La pesadilla mundialista terminó con la peor actuación de Venezuela en eliminatorias en el siglo XXI

Luis Vílchez / @lvilchez8.- La Vinotinto solo sumó 10 puntos en 18 partidos del camino a Catar 2022. Entre los tantos récords positivos, que no sobran en una historia llena de amarguras, que se esfumaron en este Premundial fue el invicto en casa ante Colombia. Un penal de James Rodríguez empañó el marco festivo en el CTE de Cachamay. El combinado patrio generó ocasiones para tener un resultado positivo, pero al final de la velada la figura criolla fue Wuilker Faríñez. Si tu portero fue tu jugador más valioso es un síntoma claro de cómo fue el transcurso del partido.
José Pekerman desempolvó la figura del trivote. En el arco y la defensa no hubo sorpresa, al usar a Faríñez protegido por: Ronald Hernández, Nahuel Ferraresi, Christian Makoun y Oscar González. La novedad es que no usó el habitual enganche típico en sus planteamientos sino a Tomás Rincón de “5”, escoltado por José Martínez, en derecha; y Yangel Herrera, por izquierda. El ex Monagas y Atlético Venezuela fue el que tuvo más libertad de movimiento y a veces cayó como “10” en el carril central. Por izquierda Yeferson Soteldo y, otra vez, por derecha Darwin Machís, donde no puede hacer su jugada clásica: enganchar y pegar. De “9” un Salomón Rondón muy inspirado, pero sin la puntería fina.
En el inicio Luis Sinisterra y Luis Díaz hicieron destrozos por las bandas. Wuilker se vistió de “San Faríñez” para que a los 14 minutos le hubiese negado hasta en tres ocasiones el gol al extremo del Liverpool (Inglaterra). Mientras que con el transcurrir de los minutos Rondón torturaba a Carlos Cuesta con cada diagonal y choque, tanto así que el joven central salió lesionado tras una de las tantas disputas que tuvo con el “Gladiador”.
En su rol de llegador, al 18’, Herrera tuvo una muy clara. Luego se animó Machís, respondió bien Ospina y nadie pudo pescar un rebote en todo el corazón. En una primera parte divertida, con mucha dinámica, Rondón dio una exhibición. Ya fuese que se creara el espacio con regates en el área o que ganara con diagonales al vacío, siempre logró rematar. Pero sus chutes se fueron desviados, en una selección que presionaba bien a Colombia, pero sin premio.

La calamidad, fiel compañera de viaje en este Premundial, se hizo presente en el penal Ronald Hernández contra Rafael Santos Borré. En el primer intentó lo detuvo de forma notable Faríñez. Pero ¡Ay, Diosa Fortuna! Ni una vez le sonrió a Venezuela en este tortuoso camino. Wilton Sampaio, de forma correcta, decretó que se repetía por adelantamiento de Wuilker. En una segunda oportunidad no falló James y la mandó a guardar.
En el complemento el partido fue mucho más espeso, con otra tapada de Faríñez a Díaz y como nota positiva un Soteldo más libre, que tuvo oportunidad de moverse por los tres carriles, rematar y surtir de centros a Rondón. Poco más. Solo realizó tres cambios de las cinco posibles modificaciones de Venezuela. Un Jhon Murillo por Machís, que jugó por banda izquierda donde tiene que enganchar para centrar y se pierde su mejor cualidad: llegar a línea de fondo y levantar el balón. Un Rómulo Otero por Tomás Rincón, que poco pudo gravitar y para el registro solo aportó un remate cómodo para David Ospina. Jefferson Savarino por José “Brujo” Martínez sin mucho tiempo para ver algo del zuliano.
Sin el protocolo de cumplir con un Premundial hipotecado, el ciclo de José Néstor Pekerman entra en otra esfera. En la que verdaderamente inicia su proyecto, tanto en la mayor y las menores. ¿En qué consistirá? Al detalle no se sabe a ciencia cierta entre tanto hermetismo. Prometió en diciembre decirlo en enero de 2022 y el año ya casi pisa abril sin pista de esa explicación. Pero desde la Federación Venezolana de Fútbol se vendió un proceso, así que la paciencia debe ser una virtud. La pelota cae en el techo de las oficinas de Sabana Grande en darle herramienta de trabajo y mantener la paz en los despachos, porque las guerras intestinas han dejado como saldo dos premundiales cenicientas y con resultados similares a los del siglo XX.
Luego se le pondrá la lupa de forma más acuciosa al funcionamiento del equipo, tras las conclusiones sacadas en estos cuatro cotejos (una victoria y tres derrotas, dos goles a favor y nueve en contra) más los amistosos. Capaz la gran noticia de esta etapa es que se acabaron las novelas a lo Leonardo Padrón en el entorno vinotinto, pero en cambio hay un gran silencio. Pero lo que sí es un clamor popular es la necesidad de que la selección compita de nuevo. Más allá del resultado final, que se vea ese plus extra que está extraviado desde el camino a Brasil 2014 y que nació con el “Boom Vinotinto”.







