pueden recibir conocimiento de sus jugadores. ¿Qué rescata de entrenar a un referente como Franklin Lucena? Nosotros los entrenadores nos retroalimentamos mucho. Los jugadores aprenden de nosotros y viceversa. Lucena tuvo una carrera amplia y exitosa. Como jugador tuvo las características propias del llanero: mucha envergadura, mucho temple y liderazgo. Un respeto que les infundía a los jugadores rivales y a los árbitros. Era un jugador que te daba todo los 40-60 minutos que podía jugar por el físico. Cuando no podía más, como un soldado consciente, te pedía el cambio para que otro realizara el relevo y club se beneficiara. Me gustó haberlo dirigido.
Recientemente salieron Pablo Bonilla (Portland Timbers, Estados Unidos) y Jhon Marchán (Sporting Cristal, Perú), ¿puede hacer un comentario de ambos? Esos dos casos me llenan de orgullo por su presente. Pablito (Bonilla) fue un chico que fue trabajo puro. La gente ve el trabajo a nivel mundial de Cristiano Ronaldo y yo te pudiera comparar el trabajo de Pablo Bonilla con el del portugués, obviamente, guardando las diferencias. Un chamo que lo captamos en 2014-15, que era flaco y con poca técnica, pero con muchas ganas, temple y garra. A medida que iba pasando el tiempo vimos sus ganas y su entereza para mejorar. Todo es producto de su disciplina.
Era un chamo que le decías que llegara una hora antes y lo hacía, luego se quedaba 20 minutos posterior al entrenamiento haciendo trabajos complementarios. No es casualidad la realidad que vive en Estados Unidos, porque lo ha buscado, ganado y trabajado. Como siempre digo, la gota de agua rompe la piedra no por la fuerza, sino por la constancia, y él ha sido constante.
En el caso de Jhon (Marchán) sabemos la magia que tiene en sus pies y cualidades técnicas que siempre ha tenido. Cuando llegó a nosotros era un jugador complicado y un poco indisciplinado, pero Dios mediante, con su trabajo y paciencia fue mejorando progresivamente. Se convirtió en un jugador, que, aunque no ha debutado, sé que le va a ir muy bien en Perú por la magia que tiene en los pies, por los pases que da y lo determinante que es. Va a ser un jugado definitorio para Sporting Cristal.
Ángelo Lucena es la joya con la que cuenta Portuguesa, pero, ¿qué otros talentos jóvenes tiene a la mano? Hay bastante. Ángelo Lucena es el más notorio porque con 17 años tiene muchos minutos y muchos goles. Uno contento por lo que es hoy en día es. Pero hay talento que puede sustituir. Tenemos a Kenger Bermúdez, el popular “Pescaito”, que a sus 18 años ha pasado por cuatro equipos y es un extremo como Ángelo. También Abraham Rivero, un chamo de 15 años, que va a dar de qué hablar, ya que juega como “5” al estilo de (Bernaldo) “Tractor” Manzano, pero más técnico. Estos chamos son las piezas que hoy le colocamos mucho énfasis para pulir, porque uno tiene que dedicarles la suficiente atención para poderlos explotar y venderlos al mercado internacional.
Últimamente he escuchado que en Venezuela se corre más de lo que se juega. Que se ve un estilo muy vertical. ¿Se puede jugar de forma asociativa o solo equipos como Estudiantes de Mérida, por aspectos culturales, es el único que puede tener esa iniciativa? Históricamente el fútbol venezolano se ha caracterizado por el buen trato de la pelota. Tú te das cuenta de que los jugadores que han salido en estos años son de buen toque. El juego asociativo es uno de los tantos estilos de juego que uno como entrenador puede adoptar para su idiosincrasia, pero el juego directo y de contrataques es respetable. Cada uno tiene que adaptar su estilo de juego a los jugadores que tenga. Por ejemplo: si tengo jugadores que pierde mucho el balón, no puedo pretender hacer un estilo de juego asociativo la mayor parte del partido. Tengo que adaptarme a las características los jugadores. Considero que por historia y el estilo del jugador venezolano se puede adaptar a cada club el juego asociativo, pero respetando primero el estilo de cada entrenador.







