La Vinotinto buscará firmar la paz ante Bolivia en Caracas

Luis Vílchez / @lvilchez8.- El ruido en torno a la selección subió de volumen luego del partido ante Colombia, porque no solo se habló del juego sino del desaire a la prensa. Los días siguientes las redes sociales se inundaron de nombres para sustituir a Rafael Dudamel. El último cimbronazo fue la carta de renuncia de Josef Martínez. El partido de este jueves ante Bolivia puede volver a centrar el foco en lo deportivo, donde la pelea entre funcionamiento e idea de juego debería ser la prioridad.
Sin calma en los pasillos, obvio, es complicado que dentro de la cancha todo ande bien. Por eso el vicepresidente de la FVF, Jesús Berardinelli, confirmó que el ente rector del fútbol nacional no le busca ningún sustituto al DT yaracuyano. Los líderes del plantel mostraron su desacuerdo con la misiva de Josef Martínez y apelaron a la unidad del grupo. La lógica imperó. Un vestuario roto no puede aspirar a nada, así tenga apellidos galácticos.
Para terminar de silenciar todo ese ruido una victoria ante Bolivia puede ser clave, pero también solo puede ser un maquillaje. La clave es que la armonía no solo sea fuera de la cancha, sino que exista buena sintonía entre la idea de juego de Dudamel y sus intérpretes. Sin funcionamiento se puede obtener un triunfo ante los del altiplano, esa es la magia del fútbol: su carácter impredecible. Pero con el Premundial a la vuelta de la esquina es menester ver automatismo y una idea clara.
Más allá del 4-3-3 (4-1-4-1 para algunos) o de si la selección es muy vertical, el asunto pasa porque no se defienda por amontonamiento o dependa de Wuilker Faríñez. En esos aspectos está muy adelantado, pero flaquea a la hora de atacar y es inevitable. El fútbol no es indivisible, al no poder sostener el balón ni crear ocasiones con tanta frecuencia, el balón retorna muy rápido y la defensa lo sufre.
Si bien al frente estará un equipo de César Farías, un viejo conocido del público venezolano, su ciclo está en proceso embrionario. Por lo cual la selección nacional debería sacar ventajas y dar más certezas en ataque, en especial, con jugadores de la talla de: Salomón Rondón, Yeferson Soteldo, Jhon Murillo, Darwin Machís o Juan Pablo Añor. Por estilo se sabe que Farías apostará a la verticalidad, por lo cual la iniciativa la pudiese -debería- tomar la Vinotinto.
Un mal resultado puede hacer que los murmullos en el Olímpico sean insoportables, a pesar de que el público contará con la ilusión de ver a la Vinotinto ocho años después en la capital. Incluso los espectadores pueden aprovechar el regreso de Venezuela de Farías para alimentar el morbo y la candela. Un triunfo al “como sea” suena tentador, pero sería pan hoy y hambre mañana.
Los procesos de Eliminatoria no perdonan a un equipo que juega mal -no se habla de bonito o feo-, por eso son el torneo más difícil del mundo. Al fanático de la Vinotinto puede darle alegría la calma fuera de la cancha y el triunfo, pero el tratado de paz más relevante para el sueño mundialista es entre funcionamiento e idea de juego. Cuando eso se plasme se podrá publicar una carta para el resto de Conmebol que se pongan las alpargatas, porque esta generación de jugadores está lista para dar un golpe en la mesa.
Probables alineaciones:
Venezuela: Wuilker Faríñez; Ronald Hernández; Wilker Ángel, Yordan Osorio, Roberto Rosales; Junior Moreno, Yangel Herrera, Tomás Rincón; Darwin Machís, Jhon Murillo y Salomón Rondón.
Bolivia: Daniel Vaca; Oscar Ribera, Gustavo Olguín, Adrian Jusino, José Sagredo; Leonel Justiniano, Erwin Sánchez, Antonio Melgar, Juan Carlos Arce, Erwin Saavedra; y Carlos Saucedo.
Hora: 6:00 pm
Estadio: Olímpico de la UCV, Caracas







