La Selección Vinotinto contra la propia Venezuela

Vinotinto CNAR

 

Luis Vílchez Lvilchez8.- La Selección Vinotinto contra Venezuela, parece un lugar común la frase de Fernando Batista de que el rival más importante para Venezuela es ella misma. Pero oculta una gran verdad, la Vinotinto viene de un largo transitar por el desierto. Última en los dos anteriores Premundiales. De fútbol se habló poco y la polémica se hizo habitual, hasta el punto que la FIFA intervino a la FVF. El legionario perdió cache y bajó la presencia de criollos en las grandes ligas de Europa. Solo las categorías menores brindaron alegrías en la última década. Un escenario tétrico.

 

El problema no es quién seca a Luis Díaz o quién controla a Miguel Almirón. El tema es a qué va jugar Venezuela. Sus periodos más efectivos fueron con Richard Páez y César Farías, dos maneras muy distintas de entender este juego. De “Bocha” solo queda el recuerdo de un gran Maurice Revello, donde se fue subcampeón y se le jugó de tú a tú a Francia. Pero ha costado trasladarlo a la adulta en los amistosos, por más que la transición entre Pekerman y Batista no fue traumática.

 

Ese estilo de juego de Venezuela pasa por algo que no puede medir las estadísticas de Opta o que podemos graficar en una pizarra. Lo psicológico. El talento de la Vinotinto no sobra ni es despampanante como muchos de sus rivales del vecindario de Conmebol. La única manera de potenciarlo es tener una alta autoconfianza. Deslastrarse del mote de Cenicienta y olvidarse de las cicatrices del pasado. Sin pasar al extremo de planteamientos temerarios. Se aprendió la lección con José Peseiro en la eliminatoria pasada en Barranquilla.

 

Al no haber ruido fuera de la cancha, se concentran solo en jugar. El tema es que tengan las ideas claras y la mente ligera para hacer gala de su resiliencia, una característica imprescindible en las eliminatorias sudamericanas. Jugar bonito quedará en un debate de estética. Se puede jugar mal y ganar, pero no es habitual para Venezuela. Cuando la Vinotinto ha triunfado es porque ha trabajado más que el resto y ha tenido un plan claro, más sencillo o más complejo, pero una idea diáfana.

 

En este Monopolio, donde en este Siglo XXI se había adelantado varias casillas y comprado propiedades, se volvió a la cajita de salida, no sin antes pasar por la cárcel. Muchos niños y adolescentes no saben lo que es una alegría Vinotinto. El primer paso no es ganar en Barranquilla, eso será consecuencia de volver a competir. Si Batista logra que Venezuela vuelva a ser molesto para los rivales, el sueño volverá a sostenerse hasta el final del camino y, capaz, se concrete.

 

Luego del partido llegará la hora de analizar si era mejor una línea de cinco o de cuatro en el fondo. Si valía la pena un trivote o no. Si era pertinente una doble punta o solo con un ariete. Cómo fue la gestión de los cinco cambios. Y otros aspectos del juego muy ricos para debatir. Pero ante la entelequia de lo que será el debut de Venezuela, solo queda analizar un abstracto: la fortaleza mental de un grupo que ha pasado por muchas batallas perdidas.

 

Si la Vinotinto le logra ganar la batalla de Venezuela saldrá de su marasmo. De meme al orgullo. Capaz nadie pensará mucho en sacar boletos por la compleja situación económica y que en los tres países (México, Canadá y Estados Unidos) piden visas nada fáciles para el gentilicio. Pero la selección volverá a ser de la gente. Cumplirá su función en el negocio del espectáculo y ocio, transformarse en una caricia al alma. Un grito de orgullo para el emigrante. Vencer en ese partido que se disputa desde hace meses y que seguirá después de esta fecha FIFA es primordial.

 

En un país polarizado en los principios del Siglo XXI, la Vinotinto sirvió de punto de encuentro entre oficialistas y opositores. Capaz el único. El señor Batista ahora tiene un reto igual de complicado o más fuerte: Que la Vinotinto sea la luz en el túnel en el que estamos metidos. Los goles no llevarán relleno a las arepas ni subirán el sueldo de los profesores. Ya lo dijo Arrigo Sachi, el fútbol es lo más importante de lo menos importante de la vida. Pero que lindo que algo ligado con Venezuela, que no sean sus playas o petróleo, pueda permitirnos esbozar una sonrisa.

 

Ese partido lo juegan todos. Jugadores, cuerpo técnico, prensa, aficionados, directivos, etc. Otra desilusión sería una raya más para un tigre que esta obeso de tanto comer desilusiones. El aumento de cupos también puede ayudar a alimentar la esperanza. Pero si la Vinotinto no le gana a Venezuela, ni que den nueve boletos a la Copa del Mundo se podrá asistir.