La Vinotinto: Luces y sombras de una prueba necesaria ante Japón en Hiroshima

Por Jesús García
La gira asiática de la Selección Vinotinto dejó un sabor agridulce este lunes en el Edion Peace Wing de Hiroshima. Venezuela cayó 2-1 ante una potencia continental como Japón, en un compromiso donde el planteamiento inicial sorprendió a propios y extraños.
Más allá de la amargura del resultado -definido sobre el suspiro final desde el punto penal-, el choque amistoso entregó lecturas en el proceso de estructuración y renovación del universo de futbolistas elegibles para el combinado nacional.
Un once Vinotinto inédito para desafiar la velocidad nipona
Desde la previa, la alineación titular generó debate. Lejos de saltar al campo con la base habitual, el cuerpo técnico optó por rotar y dar rodaje a piezas de recambio, nombres emergentes y jugadores que necesitaban sumar minutos internacionales de alta exigencia.

Nombres como la presencia defensiva de Luis Balbo por la banda, y una primera línea de atacantes encabezada por Bryan Castillo y Kevin Kelsy, demostraron que el objetivo del choque en Hiroshima no era solo competir en el marcador, sino poner a prueba la profundidad del banquillo criollo.
A pesar de las dudas teóricas frente al rigor táctico y la dinámica de los ‘Samuráis Azules’, la Vinotinto mantuvo el orden defensivo durante la primera mitad, conteniendo los avances locales y cerrando los pasillos interiores.
Golpe de autoridad y la reacción de un gigante
El inicio del complemento premió el atrevimiento venezolano. Apenas al minuto 46, una proyección efectiva por la banda izquierda de Luis Balbo terminó en un centro preciso para que Kevin Kelsy firmara el 0-1. El atacante criollo, de sólida actuación, capitalizó la ocasión para poner en ventaja a la Selección Nacional y demostrar su peso en el área rival.

No obstante, la jerarquía de Japón se hizo sentir rápidamente. Solo tres minutos después (49′), Ayase Ueda igualó las acciones tras un desajuste defensivo en la salida criolla. A partir de allí, el encuentro ganó en intensidad y ritmo. La Vinotinto echó mano de sus figuras habituales con los ingresos de Cristian Cásseres Jr., Jesús Ramírez, Gleiker Mendoza y Wikelman Carmona, buscando sostener la posesión en la mitad de la cancha.
El desenlace: un penal que duele, pero enseña
Cuando la Vinotinto parecía sellar un empate meritorio en territorio asiático, la polémica y la efectividad rival dictaron sentencia en el tiempo añadido. En el minuto 90+4, una revisión del VAR derivó en la sanción de una pena máxima cometida por Yangel Herrera sobre Takefusa Kubo. Ayase Ueda no perdonó desde los doce pasos al 90+5′, concretando el 2-1 definitivo para los locales.
Nuevamente la atención en las jugadas decisivas y el manejo de los tiempos de descuento se erigen como un aspecto urgente a corregir. El tropiezo ante Japón deja conclusiones claras: probar piezas en escenarios de máxima exigencia siempre conlleva riesgos, pero es el único camino para construir un grupo competitivo y con fondo de armario. La Vinotinto regresa de Hiroshima con deberes por hacer, pero con certezas individuales que alimentan el futuro inmediato.







