La quinta pata Vinotinto
Dos puestas en escenas han sido suficientes. La paranoia premundialista vuelve a reencontrarnos en el mismo sitio. Otra vez, ese intento de revertir, en la cima de la pirámide, todo lo que en la base no ha sido posible. Y la selección, consecuencia y reflejo de nuestras inconsistencias, se convierte en el tubo de ensayo de fórmulas y experimentos, que parece no van a alcanzar para lograr el objetivo Rusia 2018.
Cuatro elementos soportan, cual patas de una mesa, la estructura de una selección: 1. jugadores, 2. dirigentes, 3. medios de comunicación y 4. entorno país. Una quinta, instalada en el medio, a manera de refuerzo, es el pilar de contención, capaz de calibrar, sopesar y equilibrar ese entorno para entonces darle fundamento a una idea, a una propuesta. Así, desde afuera hacia ese centro medular, no a la inversa, debe existir una convergencia para construir las fortalezas de un equipo nacional.
Con Sanvicente, esa quinta pata, las cosas parecen estar manejándose al contrario. Hay una idea, una propuesta, en la que las herramientas que representan esas cuatro extremidades, parecen no estar a tono con su filosofía. Y mucho menos, con las urgencias de unas eliminatorias en las que sólo hay tiempo para trazar un plan estratégico para cada confrontación y potenciar las virtudes de la convocatoria.
Nos atrevemos a evaluar cada una de esas patas, intentando aportar luces a un técnico apremiado por resultados adversos, que más allá de puntuales errores individuales, deben inducir a una revisión de su propuesta a partir de los siguientes factores:
1. El futbolista moderno es un especialista que acude al llamado a su selección a aportar su bagaje y a mostrar sus fortalezas en determinado rol. El papel del técnico está en saber engranar esas potencialidades, adaptándose más a las características de sus piezas que intentar imponer un estilo que debe madurarse en muchas horas de trabajo y partidos de preparación.
2. La selección es la fotografía del mejor momento de cada jugador y en todo caso es la coincidencia de los talentos más aptos para una propuesta pragmática, funcional, operativa. La clave siempre estará en esa escogencia de piezas que a partir de sus condiciones puedan afinar en la cancha y darle sentido a una idea de juego.
3. Pretender desnaturalizar la esencia del jugador, forzarlo a situaciones nuevas y estresantes en el contexto de un libreto que necesita espacio y tiempo es un craso error en una competencia en la que ningún técnico puede extraviarse en sus pretensiones de imponer un modelo de gestión.
4. Como en ninguna otra eliminatoria, se prevé que las otrora potencias Brasil y Argentina, encaren serias dificultades, mientras se constata el crecimiento y firmeza de Chile, Ecuador y Uruguay. Queda por verse la evolución de Colombia, Paraguay y Perú. El presupuesto de Venezuela es demasiado complicado y pasa por quemar una generación de futbolistas que ya aportaron su mejor momento en la era Farías o apostar con una renovación profunda con jugadores que tengan otras motivaciones y puedan estar más a la mano a la hora de elaborar una propuesta innovadora.
5. El ámbito Federación Venezolana de Fútbol, con todas las implicaciones de la detección de su máximo jerarca, parece no ser el más adecuado para cumplir con las altas exigencias de la Selección. Si los resultados no compensan el enorme esfuerzo que está haciendo la actual dirigencia para satisfacer las peticiones, a la vuelta de la esquina tendremos un conflicto de grandes proporciones.
6. Los medios de comunicación son parte de la sinergia de una selección. Mientras sean considerados espías, intrusos y perturbadores del trabajo del combinado nacional, nadie podrá reclamarles apego a un proceso en el que abundan las trabas y la poca solidaridad de quienes no entienden de los enormes esfuerzos que hacen los comunicadores para cubrir los asuntos de la Vinotinto y el fútbol nacional durante los 360 días del año.
7. Si la Vinotinto termina este 2015 con una pobre o nula cosecha de puntos, el entorno país, en un contexto en el que nuestra selección representa uno de los pocos puntos de coincidencia y catarsis en medio de la crisis política, social y económica que nos aqueja, Sanvicente, esa quinta pata, se verá sometido a presiones que lo obligarán a dar un paso al costado. Queda saber qué vendría después si fracasa este intento de entregarle la Selección a quien llegó con más meritos que nadie por sus ejecutorias en el fútbol doméstico… O si eso, sencillamente, no basta.







