La prudencia ante Paraguay le salió costosa a la Vinotinto

 

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Para Aristóteles la virtud se definía como: “la disposición voluntaria adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en el término medio entre dos vicios». Un punto medio. El equilibrio que tanto profesor Jose Peseiro, luego de la caída ante Colombia. Pero como reconoció en rueda de prensa, el resultado aún flotaba en la mente del grupo. De una apuesta osada en suelo cafetero a una excesivamente prudente en Mérida contra Paraguay. La postal del entrenador portugués desparramado en el banquillo antes del penal definió una doble jornada desgastante, más en lo psicológico que en lo físico. Dos derrotas lógicas por contexto.

 

El estratega apelo a la memoria táctica y apeló por el trivote habitual del ciclo de Rafael Dudamel, el cual ya había ensayado con los mismos protagonistas en Barranquilla: Tomás Rincón, como “5” tapón; Yangel Herrera, por derecha y un escalón más arriba; Cristian Cásseres Jr por izquierda, como hace en New York Red Bulls (MLS), con funciones de box to box. Si un punto alto tuvo una doble fecha que por diversos motivos (poco tiempo del entrenador, la logística en pandemia, etc) le caía la noche, no se preveía que tan pronto el “Novillo” pudiese ser un recurso competitivo. Pero debutó bien en Colombia y fue de lo mejor en Mérida. Una noticia importante por la doble amarilla de Herrera, un problema que debe corregir, que lo inhabilita para la próxima fecha ante Brasil. Cásseres pasó de debutar a ganarse la consideración de tener más continuidad.

 

En el frente de ataque Darwin Machís se corrió a la derecha y le dio ingreso a Rómulo Otero. De delantero centro se mantuvo Sergio Córdova. La sociedad por derecha entre los hombres del Granada, España, se fraguó de la mejor manera y el oriundo de Tucupita tuvo un partido en una posición no muy habitual, pero que honor a la verdad, esta campaña Diego Martínez lo ha puesto en ese costado por momentos. En defensa se mantuvo Roberto Rosales por izquierda, así que Peseiro fue congruente, ya que en la rueda prensa previa al choque justificó la decisión porque considera al caraqueño como el mejor en esa posición. Por derecha estuvo Rolf Feltscher, en lugar donde rinde y bien con el LA Galaxy. Pero la disposición fue de aguantar. Los extremos bajaban mucho y solo Rosales se proyectaba con cierta profundidad, pero al jugar pierna cambiada no daba desborde a línea de fondo.

 

 

Los centrales, Jhon Chancellor y Wilker Ángel, por la disposición del equipo no tuvieron que jugar a campo abierto y en la salida vertical tuvieron un poco de mejoría, con Córdova que pudo pivotar un poco más, en los contados momentos que la selección nacional dispuso del esférico. La pesadilla que vivió la “Pantera” ante Yerry Mina y Davison Sanchéz, donde centrales de la Premier League, no fue tal contra Gustavo Gómez y Junior Alonso, ambos del Brasileirao. Muchos toques de seguridad y al pie realizó la selección. Las salidas se difuminaban al caer en la parcela de Wuilker Faríñez, que demostró que esa no es su mejor faceta. Pero en el medio del debate sobre su titularidad, el portero se vio muy seguro. Primero con un tiro libre claro, luego con un remate de larga distancia e incluso con salida para dominar el área. Entre tantos lunares, que la confianza del arquero se mantuviera es para destacar.

 

El planteamiento obligó a Paraguay a llevar la iniciativa (tuvo el 66 % de la posesión), un equipo que por ADN prefiere ser más reactivo y que las ideas de protagonismo de Eduardo Berizzo aún no han permeado del todo. En el primer cuarto de hora Paraguay dio una señal de alarma con un remate fuera del área. Mientras que en los saques de esquina no hubo mayores sobresaltos, un arma histórica de los guaraníes. Y si bien defendieron bastante atrás tampoco hicieron muchas faltas en la frontal, para darles la oportunidad a los paraguayos de atacar el segundo piso de la cancha. Una de las pocas infracciones cerca del arco fue de Córdova. Sí, del “9”. Y es que el equipo tuvo bastante compromiso defensivo.

 

Si se busca ver el vaso medio lleno, se puede afirmar que a nivel de discurso el estratega convenció a los jugadores de ponerse el overol y bregar por un equipo compacto, en donde Tomás Rincón no tuvo su mejor doble fecha. La unidad era clave. Pero en declaraciones posteriores al cotejo ante Colombia soltó que solo defendiendo no se iba a Mundial y estaba demostrado. Las contras de Venezuela eran muy largas, dependieron de arrebatos individuales de Machís, Herrera, Otero y Casseres. Aunado a las faltas que pudiese sacar cerca o media distancia el equipo, que en su mayoría fueron del “Escorpión”, un imán de infracciones del rival. El jugador del Corinthians aprovechó una de esas para hacer gala de su pega, ese efecto folha seca tan característico, pero se estrelló en el travesaño.

 

 

La lección que dejó el partido Paraguay vs Perú fue que los centrales de la Albirroja no eran los más fiables y que si se le buscaba las costuras podrían fallar. Ricardo Gareca lo entendió y le dio rienda suelta a Yoshimar Yotún. Si bien tiene un ciclo de casi seis años el “Tigre”, no era difícil saber que la selección jugaba con fuego antes de una de las selecciones más accesibles de local, junto a Bolivia y Ecuador. Pedir un ataque con mucha posesión de balón y jugadas por el carril central era muy complicado por el poco tiempo de trabajo, aunado a la poca herencia en ese apartado. Pero un poco menos de prudencia y darle rienda suelta, de vez en cuando, a Casseres o Herrera para incomodar la salida guaraní era un riesgo asumible.

 

Por molestias tuvo que salir Rosales, se corrió a ese lado Feltscher y por esa banda cayó el tanto paraguayo. El resultado es aleatorio, porque en esta ocasión el VAR salió cruz y no cara, porque un penal por una torpeza paraguaya –esas que solo se buscaron al final y exhibieron ante Perú– Herrera, que los cobra desde que era un adolescente en el equipo profesional de Monagas, no tuvo una buena ejecución y el portero paraguayo puso de su parte. El detalle es que si el equipo se va a los extremos, tanto de ataque como defensas, no solo el sueño al Mundial se va esfumar rápido, sino que puede quedar condenado a volver a ser colista.

 

La autocrítica de Peseiro genera un cierto alivio, como los brotes verdes en el balón parado, porque los saques en corto, con o sin Otero en campo, desembocaron en el gol anulado de Herrera como un cabezazo a quema ropa de Córdova. Incluso en la jugada del penal, cuando después de muchos años se vio una Vinotinto en 4-4-2 con dos delanteros torres (Fernando Aristeguieta y Eric Rarímez, en su debut), que el “Colorado” la peinó y Feltscher recibió una falta. Se puede pensar que las jugadas ABP necesitan más tiempo de trabajo, pero en menos cinco sesiones se vio un cambio sustancial. No todo es malo, el problema es que el tiempo no sobra y la virtud del equilibrio no aparece.

 

De la osadía imprudente a la prudencia excesiva. Cero puntos y varios aspectos para corregir. Toca ver hasta dónde llega la paciencia de un Peseiro, que le debe dar más dolores de cabeza entender al país, que buscar la manera de darle un empaque más ofensivo. En el fútbol no se puede disociar el ataque de la defensa, como tampoco el balón de la sociedad que lo rodea. Este deporte es la suma de todo, por eso es tan impredecible y apasionante.