La Vinotinto Femenina y la pena máxima por no ser contundente en la Copa América

 

Luis Vílchez @lvilchez8.- La selección femenina de Venezuela creó ocasiones, luchó hasta la última jugada y al final se quedó con las manos vacías ante Chile. El cambio de formato y que Santiago sea la sede de los Juegos Panamericanos 2023 le daban como premio consuelo esa participación en el segundo evento más importante del ciclo olímpico, luego de los Juegos Olímpicos. Si bien es inédito, sabe a poco en un combinado nacional que despertó grandes expectativas al combinar varias generaciones mundialistas juveniles y contar con un preparación de varios amistosos. La contundencia en el fútbol no lo es todo, pero sí muchas cosas. El equipo que llegó a Colombia con un poder de fuego temible, se le cerró el arco y con eso se le clausuró su camino al Mundial.

 

El partido cumplió su promesa de ser un Everest, ante un equipo con experiencia en Copa del Mundo y Juegos Olímpicos. Que contaba con la mejor portera del mundo: Christiane Endler. Los amistosos en Curicó y Rancagua fueron solo eso, amistosos. La Roja recuperó a su goleadora histórica, Francisca Lara, tras su ausencia en la goleada (4-0) encajada ante Colombia y llegó con todos los hierros. Venezuela diezmada con las bajas por suspensión de Yenifer Giménez, Dayana Rodríguez y Gabriela García. La Diosa Fortuna le volvió a sacar el cuerpo al color vinotinto con las lesiones de Raiderlin Carrasco y Nairelis Gutiérrez, en la primera parte. Como la película: Una serie de eventos desafortunados.

 

Bajo este contexto en la zaga se apostó a lo seguro. En el arco estuvo Nayluisa Cáceres. En el lateral derecho Nairelis Gutiérrez y en el izquierdo Michelle Romero. María Peraza, siempre cumplidora, hizo la dupla con Verónica Herrera. Como ante Brasil hubo un doble “5” de jugadoras de corte con Sonia O’neill y Maikerlin Astudillo. En el frente de ataque Deyna como enganche y Oriana Altuve como punta de lanza. La novedad iba en los costados con dos sub-20. Raiderlin Carrasco, que como extremo de formación te hace toda la banda para defender y atacar. Por la derecha la novedad de Bárbara Olivieri, que era un clamor popular en redes que tuviera más minutos.

 

La oriunda de Texas y su desparpajo fue un imán, porque gran parte del juego de Venezuela en los primeros minutos se inclinó por la derecha. Tanto a la hora de recuperar, como de conducir se notaba su formación en los Estados Unidos, incluso le sacó una amarilla a Javiera Toro con un genial autopase. El juego era de ida y vuelta, con Venezuela replegada y una Chile que gobernaba más con balón, aunque al final del cotejo la posesión fue para la Vinotinto 51% por 49% de las australes. Pero como en todo el certamen los primeros 20 minutos de las criollas fueron de nerviosismo. La Roja no abría boquetes y su primer intento fue a los 10 minutos con un chute desviado de Rosario Balmaceda.

 

Los trazos largos a las espaldas de la defensa criolla generaban incomodidades al igual que ciertas transiciones rápidas. Se hicieron habituales los cierres de último minuto, en un cotejo de cuchillo entre los dientes. Primero, al 11’, Nairelis Gutiérrez evita un mano a mano de Daniela Zamora con una barrida. María Peraza tuvo que ir al piso de nuevo, cinco minutos después para evitar una incursión. Pero crucial fue el quite de Verónica Herrera, al 26’, luego de una pérdida de Sonia O’neill, para evitar un remate franco de Karen Araya.

 

 

Ante la incapacidad de juego interno o llegar de forma limpia con jugadas construidas desde el fondo, porque el rival también juega. El trazo largo y transiciones rápidas, recursos habituales en el ciclo Conti, tampoco dieron réditos en los primeros compases. La pelota quieta era el único camino potable y así fue. Deyna Castellanos, al 20’, sacó una falta entre cuatro chilenas y su ejecución la cabeceó Altuve y la pelota se estrelló en el travesaño. Con la pegada habitual que tuvo este elenco en los amistosos, culminaba dentro de las mallas. Pero con el arco cerrado en Colombia, no fue de extrañar que diera en el palo y luego se marchara afuera.

 

Un golpe a Carrasco en su región lumbar, a lo Zuñiga vs Neymar en Brasil 2014 la sacó del partido. Entró Paola Villamizar y Olivieri se corrió a la izquierda. Una mala caída de Nairelis la lesionó, por lo que entró Gabriela Angulo y Michelle Romero se fue a la derecha. Venezuela con más corazón que volumen de juego se pudo sacudir la presión chilena, aunque al 45+1’, Lara estuvo cerca de vacunar. La respuesta fue una incursión de Romero, quien aprovechó un pase atrás de “PV7”, que aglutinó dos marcadoras y le dejó un aclarado a la zuliana. La ex Sporting de Gijón apostó por remate antes que centro y Endler le bajó la persiana.

 

Para el complemento ingresó Lourdes Moreno por Sonia O’neill. El equipo se soltó y adelantó líneas, con mayor fluidez, pero aún con los reiterativos problemas para generar volumen de juego por el carril central. A falta de opciones por dentro, las bandas se volvieron la esperanza. Una jugada divina de Gabriela Angulo, al 53’, al eludir una marca de taco, le sirvió para lanzar un centro que Altuve no pudo desviar con un taconazo. Tan solo seis minutos después, Deyna, que estuvo muy retrasada y pegada al costado derecho, logró desbordar y sacar un remate. El esférico besó el travesaño.

 

 

La calamidad se hizo presente cuando Camila Sáez le pudo bajar un esférico de Zamora con el pecho, al 66’, y la delantera metió un gol de otro partido. Una volea imparable para Nayluisa. Golazo en toda la regla. El instinto de preservación pudo más en Chile, que pensó más en cuidar el resultado que ampliarlo, contra una Venezuela que quemó las naves. Cambios de frentes, centros y saques de esquinas se hicieron frecuentes en los últimos 20 minutos. Más por garra y arrestos individuales, que jugadas hilvanadas con la posesión.

 

Otro tiro libre de Castellanos pudo significar la gloria, al 76’, pero la pelota sorprendió a Peraza y se fue por arriba. Villamizar, en su mejor partido de la Copa América, se jugó la individual, enganchó y sacó un remate de zurda, su pierna menos hábil. Las chilenas empotradas en su arco daban espacios y así Angulo aprovechó para conducir hasta la frontal y sacar un remate, se fue muy desviado. Un centro de Viso (que entró por Astudillo al 80’) fue perfecto para “PV7”, pero su volea se fue a las nubes, en una acción que si se repite 10 veces, en nueve la clava en el ángulo. En ese todo o nada no faltaron remates lejísimos, como el de Viso, al 85’, que controló sin apuros Endler.

 

La Roja pudo dar la estocada final en una mala salida de Nayluisa, cuando con un buen pase de Yessenia López a Lara, que pudo rematar, pero se dio la enésima salvada in extremis de una defensa, como Romero. Con toda la carne el asador, se dio la combinación de las aragüeñas, que inició con pase “Kika” a la banda con Villamizar, que desbordó y lanzó un centro, que remató Deyna como pudo. Venezuela fue parte de ese abrazo entre la “Reina” y Conti. Pero esa vida extra que permitió ir a los penales no sirvió de mucho, más que de experiencia para el futuro.

 

La jugadora del Manchester City hizo una de Baggio y se unió a la lista de grandes jugadores con un penal errado. Luego Endler se lo detuvo a Moreno. Las chilenas estuvieron impecables y Nayluisa solo pudo detener la ejecución de Balmaceda. Carla “La Jefa” Guerrero selló el pase de las australes al repechaje.

 

 

“Nos vamos dolidas porque lo intentamos hasta el final, no conseguimos el objetivo. Esto nos sirve porque nos damos cuenta que tenemos que seguir mejorando. Levantar cabeza (…) Los goles nos faltaron durante todo el campeonato”, dijo a ras de campo Peraza. En la conferencia de prensa soltó: “Venezuela ha crecido y está para jugar de tú a tú a cualquiera”. Mientras que para el periodista Humberto Turinese, Moreno comentó: “Lo dimos todo. Estamos muy golpeadas. Muy jodidas. Nos hicimos muchas expectativas, porque empezaron a pasar muchas cosas buenas. Como el apoyo de la federación y la llegada de Pamela. La realidad es que la liga empezó hace dos meses y todos los equipos tienen liga en su país. Tenemos la suerte que todas las jugadoras estamos jugando fuera del país”.

 

La capitana complementó: “Todo es un proceso. Creamos expectativas grandes por lo hecho en sub-17 y sub-20. Aceptamos la crítica, pero sin faltarnos el respeto. Sin nada, lo dimos todo, y ahora que lo dan, seguiremos”. Por su parte Conti analizó: “Fue un torneo complicado. Hemos creado muchísimo y no hemos metido los goles que merecíamos meter. Venezuela puede jugar cara a cara con todos, falta un poco más de experiencia y de puntería”. Ante la Roja, Venezuela tuvo 14 remates (cuatro al arco) por los ocho de las australes (dos entre los tres palos).

 

La italiana redondeó: “Era importante meter más goles posibles, pero era más importante intentar jugar bien al fútbol, crecer como futbolistas y no dejar una imagen no buena para Venezuela. Vamos dejando una buena cara y toda Sudamérica nos tiene respeto, lo hemos ganado en la cancha”. La timonel cerró: “No importa cuántas veces te caes, sino cuantas te levantas. En el vestuario toca levantar cabeza. Quiero agradecer a la federación por el apoyo incondicional, con las jugadoras y el cuerpo técnico. También agradecer al país”.