La Vinotinto femenina estuvo a la altura en Quito y ganó la Copa LATAM ante Ecuador

Luis Vílchez / @lvilchez8.- Poder de fuego, esa es la carta de presentación de la selección nacional femenina. El peso de sus apellidos, por su trayectoria internacional, en el frente de ataque se tradujo en ocho goles, en 180 minutos, contra Ecuador, en el estadio Banco de Guayaquil de Quito. De la versión muy reactiva, en gran parte por las bajas, en el País Vasco y de la cara muy superior ante Yaracuyanos, en donde monopolizó el balón, en suelo meridional se vio un punto medio. ¿Con lunares? Sí, pero naturales en un ciclo que solo suma 315 minutos contra otros combinados nacionales reconocidos por FIFA (Argentina y la Tri).
“Estamos contentas. No podemos pedir mucho más a las jugadoras de lo que hicieron ayer, pero está claro que necesitamos jugar más partidos para corregir los errores y mejorar. (…) Si tengo que dar una valoración de Venezuela en este momento, sobre 10, estamos a 5. Pero con la ilusión de poder mejorar”, explicó Pamela Conti luego del primer partido, que se saldó 1-4 con los tantos de Oriana Altuve, Gabriela García y Deyna Castellano, esta última por partida doble. La DT de la selección nacional agregó en aquel momento: “Seguramente en ataque hicimos un buen partido, pero necesitamos trabajar más la parte defensiva. Esto lo hemos hablado desde siempre. Todavía tenemos que mejorar muchas cosas, pero estamos por buen camino”.
De cara al segundo partido hizo solo una modificación en el once inicial y fue por la lesión de Petra Cabrera, quien sufrió una neuritis intercostal post traumática en el primer partido. En su lugar ingresó María Peraza. Luego de la primera goleada, una de las reflexiones de la entrenadora italiana fue: “Nos quedan muchas cosas por mejorar. No me gusta hablar de los goles, aunque son importantes. Pero es más importante crear y tener una identidad de juego. Esto es algo que en algunas oportunidades de juego nos faltó. También la experiencia para tener el balón o jugar largo. Creo que tenemos que trabajar en eso y los goles llegarán solos”. La receta fue la misma con ciertas mejoras, pero ningún cambio radical en el funcionamiento, como era esperable con solo 48 horas entre un partido y el otro.
Lo más positivo es que los efectos de la altura solo fueron una anécdota en el global, más allá de los primeros 30 minutos del cotejo del domingo. “Las jugadoras en los primeros minutos sufrieron mucho. Habíamos planteado una estrategia hasta que las jugadoras no se sintieran mejor para cambiar nuestro estilo de juego”, soltó Conti, en la rueda de prensa del lunes. Pero desde el pitazo inicial del choque del martes las guerreras no acusaron el ahogo que significa el jugar a tantos metros sobre el nivel del mar. Con el transcurso del compromiso muchas piezas fueron de más a menos, pero en todo momento lograron dosificar y mantener el control. Nunca tuvieron que empotrarse en el arco de Nayluisa Cáceres.

La línea defensiva estuvo conformada por: María Peraza, Yenifer Giménez, Sonia O´Neill y Daniuska Rodríguez. La dupla de centrales de a poco se consolida, con o sin balón. En el caso de O´Neill, que muchos medios se fijan solo en su físico para obtener clics, mostró, al 30’, toda su potencia. Luego de una perdida de Gabriela García, enfiló Giannina Lattanzio rumbo al arco. La ex Rangers de Escocia fue con vehemencia, pero al balón. ¿El resultado? La rival en el suelo y Sonia con el esférico para crear juego, luego de apagar un incendio. La agresividad bien entendida. Eso por derecha, mientras que por izquierda estuvo muy correcta Giménez. La oriunda de Lara, sin ser tan conocida por el público en general, va embalada a su tercera Copa América.
¿Y las laterales? La posición que genera más dudas desde la distancia. Ante las bajas de Michelle Romero, Conti decidir no usar ni un minuto a Natasha Rosas, Daniuska Rodríguez ejerció de lateral izquierda. Una posición inédita para la zuliana, criada en Carabobo. La nominada al Premio Puskás solía cerrarse mucho, pero en el mano a mano pocas veces se vio superada, solo, al 54’, cuando Kerlly Real se la pisó y la desbordó por la banda fue el único fallo llamativo. Otra preocupación son los espacios a las espaldas de la mundialista como sucedió al 43’, con un ataque de Emily Arias, que se metió en el área, enganchó para eludirá O’Neill, pero luego no pudo contra Giménez. Eso fue un llamado de atención.
Pero en contra parte dio otra asistencia. Si habilitó a Deyna Castellanos con un centro el domingo, en esta ocasión anticipó, le eludió a Real y condujo hasta tres cuartos de cancha, para luego filtrarle un pase a Joemar Guarecuco, que en una buena jugada individual abrió el marcador con un remate al primer palo, con cierta complicidad de la portera Andrea Vera. Lo que puede fallar en defensa, lo puede corregir en ataque. Además de su técnica depurada que se vio, al 10’, cuando controló excelente ante un pase de Nayluisa Cáceres.
El caso de María Peraza, en este partido, es imposible no ligarlo a los fallos en la pelota quieta que fue la nota negativa de la gira en Quito. Los dos goles de Ecuador fueron obra de Ligia Moreira en una acción calcada ante una Vinotinto que marca mujer a mujer. La estrategia de Emily Lima era acumular muchas jugadoras al primer palo y lanzar un centro pasado al más lejano. Si el domingo Moreira hizo un rulo, para eludir la marca de Daniuska Rodríguez, en esta ocasión Peraza la tuvo referenciada en todo momento, pero no pudo evitar el cabezazo de la ecuatoriana. Mientras que la ex Caracas con balón siempre optó por el pelotazo. En el segundo tiempo fue sustituida por Maikerlin Astudillo, habitualmente volante de primera línea. En los minutos finales ingresó Gabriela Ángulo, que es lateral por izquierda, por Sonia, pero jugó como central por izquierda y Giménez se corrió a la derecha.

A diferencia del pasado, en Quito la único volante “5” fue Lourdes Moreno, a su izquierda estaba Gabriela García y por derecha Deyna Castellanos. Pero la jugadora de la Real Sociedad era la que solía replegarse más para acompañar a “Kika”, mientras la aragüeña se soltaba y ese 4-3-3 se transformaba en muchos momentos en un 4-2-4. La labor de García y Moreno como aspiradoras fue notable, en especial de la espigada atacante, que no deslució en la sala de máquinas y filtró pases exquisitos como, al 11’, cuando puso a correr a Paola Villamizar y esta lanzó un centro atrás a Oriana Altuve, pero fue bloqueada por Moreira.
Cuando el equipo pudo mezclar en el medio, fueron combinaciones de alta gama, pero la ruta que más transitó la selección fue el juego directo con pocos toques, cuando no dosificaba con el esférico en sus pies. En el caso de Villamizar hubo una constante intención de encarar hacia adentro y no pudo ejercer mucha influencia en el juego o en el resultado. Diferente de Guarecuco que es una de las notas altas de las fechas FIFA de septiembre y octubre, en esa carrera por hacerse un lugar en esa apretada lista de delanteras para la Copa América 2022. Mientras que Altuve tanto por fuera como por dentro fue punzante. La jugadora del Valencia (España) parece una de las indiscutibles y el martes volvió a rubricar, en una jugada que inicia ella con Deyna, la aragüeña abrió con Kimberlyn Campos, que luego habilitó a Altuve que cerró el marcador.
La MVP del encuentro fue Castellanos, otra vez. La jugadora del Atlético de Madrid es ese nexo entre mediocampo y ataque. Parte más retrasada para tener una panorámica del último cuarto de cancha. Monarca de la pelota quieta, donde, desde los córners, ha inaugurado una ruta aérea entre su pie derecho y la cabeza de Gaby García. El domingo terminó en gol y el martes en un poste. Luego de aprovechar un pase globeado de Altuve, se dio el lujo de hacer un autopase con un sombrerito sobre Vera y luego definir a placer. El fútbol hecho arte. Luego canjeó por gol el penal dudoso sobre Mariana Speckmaier, en una acción que posó su mirada sobre el palo derecho y mandó a guardar el esférico al lado del caño izquierdo.
En el caso de Speckmaier demostró que tiene el talento para armar un huracán en el área rival, pero le faltó ese punto de calma para tomar la mejor decisión. Mientras que Dayana Rodríguez sumó más minutos de vinotinto, luego de lograr el ascenso con Atlético Mineiro a la primera división de Brasil. Venezuela cumplió ante una Ecuador mermada por las múltiples bajas de las jugadoras del Deportivo Cuenca, club que cuenta con base de la Tri y equipo que representará a las meridionales en la Copa Libertadores.
La próxima vara de medición debería ser Chile, Colombia o Brasil, de las selecciones afiliadas a la Conmebol. Un rival de mayor envergadura para definir si el combinado patrio tiene el funcionamiento para aspirar a uno de los tres cupos directos o debe luchar por el repechaje (cuarto y quinto lugar). Sí, funcionamiento, porque el talento para decir presente en Australia y Nueva Zelanda está. Pero el fútbol no solo es de calidad, de eso es consciente Conti y por eso su petición es sencilla: módulos y amistosos. En criollo, herramientas de trabajo.







