La primera prueba de fuego de Eric Ramírez con la selección nacional vinotinto

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- Aclamado por las redes sociales y avalado por sus 16 goles en Eslovaquia, le llegó la oportunidad a Eric Ramírez. En su momento, Amleto Bonacorso no contó con su presencia para el Preolímpico de 2020. José Peseiro lo convocaba, pero solo entró al minuto 89 del partido ante Paraguay. Con Leo González tuvo sus primeras titularidades y llegó con el respaldo de marcar y asistir en su debut en el Dinamo de Kiev. Ante Argentina su estreno fue frustrado por la expulsión de Adrián Martínez, pero en Lima jugó los 90, a pesar de que la selección también se quedó con 10.

 

Contra Perú fue el único en punta, una decisión que se puede entender en las molestias de Josef Martínez que reportó Leo González, en la rueda de prensa postpartido. Como todo centro delantero de la selección nacional sufrió la ingrata labor de la soledad y las pocas ocasiones. Nunca tuvo un mano a mano frente al portero o un centro que pudiese cabecear limpio. Su tarea más frecuente fue incordiar a una dupla de centrales en gestación: Anderson Santamaría y Alexander Callens, que tienen la labor de hacer olvidar a Alberto Rodríguez y Christian Ramos. En medios como Movistar Perú y Diario Líbero TV lo resaltaron por su biotipo (1,90 m según Soccerway).

 

Sin embargo, el resultado fue una derrota 1-0 favorable a Perú. Poco pudo hacer Ramírez para incidir en el resultado o ayudar a sostener el balón arriba, complicado con uno menos desde el primer tiempo. En el portal de estadísticas Sofascore le dio una puntuación de 6,5 y entre sus cifras están: un tiro fuera, un disparo bloqueado, cero detrás regates completados,  34 toques, 10 de 14 pases intentados, un pase clave y un pase largo completado.

 

Aunque en el transcurso del partido no dio la sensación de dominar el segundo piso de la cancha, ganó tres de los cinco duelos que tuvo por arriba, pero por el suelo solo cinco de 14. Perdió 12 balones, sacó tres faltas, dos veces fue regateado y bloqueó un disparo. Si se hace la comparación –incomodas, pero pertinentes– se nota la distancia con la jerarquía de Salomón Rondón. Pero es que es injusto con el barinés medirlo con esa vara, porque se habla de un jugador de Premier League, mundialista sub-20 y que ha estado en 13 de los 14 triunfos de la selección en la última década. La sombra del “Gladiador” es larga.

 

 

El caso de Ramírez es de un jugador que no participó en un Sudamericano sub-17 o sub-20 y que tampoco se asentó en la primera división. Su gran carta presentación fue su gol ante Sol de América en Copa Sudamericana, en un Estudiantes de Caracas que estaba en la categoría de plata. No fue profeta en su tierra, pero en República Checa y Eslovaquia se labró un camino. Desde su llegada cada temporada su cuota goleadora en ligas creció: uno (2017-18, en Karviná), siete (2018-19 entre Karviná y Senica), siete (2019-20 en DAC) y 16 en (20-21 en DAC). Mientras que en fases previas de la Europa League marcó tres goles con el DAC, repartidos en dos campaña. Este le valió para llegar a un Dinamo de Kiev que disputará la fase de grupos de la Champions.

 

En esta primera prueba de fuego se le puede dar un aprobado. Las expectativas no pueden ser desmedidas, porque es un jugador de 22 años que inicia su andar en las eliminatorias más complicadas del mundo. Capaz contra Paraguay tampoco llene el ojo, aunque en redes sociales esperan un doblete. Lo coherente es que vaya con calma. Por la necesidad jugó los 90 minutos, pero el juego pedía refrescar esa posición. Para el cortoplacismo si no marca, había que desecharlo. Pero Ramírez es un proyecto de “9” muy interesante. Lo normal es que no se vea su mejor rendimiento en la ruta a Catar.

 

Pero si la Vinotinto quiere tener al mejor Ramírez rumbo a la Copa del Mundo 2026, estos son los partidos para curtirlo. Mientras tenga un rendimiento de aprobado y no reste a la dinámica colectiva, debe seguir como una opción. Si en un futuro el país se queda ronco al gritar los goles del ex Zamora, mucho tendrá que ver el roce que dejan partidos como el de Lima. Hoy aprobó, pero bien llevado puede entrar en el cuadro de honor del curso.