La Vinotinto aprobó las cátedras de ofensiva y creatividad

Luis Vílchez / @lvilchez8.- En la presentación de Rafael Dudamel como entrenador de la selección mayor soltó dos frases interesantes “jugar con el cuchillo entre los dientes” y “jugar con atrevimiento”. La primera muy ligada al ciclo de César Farías y su estilo de juego de mucho orden. La segunda alude a Richard Páez, que era más ofensivo y jugaba hasta con tres zurdos en la zona de creación. En la Copa América la defensa había pasado la prueba con creces, pero ante Bolivia hacía falta rendimiento arriba. El equipo cumplió y ganó 3-1, para pasar de ronda.
En el fútbol moderno no se puede segmentar “defensa” y “ataque” como aspectos divisibles, porque son parte de un todo. Dependen del planteamiento y los interpretes que se dispongan. Tras dos fechas, la Vinotinto era el único equipo del certamen que no había marcado, pero acumula dos puntos de sendos empates ante Perú y Brasil. El primero visto con buenos ojos, tras jugar con 10 los últimos 15 minutos. El otro aplaudido por secar al local y al favorito. Ante los del Altiplano se necesitaban otros registros y Dudamel lo entendió.
El yaracuyano mató dos pájaros de un tiro porque sentó a los apercibidos Jhon Murillo y Yangel Herrera, para darles entrada a Jefferson Savarino y Juan Pablo Añor. Resguardó y arriesgo en una sola jugada. El esquema no cambió y se mantuvo el 4-3-3 (4-1-4-1 muy marcado al momento de replegar), ya que Añor fue interior y Savarino fue extremo. Dos futbolistas más creativos y parte de esa especie en extinción: los enganches.
La historia no corría por cuenta de un pase largo a Salomón Rondón o explotar la velocidad por la bandas como únicas herramientas, la selección empezó a utilizar el carril del medio para crear juego y abrir espacios. El resultado fueron tres goles, el primero precedido por una acción colectiva interesante. La sensación es que Añor salió temprano, al 59’, pero poco se puede decir ya que Yeferson Soteldo entró enchufado e incluso dio una asistencia.
El duelo también brindó la oportunidad de ver juntos a Rondón con Josef Martínez, quien en esos pocos minutos se buscaron y por momentos mezclaron bien. Si la cátedra en defensa y repliegue estaba eximida, la de creatividad y ofensiva aprobó. Venezuela no fue un vendaval en ataque ni triangulo como los dioses, pero cumplió en un duelo en el que cargaba con toda la responsabilidad de buscar el arco rival.
Gran noticia para las Eliminatorias, donde de visita podrá aplicar la estrategia que usó ante Brasil, pero de local tendrá que usar la de Bolivia, si quiere ir a Catar.







