La Casa del Dragón

“¿Qué es esta breve vida mortal sino la búsqueda de un legado?”, se lee en uno de los trailers de House of the Dragon, el spin off de Game of Thrones. Hace más de un año escribí El Trono de Hierro en Sabana Grande, cuando no se sabía cuál de los de Jorge (Silva o Giménez) iba a comandar los destinos del balompié nacional. El vencedor fue el ex presidente del Deportivo Lara. Luego de un año de gestión se pueden hacer balances de su gestión y, capaz, aventurarse vislumbrar lo que traerá en el futuro.
La Federación Venezolana de Fútbol siempre ha sido un chivo expiatorio, una cabeza de turco, la razón de todos los males. Se puede entender que la FVF, al ser el símil del gobierno nacional, pero en lo futbolístico, se le eche la culpa de todo, pero siempre de lo malo. Las acusaciones añejas de corrupción tuvieron asidero con el FIFAGate y el caso de Rafael Esquivel, quien se sentó por más de 20 años en el Trono de Hierro. Luego quedaron en el cargo personas de su corte real y frecuentes en su mesa redonda. “Jugamos un juego sucio, ¿tienes la determinación para ganarlo?”, otra frase del tráiler que habla de los sinuosos caminos del poder. Con la caída del oriundo de Tenerife empezaron las guerras intestinas, de las cuáles la Vinotinto se vio salpicada de sus ondas expansivas con el resultado de dos Eliminatorias como colista. Pero como no todo es blanco y negro, en medio de estos ruidos de sables se logró la mayor gesta del balompié criollo: el subcampeonato del mundo sub-20 2017.
“El Trono de Hierro es el sitio más peligroso del reino”, continuamos con las frases de la serie basada en las novelas de George RR Martin. Una de las víctimas de estos choques fue Jesús Berardinelli, como bien explicó el colega y amigo Alfredo Coronis en Idioma Futve. El desmadre fue tal que la FIFA tuvo que poner una Junta Normalizadora. Eso sí, el ente rector del balompié nacional se lavó las manos como Poncio Pilatos y entendió, que como dijo Antonio Guzmán Blanco, Venezuela es un cuero seco, por lo que determinó que todos los integrantes fueran venezolanos: Laureano González, Carlos Terán, Gilberto Velasco, Bernardo Añor (padre) y Luis Eduardo Fernández.
Al principio le crecieron los enanos a Giménez, primero con el contagio masivo en la Copa América apenas recibió la corona y el colmo fue la renuncia de José Peseiro, por varios meses de deuda, aunque él solo tenía par de meses en el cargo. En la red social del pajarito azul el rumor del regreso de Rafael Dudamel corrió como un río crecido. Pero desde el momento de la salida del portugués declaró que iba a firmar a un “DT internacional y de jerarquía”. En un país atiborrado de promesas incumplidas, no hubo fe. El largo interinato de Leo González no ayudó, aunque el equipo –prácticamente eliminado– mostró un rostro más ofensivo. Pero el 30 de noviembre de 2021 remontó la partida.
“Los sueños no nos convirtieron en reyes, los dragones sí”. Giménez trajo un dragón temible y de un recorrido envidiable, uno que parecía imposible convencer: José Néstor Pekerman. A todos los críticos le dijeron: “Dracarys” y chamuscaron su incredulidad. Los ansiosos reprocharon las caídas ante Uruguay, Argentina y Colombia, pero tampoco es un mago. Poco a poco, con trabajo se verán las mejoras. Otro dragón fuerte fue Fernando “Bocha” Batista, quien era el encargado de la sub-20 de Argentina y vigente campeón del pasado Preolimpico, que se presentó en sociedad con el subcampeonato del Maurice Revello. Casi nada. Eso sin contar con el trabajo silencioso en el CNAR de Margarita, al que por culpa de la pandemia casi le salían telarañas y ahora echa humo.
En femenino dio módulos y amistosos. Apoyó el programa Nace Un Sueño, que es una evolución de Sembrando Fútbol. Puso al ruedo las ligas de fútbol playa y sala. Se entró a la modernidad al impulsar una selección nacional de deportes electrónicos. La palabra transparencia se volvió un mantra con los “fichajes” de Ernst & Young Venezuela (EY) y Deloitte. Recibió las visitas del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y de la Conmebol, Alejandro Domínguez, esta última con el regalito de organizar el próximo Preolímpico. Y aunque se hable poco, este año Venezuela organizará el sudamericano sub-20 de futsal (no da cupo a Mundiales). De ñapa en su gestión se da la designación de árbitros a la Copa del Mundo de Catar 2022: Jesús Valenzuela, Jorge Urrego, Tulio Moreno y Juan Soto. A los que hay que añadirle Emikar Calderas y Migdalia Rodríguez, que estuvieron en la Euro y pitarán la final del Mundial sub-20 de Costa Rica.
Los dragones argentinos pidieron y se les cumplió: de cuatro categorías en Serie Elite a seis en la Liga Futve Junior. También se retomó la reserva, que se disputó en 2019, con la Liga Futve Promesas y se eliminó la norma del juvenil. Todo parte del proyecto Corazón Vinotinto. Es difícil negar que a largo plazo, énfasis en largo plazo, es la mejor manera para formar mejor a los jugadores y es una apuesta sensata en lo deportivo. La pregunta: ¿Es sostenible? En lo inmediato da la sensación de que no. Más cuando el fantasma de las deudas campea alegremente. Un mal que tiene tanto tiempo en el ambiente, incluso desde antes que naciera Giménez, que se pudiese tener como mascota del balompié criollo un animal que se llame morosidad. Moro para los amigos.
Si de ingresos se habla, en el Memoria y Cuenta dijeron que generaron un total de ingresos equivalentes 31,6 millones, de los cuales, lea bien: ¡24,8 millones fueron por la gestión comercial propia del ente federativo! Otros 6,8 millones provistos por FIFA y Conmebol. Al César lo que es del César, la marca Vinotinto ha tenido un resurgir y figuras como la de Diego Cristaldo tiene mucho que ver. No es sencillo quitarle una pieza a Empresas Polar y que apostara por una institución sumergida en el caos. Otra medalla que se colgaron fue la celeridad que tuvo la justicia en el Consejo de Honor y la Cámara de Resolución de Disputas. Un dato que resaltaba eran las 687 actuaciones.
Incluso hasta un censo de entrenadores realizaron para organizarse y tener cifras exactas. Una medida que ha ido acompañado por formación a través de cursos de Conmebol. Pero, ¿dónde quedó la Universidad del Fútbol? Capaz la promesa más ilusionante de sus primeros discursos. ¿Pasó como el VAR, que el tiempo demostró que iba a ser un proceso largo su llegada?. Por los momentos queda esperar el manual de metodología que mandará Pekerman a las asociaciones, de las cuales dominan 23 de 24. Cabe destacar que la formación también va para otras personas relacionadas al fútbol, porque lo viví en primera persona con el curso de fútbol femenino de UEFA. Entre pantallas LED y grandes eventos en salones de fiesta, todo parece marchar viento en popa con solo ciertos lunares.
Luego ves a Giménez, que no es un pico de plata, pero sabe expresar salir ileso de entrevistas como las del DrinkTeam o la de AFP. Incluso de la Circuito Éxitos, donde aseguró que no optaría a la reelección en 2025. ¿Será que la FVF entró en el camino correcto para el desarrollo? ¿O detrás de tanta tecnocracia y publicidad es como Vought, en The Boys? ¿Giménez será el Mesías o, como Homelander en The Boys, tendrá un lado B oculto? Para responder esas preguntas no solo basta darle tiempo al tiempo, sino dedicación y buena memoria.
Esta columna parece una oda a su gestión y eso puede ser un gran problema. Soy el primero que quisiera que se dé ese cambio al fútbol nacional. Y no es una desesperanza aprendida de dudar siempre de la FVF. Pero, ¿Todo tan perfecto? ¿La basura estará debajo de la alfombra y todavía no huele? Es más un ejercicio de introspección periodística de luchar contra la prensa complaciente y la autocensura (la peor de todas), pero sin caer en el campo de los haters, que muchos en la audiencia confunden con periodismo de denuncia. Aún sin cumplir los 30 años y con una formación en el ejercicio de la comunicación trastocado por las múltiples crisis del país, capaz no sea el indicado analizar la gestión de Fútbol Unido y Jorge Giménez.
Posiblemente me dejo llevar por los cantos de sirena. Como los insectos, quizás obnubilé con el brillo y caí en la trampa de no ver lo verdaderamente sustancial. Si el proceso Pekerman era un reto en cobertura periodística con respecto a lo futbolístico, esta gestión también lo será con lo que se refiere a la fuente federativa. Por los momentos, Jorge I, acumula fuerza con sus dragones y su reino prospera en la paz. Las críticas son apabulladas con acciones coherentes (como la continuidad de Pamela Conti), lo que le allana el camino al poder absoluto. Allí podrá hacer cambios profundos o ser la vía libre para convertirse en un monstruo sin adversarios. Tanta fuerza no permite muchos puntos medios. “La historia no recuerda la sangre, sino los nombres”, cierra el tráiler. ¿En 2032 cómo recordaremos la gestión de Giménez? ¿O aún seguirá en el Trono de Hierro? Esperemos que la prensa, me incluyo, esté apta para hacer un balance objetivo y honesto. El país y el fútbol lo agradecerán.







