La Vinotinto: Buen fútbol y el fantasma del Mundial

Fútbol Sin Pausa y la Liga FutVe

 

Néstor BeaumontEl nuevo ciclo de la Selección Vinotinto bajo el mando de Oswaldo Vizcarrondo está en marcha a plenitud, de cara a la larga travesía hacia el Mundial FIFA de 2030. La gira actual por territorio asiático deja, hasta el momento, sensaciones encontradas entre la afición y la prensa deportiva. En el estreno cayeron 2-1 frente a Japón, en un compromiso enturbiado por un arbitraje reprochable que ignoró un penal clarísimo a favor de la Vinotinto sobre el final del partido. Posteriormente, ante Corea del Sur, el marcador no se movió del 0-0, aunque se vieron aspectos muy positivos.

Con el duelo ante Jordania a la vuelta de la esquina (próximo martes) para cerrar esta ventana de fechas FIFA, la balanza muestra destellos tácticos interesantes, hay buen juego, pero reabre una herida histórica: la falta de efectividad de cara al gol, al arco, para decirlo en claro, a rajatabla pues. Así lo ve este cronista.

La polvareda del gol y la sombra de Salomón en La Vinotinto

El equipo de Vizcarrondo muestra, hasta ahora, pasajes de orden, buen criterio para el trato del balón y una intención clara de competir de tú a tú en escenarios exigentes. Sin embargo, el consenso en las tribunas y en la crónica deportiva es unánime: de nada sirve jugar bonito si falta pólvora en los botines. Esta sequía goleadora ha encendido las alarmas y avivado la polémica sobre la ausencia de los referentes históricos. Mientras, se conoció que el ciclo de Tomás Rincón llegó a su fin, así como el de otros estelares tradicionales. Estimamos, a nuestro juicio, persiste la duda sobre si Salomón Rondón quedó excluido por una decisión técnica o si se trata de una transición concertada.

La controversia cobra fuerza cuando se revisa la actualidad del «Gladiador», quien continúa rompiéndola en el fútbol mexicano (10 goles en 10 partidos, líder en el Torneo Apertura de la Liga MX 2026. Además, con tres dobletes ante Puebla, Pumas y Tijuana) y se mantiene como el máximo artillero histórico de la Vinotinto (50 tantos). Prescindir del gol en un proceso que apenas arranca es un lujo que la selección difícilmente se puede dar. No queremos ahondar mucho en el tema, pero por doloroso que sea hay asumir que hay equipos en el área que son verdaderos dolores de cabeza a la hora de salir a la cancha y eso, tiene que resolverse pronto, a como dé lugar. Y en el fútbol, como en muchos órdenes de la vida, no hay lugar para sentimentalismos ni para la duda.

 

 

La eliminatoria en Conmebol y la utopía de los cupos

Entretanto, en el engramado se buscan las soluciones, pero desde las oficinas directivas se asoma una narrativa optimista basada en los posibles cambios de formato de la FIFA, especulando con la ampliación a 64 selecciones para la cita de 2030. No obstante, en la realidad sudamericana las cuentas son más complejas. Al ser Argentina, Uruguay y Paraguay coanfitriones del encuentro inaugural, los cupos para la región se reestructuran, dejando en el papel tres pasajes directos y un repechaje para los siete países restantes.

Más allá de las especulaciones de pasillo, la dura verdad es que Venezuela sigue arrastrando el pesado estigma de ser la única selección de la Conmebol que jamás ha pisado un Mundial de mayores. Depender de reformas administrativas o de la matemática ajena nunca ha sido garantía de éxito en el torneo clasificatorio más exigente del planeta, verbigracia, el reciente ciclo fallido de “Bocha” Batista.

El reto en la altura y las otras exigencias

Oswaldo Vizcarrondo asume así una de las sillas más calientes del deporte nacional. Su propuesta es clara: busca elevar el nivel competitivo, refrescar la plantilla con piezas de relevo y dotar al equipo de una identidad defensiva y de tenencia de la pelota acorde a la exigencia moderna. Sin embargo, el camino hacia 2030 implica descifrar batallas tácticas complejas, sobre todo, gestionar los duelos en la altitud geográfica de la región y blindar al grupo frente a otras presiones e intereses extradeportivos que suelen aflorar en eliminatorias.

No queremos ser jueces anticipados de Vizca, ojo, pero se hace necesario plantear la interrogante: ¿Podrá, el seleccionador lograr afinar la pegada en el área rival y equilibrar el recambio generacional con la efectividad que demanda el gol?. Si es así la Vinotinto podrá aspirar a romper la sequía histórica; de lo contrario, el buen juego volverá a quedarse en la vitrina de las buenas intenciones. Recordemos, como decimos en buen venezolano: “Deseos no empreñan”. ¡Veremos!