La saeta Mbappe despidió a Messi

 

 

No es Pelé, ni Maradona, Messi ni Cristiano. Es Mbappé, la mejor versión de un delantero en estos tiempos en los que todo parece medido, computarizado, científico, por decir lo menos.

 

Fue grandiosa la exhibición de Kylian Mbappé, que marcó, seguramente, el adiós de Messi a la Selección de Argentina, en el 4 x 3 de la primera tanda de octavos.

 

El francesito es parte de una generación con la que el país galo pretende asaltar el Mundial de Rusia. Una camada –Griezmann, Umtiti, Varane, Giroud, Pogba, Kanté- que de las órdenes de Didier Deschamps pudiera pasar a manos del ex DT del Real Madrid,  Zinedine Zidane.

 

El chico que con el “Tigre” Falcao se encargó hace dos temporadas con el Mónaco de romper le hegemonía del poderoso Paris Saint Germain, en la Ligue 1, apareció como un tragaleguas, con aceleraciones y cambios de ritmo que destrozaron el dispositivo gaucho.

 

Cuando aún no alcanza los 20 años, Mbappé tiene por delante una vida para seguir apuntando a un estrellato inevitable. Velocidad, destreza técnica, intuición para ir al espacio, son las virtudes que orlan a este sensacional atacante. 

 

Una auténtica saeta. Un Usain Bolt para el fútbol,  que dejará estelas y  marcas, -si la providencia se lo permite-, en los anales de este deporte donde no todos los días aparece un portento de esta magnitud. Y el que lo consiga, bendito sea.

 

¿Inspirará Mbapé a Francia para ser campeón del Mundo?